Estuvo de especialista en Hematología del Hospital La Fe, donde ejerció de Director Médico, encabezó la dirección del departamento de salud de La Ribera hasta la reversión, y, ahora, ocupa la gerencia del Hospital de Dénia. El doctor Javier Palau cumple esta semana su primer mes a cargo del departamento de salud de la Marina Alta, entrando en contacto con la primera línea de la batalla contra el coronavirus y lidiando con las recientes polémicas sobre los últimos movimientos empresariales respecto a la gestión del centro.
PREGUNTA. Lleva casi un mes ya en el nuevo puesto. ¿Cómo se siente a cargo de la gerencia del Hospital de Dénia?
RESPUESTA. Me siento muy bien, la verdad. Creo que he sido bien recibido. Para mí es un reto, el estar en este hospital, que me parece muy interesante. Lo que hemos hecho hasta ahora, que ha sido básicamente conocer el hospital y conocer el departamento, ha sido muy satisfactorio.
P. No es su primera vez como director, sino que ya estuvo en el departamento de salud de La Ribera, ¿no es así? ¿Lo estuvo hasta la reversión?
R. Sí, antes de estar en La Ribera estuve de director médico en La Fe, durante cuatro años, y de ahí salté a La Ribera en el año 2016. Estuve de gerente hasta que se produjo la finalización del contrato con la Conselleria.
Desde entonces, y hasta ahora, he estado trabajando en el proyecto de Ribera [Salud] en lo que yo llamo «los cuarteles generales».
P. ¿Echaba de menos volver a hacerse cargo de un centro?
R. Un poco sí. A mí me gusta el ambiente de hospital, el ambiente de los departamentos de salud. El ambiente, digamos, más cercano.
Cualquiera puede pensar que un gerente de departamento está lo más alejado de la puerta de Urgencias, pero, siendo así, formas parte del equipo de trabajo del hospital, estás mucho más cerca de lo que se produce, de la atención sanitaria… Y, bueno, no hay que olvidar que lo que yo soy es médico, y los médicos estamos programados para ver enfermos, para hacer guardias y todo esto.
Cuando nos dedicamos a la gestión damos un paso atrás, pero aun así no dejamos de estar en este ámbito.
P. ¿Qué aportará Javier Palau de nuevo a la gestión? ¿Tienen algún proyecto algún cambio?
R. Ribera Salud ha desarrollado una serie de proyectos trasversales que pretendemos transportar a Dénia. ¿Eso quiere decir que en Dénia hay cosas que se estaban haciendo mal? No. Lo que quiero decir es que hay cosas que se hacían de otra manera, o no se hacían, y es lo que queremos traer.
Por ejemplo, todo el tema de los pacientes crónicos. Tenemos un programa muy desarrollado en otros departamentos con el que podemos anticiparnos a sus problemas y hacer un seguimiento muy estrecho. Aquí se ha hecho de alguna otra manera, pero no con la profundidad de otros sitios.
Me gustaría que tuviéramos la máxima integración entre lo que es Primaria y Hospitalización. Me gustaría darle mucha relevancia a lo que es hospitalización a domicilio, que creo que es básica.
Lo que queremos es seguir progresando en una Sanidad que haga que el paciente esté lo mas sano posible y en su domicilio. Es decir, que el paciente esté muy bien y tenga que hacer un uso del sistema sanitario cuando le toca, pero que la mayor parte del uso sea al revés, que seamos nosotros los que nos adelantemos a sus necesidades y seamos capaces de controlarlos.
P. Asume el cargo en una época delicada, en plena pandemia. ¿Cómo ha cambiado la COVID la rutina en los hospitales?
R. Ha impactado en todo. Estamos hablando de mucha más afluencia de pacientes, mucha más afluencia de contactos, y todo esto interfiere en el número de personas en consulta y el aumento de las cargas de trabajo, sobre todo en Primaria y las áreas de contacto del hospital con el exterior, como Urgencias.
El hospital y los centros de salud se tienen que preparar para hacer circuitos diferenciados entre lo que es sospecha de COVID y lo que no.
P. Algo que inquieta a los vecinos, según nos han hecho llegar, es el retraso en ciertas intervenciones debido a la COVID. Parece que ahora no hay nada más importante que el coronavirus, cuando es obvio que hay muchas personas que necesitan ser tratadas de dolencias más graves.
R. Cuando te vuelcas en un problema agudo y crítico, como puede ser la COVID, es evidente que hay otras cosas que también siguen estando ahí que, digamos, tienes que aparcar o ir más lento. Esto tiene impacto en las tasas de diagnóstico de otras enfermedades y cosas de este estilo, porque el sistema se tiene que desdoblar de alguna manera para dar salida a lo que está pasando. Implica que en algunos casos tienes que levantar el pie del acelerador, porque no das más de sí. Y pasa aquí igual que en cualquier otro departamento de salud de cualquier sitio de España.
Aquí creo que se ha minimizado, porque a día de hoy tenemos una lista de espera quirúrgica con una media de entorno 60 días y un acceso a las consultar internas de unos veintitantos días. Listas muy favorables comparadas a las de otros departamentos de salud.
P. ¿Cuándo cree que se reactivará y agilizará la atención?
R. A día de hoy, como he dicho, podemos hablar de listas de espera muy contenidas. Por supuesto, cuando por fin se haya ido la COVID o se quede como una enfermedad V, como las gripes u otro tipo de infecciones, es evidente que podremos ir más deprisa.
Prácticamente, no se suspenden quirófanos. Cuando pasa ya no es porque haya COVID, sino porque ésta también afecta a los trabajadores. Cuando no tengamos que hacer tantas pruebas a gente de manera indiscriminada, que es de lo que se está empezando a hablar, podremos empezar a normalizar partes como la atención primaria.
P. Vemos que los datos de contagios son muy elevados en esta ola, pero intuimos que las hospitalizaciones no siguen el mismo patrón que en las anteriores, ¿no? ¿Puede decirnos cuál está siendo la situación de las últimas semanas en el departamento?
R. Hay dos formas de medir el impacto. Por un lado estas medidas que nos hemos acostumbrado de incidencia que hablan de 4.000, de 5.000 casos nuevos por cada 100.000 habitantes en las últimas dos semanas. Es un dato que está bien saber para tener una idea de la capacidad de contagio del virus. Pero también es verdad que depende de muchas otras cosas, como de cuántos test se hacen. Hay que recordar que al principio no había casi tests, por lo que si no había no se hacían. Ahora todo el mundo se lo puede comprar en la farmacia.
Hay una capacidad de detección muy alta, además de que la variante Ómicron tiene una capacidad de contagio más elevada.
Eso es una cosa, y nos mide cómo se mueve el virus por la población, pero luego tenemos que ver cómo esto impacta realmente en la salud de la gente. Lo que es clarísimo es que esto último se mide muy bien en cómo la gente hace uso del sistema sanitario. A día de hoy no tenemos a nadie en cuidados intensivos con COVID y solo 13 pacientes positivos. Eso es muy poca cosa comparado a lo que hemos vivido en todos los departamentos, con UCIs llenas y sin camas.
P. ¿El perfil del paciente ingresado ha cambiado de ahora a hace un año?
R. Sí, de entrada ingresan mucho menos. Además, la mayoría proporcional es de gente que no está vacunada. Lo que está clarísimo es que la vacuna ha tenido un efecto muy importante en la población, pues por un lado evita en parte la propagación, pero sobre todo ha sido capaz de controlar los síntomas y la gravedad de las situaciones. Por eso hay mucha menos gente ingresada, no solo por que se una cepa diferente.
Cuando digo «proporcional» me refiero a que si hay cuatro ingresados en intensivos, dos con vacuna y dos sin, alguien podría decir: «pues la mitad y la mitad, es que a lo mejor la vacuna no va». Pues no, ya que hay un 90% de la población vacunada y un 10% no vacunada, así que hay que ponderarlo porque es mucha más gente no vacunada la que está ingresada.
P. ¿Cómo de avanzado está el proceso de vacunación en la Marina Alta?
R. Hay una vacunación con dos dosis en adultos de entorno al 90%. Estamos a marchas forzadas con el tema de la tercera dosis y también con el tema de la vacunación infantil.
Se están cumpliendo todas las expectativas y creo que somos uno de los departamentos con mayor tasa de vacunación de la Comunitat Valenciana.
P. En su opinión, ¿cuál es el futuro de la pandemia?
R. Yo creo que la pandemia va a dejar secuelas en la sociedad, y van a ser secuelas para largo tiempo, pues hemos vivido dos años y pico con mascarilla, lavándonos las manos, extremando el cuidado… Y eso va a tener un impacto y va a seguir durante cierto tiempo como una secuela. Pero la tendencia natural de una pandemia es una tendencia a normalizarse.
Este es un coronavirus como otro más. De coronavirus hay muchos tipos y cepas que afectan a los humanos y que ya conocíamos antes. Tenemos, además de esto, la gripe y otras enfermedades como la tuberculosis que conviven con nosotros. Al final, se produce una relación de convivencia entre virus y los humanos.
Creo que ahora vamos a entrar, poco a poco, en la fase de convivencia con el coronavirus gracias a las vacunas, y seguramente seguiremos vacunándonos todos los años al igual que hacemos con la gripe.
P. ¿Se atreve a pronosticar cuándo acabará?
R. Me mojaría diciendo que en pocas semanas vamos a ver una gran relajación de medidas. De hecho, esta semana han empezado a retirarse algunas. Y ya estamos hablando de fiestas masivas como Fallas o la Magdalena, donde se producen recomendaciones, que ni siquiera son restricciones.
Entre que todos tenemos ganas de que se acabe y que también está en una fase descendente importante, creo que podemos empezar a hablar de que la pandemia está controlada y podemos hacer una vida normal.
Dicho esto, me puedo columpiar y en un mes vuelve otra ola, que no sería la primera vez que me pasa (risas). Pero es la tendencia natural de los virus, que al querer transmitirse para mantener su capacidad de transmisión y sobrevivir no les conviene matar mucho. Lo vimos en la gripe del 18 y las distintas pestes que se han vivido durante siglos.
P. Bueno, hay que hablar del elefante en la habitación. La adquisición por parte de Ribera Salud del 100% del departamento de Dénia ha suscitado cierta polémica. ¿Quiere decir algo al respecto?
R. Sí. No creo que sea un elefante en la habitación, pero sí. No es algo que me competa a mí como gerente, pues es un tema de diferentes empresas que se dedican a la sanidad, DKV y Ribera Salud en este caso, que llegan a un acuerdo de venta de acciones. Si la polémica es si se debía tener más permisos o se incumplía algún tema, a mí se me escapa. Es algo que tienen que decidir más arriba, a quien le competa.
Yo no creo que tenga mucho recorrido este tema, y es una opinión personal, porque a fin de cuentas no deja de ser un intercambio de acciones entre dos empresas privadas que tienen un contrato sanitario en un departamento. Que, por supuesto, no va a cambiar para nada la asistencia sanitaria, y, en todo caso, si cambia esperemos que sea un cambio favorable para la población de aquí.
P. La Conselleria de Sanitat parece estar investigando si se ha cometido alguna ilegalidad con este movimiento. ¿Os ha expresado algo la consellera?
R. En su momento, volviendo al tema anterior, los dos CEOs de las dos compañías escribieron a la Conselleria antes de producirse esto para informar de lo que se iba a producir. Es decir, la Conselleria era conocedora de que esto iba a ocurrir, con lo cual hay una situación de acuerdo casi tácito.
P. Si nada cambia, en un par de años la concesión concluiría. ¿Ribera Salud tiene pensado seguir ofreciéndose para gestionar este hospital? ¿Existe esa opción?
R. Los contratos concesionales que se hicieron en su momento fueron por 15 años y todos tienen una posibilidad de hacer una prórroga de cinco años, siempre que ambas partes, Generalitat y la empresa adjudicataria, estén de acuerdo. Por nuestra parte, nosotros estaríamos encantados de poder acceder a la prórroga, pues creemos mucho en nuestro modelo sanitario y nos gustaría prolongarlo más tiempo.
Pero, como digo, esto tiene que ser un tema de consenso por ambas partes. Si el contratador, en este caso la Generalitat, decide que quiere acabar con el proyecto, se acabará. Nosotros no podemos hacer nada más que decir que nos gustaría seguir.







