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Dénia “Calle a calle”: la historia de traiciones al médico Manuel Vallalta

18 de julio de 2020 - 01:00

Puede que no la conozcas por su nombre, pero la calle que sube a La Pedrera es la calle del Metge Vallalta, un médico dianense que nació a finales del siglo XIX y murió a mediados del XX, y que sufrió de lleno las consecuencias de la Guerra Civil. Continuamos con la serie de artículos para saber quiénes son los personajes que dan nombre a las calles que pisamos: ¿cómo fue la vida de este médico?

Quién fue y qué hizo

Manuel Vallalta Vallalta (Dénia, 1894 - Poble Nou de Benitatxell, 1952) fue un médico afiliado al Partido Socialista, director del Hospital de Sang de Dénia. Sufrió la represión franquista por su ideología política y también una "depuración laboral" que hizo muy difícil la vida de su familia. Se le recuerda como un profesional con mucha vocación y conciencia social, de hecho pasaba consulta a las personas sin recursos, lo que le hizo ganarse el cariño de la gente. Sin embargo, fue arrinconado por sus compañeros médicos y también despojado de sus méritos. Toda la información está extraída de un artículo de Vicent Balaguer, del número 39 de la revista Aguaits, del año 2018, depositado en el Arxiu Municipal, y de las conversaciones que Dénia.com ha mantenido con sus descendientes.

El metge Vallalta se licenció en medicina y cirugía en 1918, era miembro del Colegio de Médicos de Alicante, y en 1927 fue nombrado inspector municipal de sanidad, cargo con el que empezó a trabajar en El Verger.

Hijo de una familia trabajadora, para llegar a ser médico tuvo que enfrentarse a dificultades de varios tipos: las dificultades de hacer una carrera para un hijo de familia humilde, y las que implicaba el ascenso social al conseguirlo.

En 1932 fue elegido inspector municipal de sanidad en Dénia con carácter interino. En esos momentos, la junta local de sanidad estaba compuesta por médicos, practicantes, farmacéuticos, una comadrona e incluso un veterinario, que no sufrieron ninguna presión política, "malgrat ser la majoria de tendències dretanes", como explica Balaguer. Ya con la guerra empezada, en mayo de 1937, el pleno municipal lo nombró director del Hospital de Sang.

Las consecuencias de la guerra

Cuando acabó la guerra civil, Manuel Vallalta estuvo detenido en la calle la Mar, en el edificio de las Escuelas Graduadas (los antiguos almacenes de Morand), con un grupo de presos políticos. Primero se pedía para él cadena perpetua, después se rebajó a 30 años y finalmente acabaron siendo dos años, que el médico Vallalta pasó en la misma prisión que Miguel Hernández en Alicante, y del que su hijo Antonio conservaba un cuento manuscrito dedicado a él (su autenticidad está por confirmar). Cuando volvió a Dénia, la guardia civil se lo volvió a llevar en seguida, esta vez a Ciudad Real, donde pasó dos años más.

Primero las personas, después la ideología

Allí en Ciudad Real salvó la vida con sus tratamientos al hijo pequeño del alcaide, que en agradecimiento le dijo "Pídame lo que quiera". "Ojalá pudiera soltarme", dijo Vallalta. Pero el responsable de la prisión le contestó: "Con todo el dolor de mi corazón, eso es lo único que no puedo hacer." Manuel Vallalta cumplió con su deber de médico siempre, sin importar las ideas políticas.

Sin embargo, existe un dato llamativo: según uno de los nietos de Vallalta, un hermano del médico era jefe de la Falange en Torrevieja: "Con cinco hijos que no podían comer, y su hermano no hizo nada".

La "depuración laboral"

Una vez libre, perdió su trabajo para el Ayuntamiento de Dénia. Se presentaba a oposiciones, las ganaba pero las cosas se torcían. Estas son las palabras exactas con las que lo narra Vicent Balaguer:

"Els mateixos companys de professió, que compartiren amb ell, lliurement, la medicina municipal a Dénia quan la República i la Guerra, li fan la vida impossible, i amb manipulacions, aconsegueixen anul·lar el nomenanment legal. A l'Arxiu Municipal de Dénia apareix una cita per la qual els seus "companys" de professió demanaven al Col·legi de Metges la depuració del nostre protagonista, que va fructificar. Per poder exercir la professió i mantenir la dona i els cinc fills menuts, hi hagué de moure's en treballs precaris a la província d'Albacete i, ja pel 1947, prenent possessió com a metge d'assistència pública domiciliària al Poble Nou de Benitatxell, el 10 de maig. No tenint prou de donar-li l'esquena a ell i a la seua família necessitada, els seus col·legues, moguts pel ressentiment polític contra aquesta persona pacífica i d'alts valors morals i professionals, aconsegueixen, amb denúncies falses i manipulacions, com sempre, que la Direcció General de Sanitat el separara de l'escalafó del Col·legi de Metges, com a conseqüència de l'expedient de depuració politicosocial a Dénia, produït en acabar-se la guerra civil. Això li era comunicat el 14 de febrer de 1951, prop de 19 anys [sic] d'haver finalitzat el conflicte bèl·lic!"

Manuel Vallalta murió sin conocer la resolución del recurso que él mismo interpuso. Y su familia, con muy poco dinero, tuvo que pedir ayuda económica para que un taxi lo trasladara desde Benitatxell hasta el cementerio de Dénia. Uno de sus numerosos nietos, Toni Vallalta, lo explica así:

Mi abuelo prácticamente fue desterrado. Falleció en Benitatxell y lo trajo a Dénia un taxista que se jugó su licencia y su medio de vida. "Pero yo por don Manuel, lo hago", dijo el conductor. Con tan mala suerte, que a la altura de La Sella, una pareja de la guardia civil les dio el alto: "Este hombre se encuentra enfermo, tengo que llevarlo a Dénia", explicó. "Pasen", fue la frase que permitió que el médico fuese enterrado en su ciudad. La gente estaba tan agradecida por su labor que lo llevó a hombros desde el tanatorio hasta el cementerio.

Los testimonios de los nietos de Manuel Vallalta

Toni Vallalta es celador en el Centro de Salud de Ondara, y es hijo de Antonio, "Tonet", el niño al que Miguel Hernández dedicó el cuento, el quinto hijo de don Manuel. Esas líneas aún están en casa de la madre de Toni.

"No quiero que me pagues nada, solo quiero un vaso de agua"

"Mucha gente sin dinero lo llamaba, y mi abuelo les decía que no quería cobrar nada, tan solo les pedía un vaso de agua. Y como esas personas tampoco podían pagarse la medicación, don Manuel aprovechaba la ausencia del familiar para poner dinero de su propia cartera debajo de la almohada del enfermo. Cuando ya se marchaba les decía que debían cambiarle las sábanas, porque había sudado mucho, y así se aseguraba que encontrarían el dinero" , explica su nieto Toni. "Cuando había un parto complicado en algún lugar de la comarca, él mismo se pagaba el taxi, llegaba, intervenía y no cobraba nada. Eso provocó el efecto inverso en sus compañeros, una gran envidia por sus actos llenos de humanidad", continúa explicando su nieto.

"El Pare Pere es un hombre igual que vosotros. Dejadlo descansar"

"Tonet", el quinto hijo de Vallalta, fallecido hace una década, recogió numerosos testimonios de gente que coincidió con su padre en un episodio increíble de la Guerra Civil. Muchas personas fueron a buscarlo a su puesto de trabajo para explicarle sus experiencias: durante 30 años, Antonio trabajó como celador en el antiguo ambulatorio en Marqués de Campo.

Allí mismo, en su puesto de trabajo, recibió la visita de diversas personas que presenciaron la actuación de su padre cuando los anarquistas quisieron deshacerse del cuerpo del Pare Pere. Se lo explicaron todo y así lo relata su hijo Toni:

Mi padre me contó que hubo un episodio durante la Guerra Civil en que los anarquistas quisieron quemar el cuerpo del Pare Pere. Mi abuelo cogió un pequeño bisturí y se fue donde estaba el cuerpo, le cortó un trocito del meñique y se lo enseñó a los anarquistas. "Mirad esto. Es un hombre igual que vosotros, no es una talla de madera, así que dejadlo descansar. Volvedlo a meter donde estaba". Hubo gente de Dénia que presenció esa escena, y décadas más tarde se lo contaron a Tonet en el ambulatorio, y le dieron las gracias.

"Doctor, el carrer que puja és de vosté?"

Esta pregunta se la ha hecho algún paciente a Manolo Vallalta, facultativo de Medicina Interna del HACLE La Pedrera, y nieto del ilustre médico.

"Mi abuelo fue, sobre todo, buena persona. Mi familia pasó mucha hambre, la Guerra Civil les cambió la vida, y mi abuela se quedó sola con cinco hijos. A pesar de eso, el tema no ha sido nunca un tabú, estamos orgullosos", explica Manolo Vallalta. Su primo Toni coincide con el mensaje positivo: "Fue una época muy fuerte, mi abuelo no mató nunca a nadie, pero para cierta gente no era bueno. Sin embargo, nosotros nunca hemos tenido una sensación de venganza. Al contrario, seguimos la vida y la figura de nuestro abuelo es un gran orgullo. Ojalá lo hubiéramos podido conocer."

En palabras del investigador Vicent Balaguer, "Aquest és un gran personatge, ple d'humanisme, com ho coneix la memòria popular, però víctima del ressentiment i l'enveja política i professional d'alguns dels seus mateixos col·legues metges d'aspecte bondadós i cristià. Alguna cosa s'haurà de fer per rescatar la seua tasca irreprotxable com a metge i com a ser humà. Tant de bo serviren aquestes ratlles per a aconseguir-lo."

Si quieres saber más sobre por qué las calles de Dénia dedican sus nombres a ciertos personajes, aquí tienes todos los artículos publicados hasta ahora:

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