El pleno ordinario de julio sirvió para despejar de un plumazo una de las principales incógnitas que planeaban sobre el futuro económico de la ciudad. Durante el debate para la aprobación del Plan Estratégico de Turismo de Dénia 2026-2030, la concejala del área, Marta Gascó, fue tajante ante las dudas planteadas por la oposición: en el documento no figura la tasa turística ni existe intención alguna de implantarla en el municipio.
A pesar de que el plan ya había sido presentado públicamente a los medios y al sector, el salto al salón de plenos encendió la discusión política. Los grupos de la oposición acudieron a la sesión con reservas sobre los costes económicos para el visitante y las medidas orientadas a la contención del flujo turístico, lo que obligó al ejecutivo local a dar explicaciones contundentes desde el primer minuto.
Desde las filas de Gent de Dénia, su portavoz, Mario Vidal, mostró sus reticencias hacia un modelo que, a su juicio, plantea medidas de contención que podrían mermar la competitividad del destino. Puso sobre la mesa el temor a nuevas cargas económicas sobre los visitantes y reclamó prudencia a la hora de alterar una dinámica económica moldeada durante más de cuatro décadas.
Ni gravámenes ni freno al motor económico: la respuesta del gobierno
La aclaración no se hizo esperar. Desde el equipo de gobierno salieron al paso de inmediato para desmentir que el plan estratégico oculte la llegada de ningún impuesto municipal. Aclararon que en ninguna de las páginas del texto se contempla la tasa turística, una duda que ya había surgido tras la presentación pública a la prensa y que quisieron zanjar definitivamente en sede plenaria.
El ejecutivo remarcó que el objetivo central de la propuesta no es decrecer de manera desmesurada ni castigar al sector. Se busca, según defendieron, poner al residente en el centro de las decisiones. La meta es ordenar la convivencia entre turistas y vecinos gestionando mejor servicios básicos como la movilidad, la limpieza, el medio ambiente o el comercio, aspectos que repercuten de forma directa en la calidad de vida de Dénia.
Ataques por la Agenda 2030 y resultado de la votación
El punto de mayor tensión lo protagonizó Vox. Su portavoz cargó con dureza contra el documento asegurando que se trata de una propuesta impregnada de «ideología y Agenda 2030 metida a cucharadas». Para la formación, el texto ataca al único sustento económico de la población en un momento en que la ciudad carece de industria o peso agrícola significativo, criticando además el estado de accesibilidad de los accesos y de las playas.
Frente a estos reproches, el gobierno recordó que en la elaboración del plan han participado multitud de departamentos municipales, mesas sectoriales y la propia Asamblea de Turismo. Reprocharon a la oposición su falta de aportaciones en las comisiones de trabajo previas antes de llevar su rechazo al pleno.
Finalmente, la rotundidad sobre la ausencia de la tasa turística y el compromiso de centrar los esfuerzos en la mejora de los servicios públicos permitieron sacar adelante la estrategia. El Plan Estratégico de Turismo 2026-2030 quedó aprobado por mayoría con el respaldo de PSPV y Compromís, la abstención del Partido Popular y el rechazo de los demás.







Warum nicht eine Tourismus Abgabe pro Bett. Das wird in vielen Orten der Schweiz gemacht. Bei den hohen Preisen die die Vermieter einnehmen wäre das ein abnehmbarer Verlust! für die Vermieter und eine schöne Einnahme für die Stadt. Das gilt allerdings nur für die Privat Vermieter.