Karl Gerrit es el nombre de la nueva empresa relojera de los dianenses Carlos Heredero y Guillermo Altuna y el ondarense Jordi Lluzar; tres jóvenes de 22 años que han apostado por emprender y embarcarse en el mundo de los negocios.
El concepto Karl Gerrit surgió un día del pasado mes de abril en el que Carlos se estaba comprando un reloj, “¿y por qué no me fabrico yo uno?”, pensó. Comunicó la idea a sus actuales compañeros y comenzaron a indagar sobre el tema buscando fabricantes y proveedores. Al mismo tiempo fueron realizando prototipos de los posibles productos y patrocinando la marca en redes sociales como Instagram y Facebook. No estaban seguros de si el proyecto sería viable, pero tenían muchas ganas de comprobarlo.
Estos jóvenes quieren crear una comunidad que hable de Karl Gerrit, que le guste y le interese lo que inspira la marca. Carlos la define como juventud, elegancia, sencillez, profesionalidad y calidad. Según nos cuenta, la historia del nombre que da vida a esta idea al principio iba a ser Gerrit, pero decidieron que fuera algo más personal, que no fuera un nombre más. Así decidieron crear el personaje ficticio de Karl Gerrit, con la ilusión de que sus clientes se vinculen a lo que venden y no sólo a un reloj. Que no fuera un complemento, sino un estilo de vida, y que el cliente no se limitara a llevarlo, sino que se identificara con los valores que transmiten.
Se le forma una gran sonrisa al hablar de Karl Gerrit y de cómo, con muy pocos recursos, siguen avanzando día a día. El grupo está compuesto por dos ingenieros industriales, Guillermo y Carlos, y un biotecnólogo, Jordi. Todos se formaron en Valencia, pero ya eran amigos de antes. Se han tenido que enfrentar al estigma de ser jóvenes, de que por ello no les tomen enserio. “La edad es sólo un número que no importa, pero para conseguir que hablen contigo y te dediquen tiempo es un jaleo”, comenta Carlos.
También resalta que casi siempre se tienen que enfrentar al hecho de que les juzguen antes de conocerles. Aun así dice que lo bueno de ser jóvenes son los pocos compromisos económicos que poseen, las ganas que tienen, y las ayudas de muchos de sus amigos como Pablo García, fotógrafo que les realizó las fotos para la publicidad de Karl Gerrit.
La ilusión de crear algo tangible y formar parte de ello fue lo que más les motivó y llamó la atención. Aunque en ocasiones se hace difícil compaginar el proyecto con los estudios, les enorgullece la labor que están llevando a cabo.
Vertiente solidaria
El grupo también tiene una iniciativa solidaria. Ya ha hablado con asociaciones como APAD (Asociación Protectora de Animales Dénia) para conocer sus instalaciones y saber lo que necesitarían. Decidieron que sería bonito aportar un granito de arena a la sociedad en la que vivimos y, por ello, van a intentar colaborar con asociaciones como ésta. Carlos afirma que lo que buscan no es hacerse ricos, sino sentirse realizados como personas. Creen que su iniciativa debe dedicarse a estas organizaciones ya que “son las que más ayuda necesitan al ser pequeñas y poco conocidas”. Quieren que parte de los beneficios de cada venta se destinen a una causa social y también están barajando la opción de hacer productos específicos para causas concretas, a las que se dedicarían todas las ganancias una vez cubiertos los costes.
La idea es vender el producto primero en España y, dependiendo de su éxito, expandirlo de manera internacional. Aún no están facturando ni vendiendo, pero el pensamiento que tienen es crear dos líneas diferenciadas de relojes: una más económica y otra más exclusiva. Si la idea funciona se pasarían al mercado textil creando trajes, zapatos y corbatas de muy buena calidad y precio para vestir al actual trabajador joven. La primera edición de relojes que lanzarían, para recaudar fondos con los que poder invertir en nuevos modelos, se llamará The founders edition. Se tratará de una edición limitada de 250 unidades que se distribuirá a través de correos. Quieren venderla unida a la idea de que comprando un reloj de esa edición serás partícipe de la fundación de un proyecto que va a crecer y que tiene ilusión.
Los creadores de Karl Gerrit quieren vender y patrocinar el producto de manera online, al menos al principio, para que el precio final no se incremente con el arrastre de los costes que supone una distribución física. El objetivo es que sus clientes sean sus comerciales, que la propia experiencia que tengan con su producto haga que otra gente quiera comprarlo.
Por el momento se ha invertido dinero en la marca, en la forma jurídica, y en los primeros prototipos del producto, pero los chicos de Karl Gerrit también han invertido mucho tiempo y esfuerzo. “Nuestro objetivo es hacer la marca grande pero la verdad es que, el hecho de haber llegado hasta aquí, ya nos llena de ilusión, motivación, y satisfacción; todo esto para nosotros ya supone algo”.










