La presión sobre el mercado inmobiliario local ha llevado al Ayuntamiento de Dénia a tomar una decisión drástica para proteger el derecho a la vivienda. La concejala de Territorio, Maria Josep Ripoll, ha anunciado una nueva ordenanza que regulará las viviendas turísticas en el casco urbano, una medida que se llevará a exposición pública este mismo viernes en un pleno extraordinario. El objetivo principal es claro: poner freno a una situación crítica que dificulta el acceso residencial a los vecinos y reducir a la mitad las licencias vacacionales del centro urbano de aquí a 2029.
Actualmente, todo el término municipal cuenta con unas 5.000 viviendas turísticas registradas, una cifra que se ha mantenido constante desde la pandemia. Sin embargo, el problema real radica en el casco urbano, donde se concentran 639 de estos alojamientos. Según ha explicado Ripoll, el modelo tradicional de Dénia siempre fue de estancias familiares más largas, por quincenas, pero el nuevo fenómeno destaca por una elevada rotación de alquileres inferiores a los diez días. Esta rápida expansión ha terminado por afectar a barrios que nunca fueron turísticos, encareciendo los precios debido a inversores que compran inmuebles para este tipo de negocios.
Un mapa dividido en tres ámbitos de actuación
Para solucionar este conflicto y buscar un equilibrio social, el consistorio ha cruzado datos del padrón, del INE y de Turisme Comunitat Valenciana para delimitar tres zonas bien diferenciadas en el casco urbano. El primer ámbito engloba la zona norte, situada entre el camí del Llavador y la playa, incluyendo áreas como Miguel Hernández y Puerto Romano. Al registrar muy pocos residentes estables, aquí se permitirá un incremento controlado de hasta 65 nuevas altas turísticas, fijando el tope máximo de la zona en 217 viviendas, lo que representará el 15% del total inmobiliario de este sector.
El segundo ámbito corresponde al centro de la ciudad y las zonas de mezcla de usos, abarcando calles como Marqués de Campo, Colón, el carrer Pont, el Raset, la Fontanella o Sandunga. En este espacio, donde conviven despachos, comercios y viviendas, el Ayuntamiento ha decidido congelar las licencias. El cupo se quedará exactamente como está ahora. Esto significa que no se concederán nuevas autorizaciones a menos que se produzca una baja previa en el registro, manteniendo cifras fijas como las 14 viviendas actuales de la calle Colón o las 30 de Marqués de Campo.
La gran novedad llega con el tercer ámbito, que cubre el grueso residencial del casco urbano y donde la prohibición será total. Barrios enteros como Les Roques, el Saladar, Patricio Ferrándiz, Marquesado, París-Pedrera, la avenida de València, el Grupo Mariner, o las calles Sant Antoni y Trinquet se blindarán por completo. En estas zonas no se admitirá ni una sola alta nueva y las licencias vigentes no se renovarán cuando caduquen. Como la legislación autonómica permite que empiecen a expirar en 2029, el plan municipal es que para ese año estos barrios residenciales tengan cero viviendas turísticas. Con ello, el total del casco urbano pasará de los 639 pisos vacacionales actuales a tan solo 344.
Efectos inmediatos, Jesús Pobre y la exclusión de las playas
Esta regulación no solo afectará a Dénia, ya que la entidad local menor de Jesús Pobre aplicará exactamente la misma política restrictiva. Todo su núcleo urbano pasará a ser catalogado como zona residencial, lo que supondrá la extinción progresiva de sus pocos alquileres turísticos actuales. Por el contrario, La Xara ha quedado totalmente excluida de la norma por petición propia, dado que tienen el fenómeno muy controlado y no lo consideraban necesario. De igual forma, los núcleos tradicionales de segunda residencia como Les Marines, Les Rotes o El Montgó quedan fuera de estas limitaciones y se mantendrán bajo la libertad del mercado, aunque el consistorio seguirá vigilando su evolución de cerca.
Los plazos para la entrada en vigor de esta ordenanza son muy ajustados. Tras la aprobación de la exposición pública este viernes, se abrirá todo el mes de junio para que la ciudadanía y el sector presenten alegaciones o sugerencias. La intención del equipo de gobierno es aprobarla de forma definitiva durante el verano, adelantándose a la finalización de la actual suspensión de licencias urbanísticas que expira en otoño. Además, para mantener la transparencia, a principios de cada año el Ayuntamiento publicará de forma abierta las vacantes disponibles en las zonas permitidas para que los interesados puedan solicitar nuevas altas ordenadamente.









¡Ya era hora! Llevamos décadas cuidando Dénia para los de fuera, ahora toca cuidarla para “los de dentro”.
Que no nos echen de casa!
La llevamos clara si ponemos obstaculos al turismo..