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Cuando el mar dijo basta: un año de Gloria

20 de enero de 2021 - 09:44

El 20 de enero de 2020 Dénia despertó por los pelos, pues desde la tarde del día anterior el sol decidió esconderse para no aparecer hasta pasados unos días. El mencionado día, un lunes, amaneció, por decir algo, especialmente oscuro, y muchos puntos de Dénia llegarían a la noche con una imagen distinta para siempre.

Las agencias meteorológicas lo advirtieron los días previos, podíamos estar ante un temporal histórico. Los colegios y muchos recintos públicos adelantaron el domingo que permanecerían cerrados durante ese 20 de enero, pues el riesgo de salir a la calle ya se intuía que iba a ser alto.

La borrasca fue bautizada como Gloria y obligó a la AEMET a activar la alarmante alerta roja en nuestra zona para advertir de que estábamos ante el nivel más alto posible de riesgo. Cuando despertamos llegaron las primeras imágenes, con fachadas, muros, señalizaciones y farolas desperdigados por el suelo, destrozando mobiliario urbano y coches estacionados.

Las rachas de viento hacían casi imposible caminar por las calles o apostar por los vehículos de dos ruedas, y el agua no ayudaba a la hora de decantarse por los desplazamientos en coche. Pero todo esto no era nada como lo que se estaba viviendo en el mar.

Las olas llegaron a alcanzar los 8 metros, rugiendo sin descanso en el litoral dianense. Ahí se estaba llevando a cabo una especial batalla de tierra contra mar, con un catastrófico desenlace para la primera. Desde la seguridad de la arena, durante los soleados días previos, se preparó una gran defensa con muros de posidonia en playas como la Marineta Cassiana. Ésta fue el lunes la primera en caer, y no solo, como decíamos, su playa, sino que el temporal de mar se llevó su paseo por delante, entrando en casas y locales hasta trasladar su "orilla" a la mismísima carretera de Dénia a Xàbia.

Tras ésta también se rindió El Trampolí y, prácticamente, el resto de Les Rotes al completo, que ni su barrera natural de roca pudo soportar la venganza del agua, dejando la carretera llena de piedras amputadas que impedían la circulación.

Pero si en algún lado la batalla se estaba cobrando víctimas era sin duda en la zona norte de Dénia. Las sufridas Deveses volvían a pelear y volvían a perder. En esta ocasión no hubo casi resistencia y el mar devoró por completo las terrazas de la primera línea de viviendas, algunas de ellas dejándolas completamente inservibles. Gloria redibujó esa costa, dejándonos a día de hoy unas Deveses irreconocibles que todavía reclaman ayuda mientras aguardan al inevitable nuevo asalto.

3 Comentarios
  1. Jose M dice:

    Lo que tenían que hacer es derribar todas aquellas construcciones que no respetan la legalidad y el que tenga construido fuera de lo permitido que lo pierda y que se aguante.¡¡ La costa es de todos señores !!

  2. José Luis dice:

    Pues a pesar de todo encima nos han multado, no por reconstruir los destrozos no, puesto que no nos dejan ,sino por poner una alambrada para delimitar la parcela he impedir que entren extraños en nuestra casa. No es justo. Así es costas. Y mientras ellos construyen auténticas barbaridades. Muchas gracias.

    • Esperanza dice:

      Potser estiga equivocada, pero en moltes ocasions la costa està ocupada per cases en terrenys que pertanyen a Costes. No es pot pagar, amb diners dels impostos que paguen tots els ciutadans, la continua regeneració d’eixos terrenys.
      Atentament.


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