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¿Por qué hay una calle en Dénia dedicada al general romano Sertorio? Sumérgete en «Calle a calle»

31 de mayo de 2020 - 01:00

Continuamos la serie sobre los personajes que dan nombre a las calles de Dénia. La calle Sertorio une la avenida Joan Fuster con Patricio Ferrándiz, cruzando, entre otras, la avenida del Marquesado y el Paseo del Saladar. Para los de una cierta edad, nunca dejará de ser "la calle de Baratijas Rosita". Pero lo cierto, es que lleva el nombre de un general romano: ¿cuál fue su relación con Dénia?

Quién fue Sertorio y qué hizo

Estamos en el siglo I antes de Cristo, cuando Roma vivía un conflicto de guerra civil entre dos bandos: los aristócratas, encabezados por Sila, y los demócratas, comandados por Mario. El joven Quinto Sertorio apoyaba la causa de los demócratas, y después de varias derrotas, huyó de Roma arrastrando con él a un gran número de exiliados. Primero se fue a África, pero en seguida llegó a Hispania (el nombre en latín que se le daba a los territorios tomados por Roma en la Península Ibérica), trasladando así el conflicto hasta aquí.

Sertorio desafió el poder de Roma desde Hispania, y el puerto de Dénia le permitía controlar la costa y asegurar el aprovisionamiento de sus ejércitos. Según explica el arqueólogo Josep Antoni Gisbert en su libro "Historia de la Marina Alta", entre los años 82 a.C. y 72 a.C., se encuentran muchas referencias escritas sobre el papel del puerto de Dianium como guarida de la flota del general Quinto Sertorio. De hecho, el puerto de Dénia tiene un diseño acorde con lo que era un "puerto-refugio en la antigüedad", como explica el autor. La estación naval de Sertorio estuvo en Dénia, en oposición a la base de Cartagena (Carthago Nova), que era favorable a Roma. Dénia, visible desde lejos por los navegantes, era un lugar privilegiado para instalar hemeroscópeas (atalayas) para ver a largas distancias. Y desde el Montgó se podía divisar todo el Golfo de Valencia e incluso las Baleares.

La actividad bélica de Sertorio en Hispania duró más o menos una década, en la que sus tropas llegaron a dominar toda la Península. Su principal contrincante fue Metelo (Quintus Cecilius Metellus), sorprendido siempre por la "guerra de guerrillas" que practicaba Sertorio: combates continuos, sin descanso, llenos de emboscadas y sorpresas.

La etapa de Sertorio en Hispania supuso un gran avance en la romanización, es decir, en la asimilación de la forma de vida y costumbres romanas.

La historia de la cervatilla blanca

Sertorio se acercó incluso al nivel de héroe mitológico. Según explica Roc Chabás en "Historia de Dénia", Sertorio utilizaba diferentes técnicas de persuasión para ganarse la simpatía del pueblo hispano:

"Exento Quinto Sertorio de las pasiones ruines que deshonraban a los demás jefes del pueblo, no se dejaba arrastrar ni ablandar por el deleite, el miedo, ni la venganza; generoso en las recompensas, prudente en los castigos, dotado de un valor heroico (...) Sabía al mismo tiempo ganarse el afecto de los españoles; si peleaban, les proveía de hermosas divisas y de mucho dinero; había adoptado hasta el traje, el idioma y la religión de los españoles. Era costumbre de los generales españoles tener escuderos adictos, que morían al morir ellos; Sertorio los tuvo a millares, que en medio de los peligros no pensaban sino en salvarle a él. Para obtener pronta obediencia y un crédito sobrenatural persuadió a los españoles de que había recibido de la diosa Diana el regalo de una cervatilla blanca por la cual se hacía revelar las cosas de que le informaban buenos espías, y sugerir lo que a su prudencia parecía oportuno."

Esta cervatilla fue en realidad el regalo de un cazador lusitano (Lusitania era la provincia romana en Hispania que corresponde con parte de los actuales Portugal y Extremadura). Sertorio la domestica y la utiliza para ganarse la simpatía y el respeto de la gente: la masa de partidarios creen que es un regalo de la divinidad y que Sertorio recibe de ella instrucciones. Esta aclaración la hace Emilio Oliver en su "Historia de Dénia".

Cuentan las crónicas que el día que el animal desapareció, comenzaron sus derrotas bélicas y cambió radicalmente su suerte.

La desgracia de Sertorio

El sueño de Sertorio fue ser dueño absoluto de la Península, pero empieza a toparse con traiciones de todo tipo. Metelo, el partidario de Sila, pone precio a su cabeza y empieza a haber muchas deserciones de romanos que militaban en las filas de Sertorio. Esto afecta al carácter del general que, en palabras del historiador Chabás, comienza su declive:

"Recelando de la lealtad de los romanos, su mismo recelo hace que los trate con aspereza y severidad. Confía, pues, la guarda de su persona exclusivamente a españoles; pero esta preferencia excita en aquéllos el resentimiento y la envidia, lo cual favorece la deserción. El edicto de Metelo le hace ver en cada uno de los que le rodean un conspirador, y su razón sufre crueles desvaríos, y el negro humor que le domina le hace áspero, duro, caprichoso y cruel. Rápidamente va perdiendo las conquistas (...)"

Primero se marcha de Celtiberia y del País Vasco, después pasa a la costa de Tarragona y finalmente viene a resguardarse a Dénia.

Su muerte

Este es el momento que aprovecha Perpenna, lugarteniente de Sertorio que tuvo que conformarse con ser su segundo, para conspirar contra su general: lo invita a un festín para celebrar una falsa victoria y, como cuenta Roc Chabás, "La inmoderada alegría y descompostura de los asistentes ofenden al pundonoroso capitán que, despechado, con la cabeza entres sus manos, se reclina sobre la mesa. Deja caer entonces Perpenna una copa de vino y, avisados con esta señal los conjurados, le asesinan en su mismo asiento con sus afilados puñales (73 antes de Jesucristo). Desdichado fin de aquél que durante ocho años había hecho temblar el poder romano, y hecho dudar si la España sería romana o Roma sería española." Entre Metelo y Pompeyo consiguieron que se le asesinara, lo que no lograron en el campo de batalla. Esto fue en el año 73 a.C.

Chabás habla de dónde murió Sertorio: "Cuál sea de fijo el lugar de la muerte de Quinto Sertorio, aún es un problema. Que Dénia sea el lugar donde este general fue asesinado no me atreveré a afirmarlo de un modo absoluto; pero sí estoy convencido de que este suceso acaeció en esta ciudad, o por lo menos no muy lejos de ella." El historiador recoge la afirmación de Veleyo Patérculo, quien asegura que fue en Etosca, la actual Vila-Joiosa. Pero la mayoría de historiadores citan a Huesca como lugar de la muerte de Sertorio.

La guerra acabó con facilidad: muerto Sertorio, tomó el mando Perpenna, que cayó rápidamente ante Pompeyo. "La guardia española de Sertorio, según su juramento, se mató; y en un abrir y cerrar de ojos, quedó sometida toda España."

Restos arqueológicos de Dianium

Emilio Oliver, citando a Gabriela Martín, asegura que en el huerto de Morand debió existir el centro de la ciudad, con el foro y las calles principales. El resto de la ciudad estaría en la parte vieja de la población actual.

Las guerras civiles romanas han dejado huellas en nuestra costa, también en la red de fortines construidos por Sertorio en torno al año 77 a.C: además del yacimiento de la Penya de l'Àguila en Dénia, se encuentran los del Tossal de la Cala en Benidorm, el Cap Negret en Altea, el Penyal d’Ifac en Calp, la Punta de la Torre en Moraira-Teulada y el Passet de Segària en Benimeli. Su misión era vigilar el tráfico de las naves romanas entre Ibiza (Ebusus), Dianium y Carthago Nova.

Si te gusta saber más sobre por qué las calles de Dénia dedican sus nombres a ciertos personajes, aquí tienes todos los artículos publicados hasta ahora:

1 Comentario
  1. Juan Perez dice:

    Porque el ayuntamiento ha cambiado el nombre de SERTORIO por el de SERTORI? No saben que los nombres propios no se traducen? Quien son ellos para cambiar el apellido a nadie. Demuestran lo de siempre ignorancia y sectarismo.


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