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Despedida sin filtros en Dénia por los pisos turísticos: Grimalt se marcha sin guardarse nada

J. Justo Moncho

Periodista
05 de junio de 2026 - 11:41

No ha sido un pleno extraordinario tranquilo. La sesión celebrada este viernes en el Ayuntamiento de Dénia para aprobar inicialmente la regulación de las viviendas turísticas se ha transformado en el escenario del último y más sonado enfrentamiento político del alcalde, Vicent Grimalt. A las puertas de ceder la vara de mando en apenas dos semanas, el líder socialista ha aprovechado el debate para despacharse a gusto contra toda la oposición, dejando claro que no piensa marcharse guardándose nada en el tintero.

La concejala de Urbanismo y portavoz del PSPV, Maria Josep Ripoll, ha sido la encargada de presentar un documento que ahora se abre a exposición pública durante 30 días. La norma afectará de momento a los cascos urbanos de Dénia y Jesús Pobre, zonas donde se suspendió la emisión de certificados. El objetivo es claro: «tratar de equilibrar en nuestra ciudad el turismo y la convivencia en los barrios». Según Ripoll, el texto es fruto de un proceso participativo con el sector turístico y de una encuesta ciudadana.

Sin embargo, los grupos de la oposición han visto la medida como un ataque frontal a la línea de flotación de la economía local. Mario Vidal, portavoz de Gent de Dénia, ha advertido que más que una ordenanza se trata de «un instrumento de prohibición de los alquileres turísticos» para que no quede ninguno en el centro. Pese a ello, Vidal ha reconocido que la convivencia entre vecinos y turistas es difícil de gestionar y ha pedido dejar libres las zonas de segunda residencia como Les Marines o El Montgó.

Mucho más beligerante se ha mostrado Félix Redondo, portavoz de Vox, acusando al ejecutivo local de «estrangular el turismo». «Nos hemos quedado sin pesca, nos hemos quedado sin agricultura y ahora nos queremos cargar el turismo», ha censurado Redondo, criticando que el gobierno escuche a ciudadanos afines pero ignore a los empresarios.

Por parte del Partido Popular, su portavoz, Pepa Font, ha calificado la norma de «estricta» y ha afeado al gobierno que la verdadera solución pasa por la vivienda pública, un área en la que, según denuncia, no se ha hecho nada en tres legislaturas. «Es fácil ir a la restricción», ha sentenciado Font, quien también ha reclamado conocer los resultados de la encuesta de participación ciudadana antes de tomar este tipo de decisiones.

Vivienda frente a negocio y el relevo en la alcaldía

En defensa del proyecto común ha salido el vicealcalde y concejal de Vivienda, Rafa Carrió. El portavoz de Compromís, que asumirá la alcaldía de la ciudad el próximo 20 de junio tras el pacto de gobierno de la izquierda, ha insistido en que la realidad residencial en el municipio es alarmante para los residentes de toda la vida. «No estamos hablando solo de números de licencias o de urbanismo, estamos hablando de qué tipo de ciudad queremos dejar a las próximas generaciones», ha defendido.

Carrió ha querido dejar claro que la ordenanza no va en contra de ningún sector, pero exige poner límites. «Una ciudad no puede acabar pensando únicamente en quien la visita, también tiene que pensar en quien vive cada día. Si no ponemos límites, corremos el riesgo de que los barrios pierdan la vida y los vecinos tengan que marcharse», ha recordado el futuro alcalde.

El ‘chorreo’ de despedida de Vicent Grimalt

El plato fuerte de la mañana ha llegado en el último turno de réplica. Vicent Grimalt ha tomado la palabra y, consciente de que este apunta a ser su último pleno con debate como alcalde de Dénia (aunque el día 15 tendrá lugar la sesión de renuncia de cargo, donde también intervendrá), ha lanzado un durísimo ataque generalizado contra las bancadas de la oposición. Primero ha respondido a Vox afeándole sus quejas sobre el sector pesquero recordándoles las ayudas de 25 millones de Europa para el combustible, con precios por las nubes por culpa «de sus amigos Netanyahu y el rubio americano», y ha tirado de ironía respecto a su sintonía con las patronales: «Lo que dijeron allí en la gala del círculo de empresarios es lo que ha dicho usted aquí, y aún no me he enterado qué tiene que ver la seguridad jurídica con la regulación de las viviendas».

Sin embargo, los dardos más afilados de Grimalt han ido directos a Pepa Font y a la gestión autonómica de su partido en materia de vivienda. El alcalde socialista ha acusado a la Conselleria de bloquear la declaración de la localidad como zona tensionada para evitar fijar topes a los precios del alquiler. «¿Prefieren zulos como los de Xàbia de 20 metros a 9.000 euros? Eso es lo que la Conselleria promociona, la especulación de sus amigos de toda la vida», ha espetado Grimalt visiblemente molesto en relación a la vivienda pública que reclamaba Font.

El primer edil ha zanjado el debate invitando de forma desafiante a los populares y a Vox a presentar alegaciones por escrito durante el mes de exposición pública, mostrándose convencido de que no moverán un dedo: «Me la juego a que nadie va a presentar absolutamente nada, que es lo que hacen siempre». La tensión en el salón de plenos ha provocado las quejas de la oposición ante la imposibilidad de volver a replicar: «Pasamos a votaciones». Sin más dilación, la ordenanza reguladora ha salido adelante por mayoría con el voto de los socios de gobierno y Gent de Dénia, la abstención del PP y el no de Vox, blindando los cascos urbanos del alquiler vacacional en la antesala del relevo definitivo en la alcaldía.

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