El pacto de gobierno firmado en 2023 ya es una realidad palpable en el ayuntamiento. Rafa Carrió ha tomado este sábado el bastón de mando de Dénia, relevando al socialista Vicent Grimalt para afrontar el último año de la legislatura en curso. El cambio, lejos de ser un mero trámite, ha abarrotado el consistorio dianense. La expectación era evidente. No ocurre todos los días que la ciudad vea tomar posesión al primer alcalde valencianista de este milenio, recogiendo un testigo histórico que no se veía desde los tiempos de Sebastià García.
Al tratarse de una de las grandes capitales valencianoparlantes, los pesos pesados de Compromís, como Joan Baldoví, Àgueda Micó o Gerard Fullana, no han querido perderse la cita. Tampoco han faltado alcaldes de la comarca de su mismo color político, arropando a un Carrió visiblemente emocionado ante una nube de familiares, amigos y simpatizantes.
Emoción, coherencia y el recuerdo de Sebastià García
El ya alcalde no ha ocultado sus sentimientos al subir al atril. Ha reconocido sentir más el peso de la responsabilidad que el orgullo del cargo. «La alcaldía no es un privilegio, es una herramienta para estar más cerca de la gente», ha señalado durante un discurso plagado de intenciones. Carrió ha defendido la madurez del pacto de gobierno, asegurando que este relevo es un acto de pura coherencia política y respeto a la palabra dada.
Uno de los momentos más emotivos ha sido el recuerdo a su gran referente, Sebastià García. Carrió aspira a imitar esa forma de hacer política a pie de calle, la de escuchar al vecino sin importar lo que vote. Evocando al mismísimo Abraham Lincoln, ha lanzado un aviso para navegantes: «Una casa dividida contra sí misma no puede mantenerse». Con esto, el líder valencianista ha pedido recuperar la «amistad civil» y la capacidad de discrepar desde el respeto mutuo.
Los retos de la legislatura y el examen de la oposición
La tarea que queda por delante no es sencilla. Dénia afronta desafíos importantes y las intervenciones de las portavoces han dejado claras las cartas de cada formación. Desde Compromís, María José García ha sacado músculo defendiendo la utilidad de los gobiernos de coalición, advirtiendo que su partido no está aquí «para rellenar una fotografía». García ha puesto deberes sobre la mesa de forma directa: hay que pelear por la segunda residencia de ancianos, exigir el nuevo pabellón y abordar seriamente el problema de la vivienda y el modelo turístico ante los efectos del cambio climático.
Por su parte, los socios de gobierno del PSPV han mostrado una lealtad absoluta en este traspaso. Su portavoz, Maria Josep Ripoll, ha reconocido que es un día agridulce por la despedida de Grimalt tras años de liderazgo, pero ha dejado claro que la ética de la izquierda pasa por cumplir lo firmado. Han prometido máxima colaboración para encarar con fuerza este último año de legislatura.
En las bancadas de la oposición se han visto dos caras. La líder del PP, Pepa Font, ha felicitado al nuevo alcalde reconociendo la legitimidad del pacto, a pesar de que Compromís no fuera la lista más votada en los comicios. Font ha ofrecido mano tendida para trabajar juntos si las decisiones son buenas para Dénia, aunque ha exigido valentía para rectificar lo que no funciona. Gent de Dénia ha seguido una línea similar, bastante conciliadora. La nota discordante la ha puesto Vox, mostrándose como el sector más escéptico del pleno. Ya han avisado de que vigilarán con lupa cada movimiento del nuevo ejecutivo.












