Dénia vivió este sábado su jornada más multitudinaria con la celebración del gran desfile de gala de los Moros y Cristianos. Más de 25.000 personas abarrotaron el trazado urbano en una tarde tensa por la amenaza constante de lluvia, que finalmente descargó a muy poca distancia pero respetó el paso de las tropas.
La mañana comenzó con un ambiente distendido. A partir de las 12:00 horas, las distintas filaes tomaron las calles en pasacalles informales para calentar motores de cara al plato fuerte de las fiestas. No obstante, las miradas estaban puestas en el cielo. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) había activado la alerta amarilla en toda la comarca, amenazando con chafar los meses de trabajo de las comparsas.
Un pulso a la tormenta en pleno recorrido
A las 18:00 horas arrancó el recorrido desde la calle La Via, siguiendo por Diana y adentrándose en una concurridísima calle Marqués de Campo hasta la altura de Cruz Roja. A esa misma hora, el agua hizo acto de presencia con fuerza en los tramos más alejados de Les Marines, a varios kilómetros del casco urbano. Mientras caía una intensa tromba en la franja costera, el centro de Dénia permaneció seco. El desfile continuó ajeno a la cercanía del aguacero, esquivando el temporal de forma providencial.
El esplendor de las capitanías y el broche de luz
El protagonismo central de la tarde lo ostentaron los boatos de las dos capitanías de este año. En el bando cristiano, la filà Cavallers de Me’n Fot encandiló al público con la propuesta encabezada por el capitán Josep Femenia. Por parte de las huestes moras, la filà Walies asumió la responsabilidad con Toni Sentí al frente, desplegando un montaje minuciosamente preparado durante todo el ejercicio.
Tras el derroche de colorido y música, la actividad se trasladó a la medianoche. A las 00:00 horas, media hora antes de lo que prometía el programa oficial de las fiestas (lo que ha generado el enfado de muchos que querían presenciarlo), la Plaza Jaume I acogió el disparo del castillo de fuegos artificiales a cargo del Ayuntamiento de Dénia. El espectáculo de luz y pólvora cerró el día grande y sirvió de antesala para la jornada final del 16 de agosto, día de Sant Roc, donde la rendición de las tropas moras pondrá el punto final a las celebraciones.










































































































































































































































