Dénia vive sin duda un momento muy dulce gastronómicamente hablando. El reciente reconocimiento como Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO, eventos como el 5º Concurso de Cocina Creativa de la Gamba Roja que se celebrará el martes, un elenco de chefs altamente preparado y reconocido y una materia prima inigualable, han conseguido que la gastronomía dianense se posicione en el mapa mundial.
Y si la ciudad ha conseguido ser lo que es en cuanto a gastronomía, es en gran medida gracias a esos restauradores de toda la vida que han sabido mantener su esencia a pesar del paso de los años y los inevitables cambios generacionales.
Buen ejemplo de ello es Diego Mena Larrosa, hijo del fallecido Diego Mena y a cargo actualmente, junto a sus hermanas Maria del Mar y Nati, en la cocina, y Mónica, en la barra, del indispensable Restaurante Mena. De sobra está decir que se encuentra en una ubicación privilegiada, en el final de Les Rotes, uno de los rincones más transitados por vecinos y visitantes tanto por su belleza como por su oferta gastronómica. Y es que quien conoce Dénia, conoce “El Mena”.
Según palabras del propio Diego, el Restaurante Mena vive ahora un momento “muy dulce” tras haber conseguido algo que buscaban hace tiempo: equilibrio. Equilibrio entre el maravilloso entorno, la oferta gastronómica y el servicio al cliente. Y para muestra, un botón: clientes que son amigos y recuerdos compartidos de épocas pasadas con un hilo conductor: la personalidad incomparable de su padre, cuyo recuerdo está presente en cada rincón del restaurante.
Aunque muchos no saben que el cambio generacional en el restaurante se produjo hace ya varios años. Diego y sus hermanas tomaron el timón de la nave antes de que su padre nos dejara, por lo que la base de lo que son ahora llevaba tiempo fraguándose. Ahora, con el paso del tiempo y con la ayuda de los clientes y los amigos, la evolución del restaurante es innegable.
Lo que comenzó siendo una barraqueta en el año 1959 se ha convertido en un restaurante referente en Dénia y la comarca, con propuestas gastronómicas que se adaptan a todos los bolsillos. Diego reconoce que a él no le gusta utilizar la carta cuando atiende a sus clientes, prefiere utilizar la psicología que los años en la hostelería le ha dado y ofrecer propuestas diferentes que sabe que gustarán a los comensales. Pulpo seco, erizos, quisquillas, gambas, salazones… de todo, para todos los gustos y para todos los bolsillos.
Y es que una de las cosas que lamenta Diego es que les etiqueten como un lugar caro, cuando la realidad es que existen posibilidades para todos. Según recuerda, la filosfía de su padre se basaba en que “estamos en un lugar privilegiado al que tiene que venir todo el mundo”. Independientemente de su condición, todos tienen lugar en su terraza o comedor.
Mena, que afirma que debemos sentirnos orgullosos de lo que está consiguiendo Dénia, ha participado recientemente como prejurado del 5º Concurso Internacional de Cocina Creativa de la Gamba Roja de Dénia eligiendo a los ocho finalistas. La denominación de Ciudad Creativa de la Gastronomía de la UNESCO no hace más que afianzar la seguridad de Diego de que aquí se están haciendo las cosas bien. Afirma que ha mejorado mucho el trato al cliente, así como la formación del personal de hostelería.
Y de eso sabe, porque tiene a su cargo a un equipo de unas veinte personas entre semana y alrededor de 35 durante el fin de semana. “Me gusta ir tranquilo, sin atropellos ni prisas”, afirma. En eso reconoce no se parecerse a su padre, un auténtico “solucionador de problemas” (que en ocasiones él mismo se buscaba) según sus propias palabras. Tanto el equipo de cocina como el servicio de sala tienen que estar muy compenetrados, y para eso, considera Diego Mena que es necesario que cada uno sea consciente del trabajo de la otra parte.
Muchas son las cosas que han evolucionado desde aquella barraqueta del año 59. Cierto es que un restaurante como Mena no necesita promocionarse, pero aún así, Diego sabe cómo atraer la atención de sus clientes y amigos. Desde hace un tiempo, y con la “excusa” de las jornadas gastronómicas que se hicieron en el restaurante, mantienen al tanto a un nutrido grupo de amigos -rozan el centenar- de lo que acontece en el bar. Juega a las adivinanzas con imágenes ampliadas de productos, envía preciosos paisajes tomados desde la terraza o comparte con ellos su otra pasión: la música.
Y es que las redes sociales también han llegado al Restaurante Mena. Y las gestiona el propio Diego, que no es muy partidario de que la lleve una persona ajena al día a día del bar. En ellas recomienda actividades, como la Ruta de Tapas que se celebra actualmente, o plantos, o cualquier reflexión que le venga a la mente.
Su padre, el gran Diego Mena, decía que “donde mejor se come es en su casa, y después, en ésta”. Y si nos permites, querido Diego, lo trasladamos al trato que ofrecéis a todo el que entra por la puerta.









