Los más pequeños tomaron la iniciativa este viernes en Dénia. El desfile infantil de los Moros y Cristianos volvió a abarrotar el centro de la ciudad en una tarde donde la cantera festera demostró que el futuro de la fiesta no solo está garantizado, sino que pasa por uno de sus momentos más potentes.
La jornada del 14 de agosto siempre tiene un pulso diferente. Tras una mañana de intensa actividad con la diana festera por el carrer Major, la plaza Valgamediós, el carrer Loreto o la Santíssima Trinitat, además de las habituales visitas de cortesía a las capitanías, la atención se trasladó por la tarde al recorrido oficial. A las 19:00 horas, el carrer La Via comenzó a vibrar con el arranque de las tropas infantiles.
El relevo generacional marca el ritmo en Marqués de Campo
A paso firme y luciendo sus mejores vestimentas, las filaes más jóvenes recorrieron el carrer Diana para desembocar en un aborrotado carrer Marqués de Campo. Con los años, este acto ha dejado de ser un mero trámite para convertirse en una cita imprescindible de la semana grande. Ha ganado en espectacularidad. Y mucho. Decenas de niños y niñas mostraron una elegancia en sus escuadras que nada tiene que envidiar a la de los adultos.
A lo largo de todo el trayecto hasta llegar a la altura de la Cruz Roja, el público aplaudió el esfuerzo de una cantera que cuida cada detalle de la vestimenta y la marcha.
Unión musical en la plaza del Consell
Nada más concluir el trayecto de los pequeños llegó el turno de uno de los momentos más estruendosos y esperados: la Entrada de Bandas. Todas las agrupaciones y charangas de la fiesta se reorganizaron para conformar dos únicas y multitudinarias formaciones, una por el bando cristiano y otra por el moro.
Ambas agrupaciones enfilaron en sentido ascendente desde la Cruz Roja subiendo por Marqués de Campo y Diana hasta desembocar en la plaza del Consell. En ese punto, con el espacio abarrotado, los músicos interpretaron conjuntamente dos piezas que pusieron en pie a los asistentes. Un espectáculo que sirvió de preámbulo para la entraeta nocturna de medianoche y, sobre todo, para el gran desfile de la jornada siguiente.











































































































































