Pasear por algunas de las zonas recién reformadas de Dénia y levantar la vista sigue dejando la misma estampa obsoleta de siempre. Cables y más cables cruzando el cielo urbano. Una situación estética y funcional que la formación política Gent de Dénia quiere frenar de golpe, exigiendo que cada nueva obra pública que se ejecute en el municipio contemple, de forma obligatoria, el soterramiento del cableado aéreo siempre que sea técnica y económicamente viable.
No es una idea nueva. La formación lleva años defendiendo esta medida como un paso lógico y planificado para avanzar en la modernización de la ciudad. Para el grupo político, basta con dar una vuelta por distintos barrios para comprobar que estas marañas de cables siguen siendo una realidad cotidiana en numerosas calles. No son casos aislados. Se trata de una asignatura pendiente que afecta directamente a la imagen urbana y que, según denuncian, evidencia una falta de planificación en las actuaciones públicas actuales.
Una demanda vecinal que llegó al Pleno
Esta reclamación va más allá de las siglas de un partido. En una encuesta ciudadana realizada por Gent de Dénia en 2025, los propios residentes del municipio señalaron el soterramiento del cableado eléctrico y de telefonía como el segundo problema prioritario a resolver. La ciudadanía habló claro en su momento. Precisamente por este motivo, la formación trasladó la iniciativa al Pleno Municipal con el objetivo de elaborar una normativa que obligara a incluir el soterramiento en los proyectos públicos. Sin embargo, el grupo lamenta que la petición haya caído en saco roto.
Oportunidades perdidas en las últimas reformas
El descontento de la formación se acentúa al mirar las actuaciones urbanísticas más recientes. Trabajos ejecutados en puntos tan emblemáticos como la Glorieta, la plaza María Hervàs o la calle Sagunto representan, a ojos de Gent de Dénia, auténticas oportunidades perdidas. Se abrió el suelo, se reformó la superficie, pero los cables se quedaron arriba.
«Cuando se ejecuta una obra pública hay que pensar también en el futuro. Si no se aprovecha ese momento para introducir mejoras como el soterramiento del cableado, difícilmente se volverá a tener esa oportunidad en muchos años», argumentan desde la formación independiente. Insisten, además, en que su propuesta no busca abrir nuevas zanjas de la nada ni disparar el gasto público. La clave está en la previsión: aprovechar el dinero que ya se va a invertir para mejorar la ciudad de forma progresiva. Para Gent de Dénia, la política debe responder a las necesidades reales de los vecinos, y ellos ya han dejado claro lo que quieren.






