Dénia ha saldado este mediodía una de sus deudas más largas con la educación pública y la inclusión. En un emocionante acto, como merecía, el CEE Raquel Payá, acompañado por representantes de casi todas las formaciones políticas de la corporación municipal, ha celebrado la colocación de la primera piedra de sus futuras instalaciones. El evento, que ha tenido lugar en los terrenos situados tras el polígono industrial, en la zona de Partida Negrals, marca el inicio definitivo de unas obras que ponen fin a más de dos décadas de reivindicaciones y estancias en aulas prefabricadas.
Lejos de los protocolos rígidos, el centro ha optado por un gesto que identifica su labor diaria: en lugar de la tradicional cápsula del tiempo, se ha enterrado un «perol». Dentro de este recipiente, alumnos, docentes y familias han depositado elementos que conforman la identidad del centro, desde pelotas sensoriales y cintas de proyectos Erasmus hasta los planos del edificio, periódicos locales del día y una moneda de curso corriente. El director del centro, Miquel Ivars, ha destacado que este acto llega «20 años tarde», subrayando que durante todo este tiempo se le ha fallado a una parte importante de la sociedad, pero celebrando que, finalmente, se ha logrado el consenso necesario para desbloquear el proyecto.
Unas instalaciones diseñadas para la autonomía y la inclusión
El nuevo edificio, que cuenta con un presupuesto de más de 8 millones de euros, no se ha proyectado solo como una estructura educativa, sino como un espacio adaptado a las necesidades específicas de los cerca de 80 alumnos que actualmente cursan sus estudios en el centro. La superficie total será de 3.400 metros cuadrados, distribuidos principalmente en una planta para garantizar la accesibilidad universal. El diseño ha contado con la participación directa del profesorado y el resto de trabajadores del centro, así como familias y alumnos, quienes han aportado soluciones basadas en su experiencia diaria.
Entre las características más destacadas del futuro Raquel Payá se encuentra la creación de un «Aula Hogar», un espacio que simula una vivienda real para que el alumnado trabaje habilidades domésticas y gane independencia. El edificio albergará también 12 aulas, una piscina terapéutica, salas de música y logopedia, y talleres específicos para la formación profesional en hostelería y restauración, que incluirán una cocina industrial y un comedor circular donde los estudiantes podrán realizar sus prácticas de servicio.
Consenso político para saldar una reivindicación histórica
El alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, ha reconocido durante su intervención que la administración llega tarde y ha pedido una «disculpa pública y colectiva» por los años de olvido y las gestiones burocráticas que ralentizaron el proceso. Grimalt ha resaltado la figura de los alumnos, mencionando especialmente a Fernando, un estudiante que durante meses ha mantenido contacto directo con él para interesarse por el inicio de las obras, simbolizando la urgencia y la ilusión de todo el alumnado.
El proyecto también contempla mejoras exteriores esenciales, como un porche de doble altura que permitirá a los autobuses descargar al alumnado a cubierto, evitando que se mojen en los días de lluvia, una de las carencias más criticadas del actual edificio. Con un plazo de ejecución de 20 meses, la previsión es que el nuevo CEE Raquel Payá pueda abrir sus puertas de cara al curso 2028-2029, convirtiéndose en un referente de infraestructura educativa sostenible y eficiente gracias al uso de energías renovables.








