Han tenido que pasar dos años para que el Ayuntamiento recuperara su debate del estado de la ciudad. Un encuentro muy demandado por la oposición, que de hecho fue ideado por el Partido Popular de María Mut durante la anterior legislatura, y que el año pasado no pudo celebrarse debido a las elecciones. Su intención es la de que el gobierno rinda cuentas del trabajo realizado durante ese año ante las preguntas e inevitables críticas de la oposición. Nada se aprueba, nada se decide. Durante más de 2 horas, el salón de plenos se convierte prácticamente en un plató para escenificar los choques entre los distintos partidos como si la ciudad volviera a estar en campaña.
Y ocurrió lo inevitable en este debate que tuvo lugar la tarde-noche del miércoles. Cada partido cumplió su papel, siguieron sus guiones y replicaron los reproches que se sabía de antemano que iban a aparecer. Obras, basura, Bous a la Mar y hasta la posidonia. Y jabalíes, que ocuparon muchos, muchos, minutos. Más que la vivienda, que fue un tema que se trató más por encima desde la oposición.
El debate lo abrió el alcalde, Vicent Grimalt, quien hizo un repaso de los proyectos que se han sacado adelante, como las prestaciones económicas de urgencia, el aumento de plazas de la escuela de verano, los espacios públicos creados y el PGE aprobado. También trató aquello que está por llegar, los «retos de futuro», como el proyecto de la desaladora. Y se adelantó a las críticas que sabía que aparecerían en el debate exponiendo las cifras de afiliados a la Seguridad Social, hablando del crecimiento demográfico de Dénia y recordando la reunión mantenida en Madrid sobre el deslinde «en defensa de los intereses de los vecinos». Y en cuanto a los sueldos, hizo hincapié en que el del alcalde está congelado desde 2019, y que «no cobra mucho más que lo que cobraba la última alcaldesa del Partido Popular ni mucho más de lo que cobró un concejal tránsfuga por los servicios prestados».
Tampoco esperó el turno de la oposición para iniciar el embate contra la oposición. A la popular Pepa Font la acusó de deslealtad institucional, destacando las continuas muestras de desprecio y recordando que tienen las puertas cerradas de la mayoría de consellerias. Y de Vox insistió en lo peligroso que era el discurso negacionista «que ha apostado la entrada de la ultraderecha al Ayuntamiento».
Admitía en su intervención que era «un gobierno progresista y de izquierdas», pero que «no quiere decir que se gobierne solo para una parte de la ciudadanía».
Primeras intervenciones
Tras el alcalde llegó el turno de los portavoces de las distintas formaciones, o eso se había asumido pues hubo sorpresa. Este turno introductorio funcionó como un minuto de oro, pero con un cuarto de hora cada uno por delante. Todavía no había más exposiciones que las anteriores al que tenía el turno de palabra, por lo que reinaron los discursos preparados.
Mario Vidal, de Gent de Dénia, asumió la curiosa posición bicéfala de responsable de un área y proyectos del gobierno, como el alcantarillado del Montgó, rindiendo cuentas, y al mismo tiempo como oposición reprochando la falta de limpieza de las calles, el fracaso de las tarjetas de residuos orgánicos, la limpieza de los barrancos, los problemas del transporte urbano y la falta de aparcamientos. Un discurso consciente de que es un debate sobre el municipio y donde expuso problemas de a pie para pedir soluciones.
Criticó la aprobación del PGE in extremis, insinuando que se apresuró para gastarlo con fines electorales ya que los comicios locales se celebraban días después.
Desde Vox, Félix Redondo optó por centrarse en temas más generales alejados de las competencias del Ayuntamiento, como el tren a Gandia, la Agenda 2030 o las celebraciones del Orgullo. Aunque sí aprovechó la reducción a la mitad del programa de Bous a la Mar para afear la supuesta reducción del presupuesto de los colectivos festeros como Fallas y Moros y Cristianos, lo cual desmintieron desde el gobierno.
Rafa Carrió, de Compromís y vicealcalde de Dénia, destacó el trabajo que se está haciendo por parte del gobierno «pese a las acusaciones y falsedades», y extrajo recortes de prensa con varios ejemplos para ilustrarlo. Además, señaló que el gobierno ha seguido un plan claro y concreto, cumpliendo con los compromisos asumidos y trabajando «para construir una Dénia más justa e inclusiva». Entre los logros mencionados se encuentran la garantía de ayudas sociales, el apoyo a la conciliación familiar y laboral, y la asignación de presupuesto para la construcción de una segunda residencia de mayores.
Además, se abordó la importancia de la dinamización económica y la diversificación del modelo turístico, así como el apoyo a pequeños comercios y la implementación de políticas de formación y empleo. También se mencionaron iniciativas en juventud, infancia, deportes y el sector agrario, junto con acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Concluyó reafirmando el compromiso del gobierno con el progreso y bienestar de Dénia, destacando la reducción significativa de la deuda y la gestión eficiente, indicaba, del presupuesto, «todo ello mediante el diálogo y la colaboración constante con la ciudadanía».
La intervención del Partido Popular fue la más singular, pues Pepa Font optó por ceder el turno introductorio y el primer turno de réplica a varios de sus concejales, los cuales se repartieron ese tiempo, y no tomó la palabra hasta el turno de conclusión. Lo que a priori podría ser un gesto solidario, ofreciendo mayor visibilidad a sus filas, provocó que sus intervenciones no fueran tan dinámicas y no se vieran afectadas con lo que pasaba a su alrededor pues en lugar de asumir la función de cada turno, se presentó una introducción en tres partes, limitada a los apuntes.
Los populares insistieron en que el actual gobierno es el más caro de la historia, con un costo de un millón de euros, y acusaban a la administración de imponer obstáculos a la oposición, como la supresión de los secretarios de grupo y cambios en los horarios de las comisiones informativas. Además, destacaron que el aumento de impuestos no se traduce en mejores servicios públicos, y señalaron varios problemas de gestión, como la ausencia de la fuente de la Glorieta o los problemas en las obras del solar de Marqués de Campo.
Los concejales también manifestaron preocupaciones sobre las obras del castillo, que tuvieron que ser abandonadas por la empresa contratada, y la falta de aparcamiento público y gratuito cerca de las viviendas. Además, denunciaron que los contenedores de basura y el ecoparque están desbordados, y que el nuevo contrato de recogida de residuos no satisface las necesidades de Dénia. El PP insistió en la necesidad de volver al sistema anterior y mejorar la ubicación de los contenedores y el servicio de limpieza de playas.
En su intervención, Maria Josep Ripoll, como portavoz del PSPV, destacó los avances significativos que la ciudad logró durante el último año «gracias a una gestión eficaz y una inversión considerable». Desde el área de Territorio, se llevaron a cabo 59 proyectos con un presupuesto total de 5,2 millones de euros, de los cuales el 40% ya están finalizados, indicaba, y el resto estan en curso. Entre los proyectos destacados incluyó la reurbanización de calles, la renovación de aceras y la instalación de farolas LED que permitieron un ahorro energético del 70%. Además, se completaron importantes obras de infraestructura y urbanismo, como la tercera fase de los huertos urbanos y el acondicionamiento de una parcela para un parque agrario. La portavoz subrayó la importancia de la participación ciudadana en estos procesos a través de reuniones de barrio y presupuestos participativos.
Asimismo, la portavoz del PSPV mencionó el desarrollo del Plan General Estructural, que ha sido «el más participativo hasta la fecha», con más de 500 alegaciones y varias exposiciones públicas. Destacó que este plan prioriza la protección del territorio, un crecimiento coherente y mejores accesos, además de prever futuras necesidades como la construcción de una desaladora. La transparencia y la participación los consideró pilares fundamentales de la gestión municipal, como lo demostró la renovación del Sello Infoparticipa por el esfuerzo en transparencia. Entre los proyectos futuros anunciados incluyó la construcción de un nuevo pabellón polideportivo, la mejora del parque Bosc de Diana y la segunda residencia de mayores, todos ellos financiados en parte por fondos Next Generation. La administración local, según la portavoz, «continúa trabajando con entusiasmo para transformar Dénia en una ciudad más sostenible y amigable para todas las edades».
Réplicas, acusaciones y conclusiones
Durante las réplicas, el portavoz de Gent de Dénia criticó la falta de inversión en el mantenimiento de la residencia local, describiendo su estado como deplorable y sugiriendo que se podría haber invertido más en su conservación. Además, señaló que a pesar de la adquisición de varios solares y locales, el ayuntamiento mantiene la mayoría de los espacios alquilados, lo que plantea incertidumbres sobre su futuro.
En relación a las subvenciones, el portavoz mencionó que estas limitan significativamente la capacidad de maniobra y decisión del gobierno municipal. También destacó las deficiencias en la ejecución de obras en el colegio Pou, donde debido a la prisa por firmar el plan de obra para no perder la subvención, los niños, según el edil, se encuentran expuestos al sol sin sombra adecuada, situación que ahora requiere intervención urgente por parte del ayuntamiento.
Vox criticó la falta de progreso en la ciudad, enfocándose en la gestión de subvenciones y el aumento de impuestos. Redondo señaló problemas específicos como la parada de autobuses, la disfuncionalidad del centro deportivo Aqualia, y la recurrente inundación de Dénia durante las precipitaciones. Además, expresó su preocupación por la situación de la calle Marqués de Campo, demandando medidas urgentes para revitalizar la economía local.
Rafa Carrió destacó la labor de fiscalización de la oposición, pero afeó los intereses partidistas de sus aportaciones. Criticó el papel como comisionada de Pepa Font, sugiriendo que su designación careció de impacto sustancial más allá de ser utilizada como una herramienta política para atacar al ayuntamiento.
Carrió también abordó temas como el desarrollo del espacio puerto-ciudad, subrayando que hasta que no se materialice, los ciudadanos no verán beneficios tangibles. En relación con los horarios de las comisiones informativas, lamentó la negativa a realizarlas de manera online por parte de la oposición, insistiendo en que esta modalidad habría permitido una mayor accesibilidad y participación. Además, se refirió al Centro Deportivo, destacando la continuidad de reuniones de trabajo, aunque reconoció que persisten discrepancias que dificultan alcanzar acuerdos. Concluyó rechazando la politización del lenguaje y reafirmando el compromiso de Compromís de dedicar recursos y esfuerzos para promover y preservar la lengua valenciana en Dénia.
La portavoz del Partido Popular, Pepa Font, solo hizo uso de los cinco minutos finales de su formación, usando este último turno para tender la mano al gobierno local, aunque advirtió que no se trata de otorgar un cheque en blanco. Font señaló que las medidas adoptadas por el ejecutivo han dificultado la labor de fiscalización de la oposición, subrayando que tanto ellos como el gobierno de la Generalitat han evidenciado la «ineficacia» de la gestión actual.
La representante del PP enfatizó la necesidad de un diálogo constructivo entre el gobierno y la oposición para mejorar el funcionamiento de Dénia. Concluyó expresando la disposición del Partido Popular para colaborar en el desarrollo y progreso del municipio, con el objetivo de resolver los desafíos actuales y garantizar el bienestar de los ciudadanos.
La portavoz del PSPV, Maria Josep Ripoll, destacó diversas acciones y proyectos llevados a cabo por el gobierno local durante su intervención. Entre los temas abordados, Ripoll mencionó las medidas adoptadas para mejorar la limpieza urbana, señalando que se han tomado acciones punitivas contra la empresa responsable y se han contratado dos auditorías para supervisar sus labores.
Además, Ripoll hizo referencia al transporte urbano, explicando que, si bien no es obligatorio en ciudades de menos de 50,000 habitantes, se han realizado estudios detallados sobre esta cuestión compleja. Próximamente se lanzará la licitación para el servicio de transporte público, anunciaba, con refuerzos previstos para el verano. También se destacó el compromiso municipal con la creación de pequeños aparcamientos dentro de la ciudad, en respuesta a las demandas de una comunidad que aspira a tener una ciudad más verde con aceras más amplias.
Estas declaraciones se enmarcan en un contexto de atención creciente a la crisis climática, una preocupación que según Ripoll encuentra resistencias entre la oposición local. Además, la portavoz mencionó avances en la reurbanización que, según ella, están dinamizando el comercio local.
El debate lo cerró el alcalde nuevamente, quien aprovechó para replicar varias acusaciones por parte de la oposición, destacando que si las terrazas de Marqués de Campo están llenas pese a la peatonalización, «¿no necesitan coche?». Incidió en que temas como el TRAM o los jabalíes no son competencia del Ayuntamiento y criticó duramente los discursos negacionistas de la Agenda 2030, «homófobos y racistas» de Vox. En cuanto al PP, recriminó que antepusieran los intereses de la Generalitat a los de Dénia y les instó a que mostraran lealtad con el Ayuntamiento.





