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El portal dels Socors o portal dels Reis del castell de Dénia: Descubrimiento de un destacado complejo de estructuras

A la vila de Dénia se accedía por dos portales: uno a poniente, que constituye a día de hoy el acceso al Castell, de probable cronología almohade, y uno a levante, portal dels Reis o dels Socors, que permitía la comunicación con la fachada marítima y las instalaciones portuarias. El portal oriental es más enigmático. Casi oculto por un estrato de escombros y rellenos de más de cuatro metros de potencia, conocíamos su existencia a través de la documentación y la cartografía histórica.

Las noticias más antiguas proceden del Censo nominal de casas y tierras, de ca. 1590, que hace referencia al “portal de la vila de la mar”, para diferenciarlo del “portal del Raval de la dita vila, appelat de la Mar” (Llibre de Consell de 1495). Los Llibres de Consell también mencionan el portal dels Socors (1612), el portal de la vila del Verger (1616) y, por fin, el portal dels Reis (1627).

El portal se relaciona con el mirador de la mar, presente en el Llibre de misses de 1575: un tros de terra davant del mirador en lo camí de la mar. Este mirador reviste el máximo interés debido a su posición respecto de los portales, como más adelante se averigua. El Llibre de Consell de 1494 nombra el portal de les Barreres del Verger que, de identificarse con el dels Reis o dels Socors, se trataría del documento más antiguo en mencionar este acceso oriental de la fortaleza.

La estancia real y el pasadizo de Lerma

El topónimo portal dels Reis aparece en la documentación después de 1600, circunstancia por la cual resulta sugerente ponerlo en relación con la estancia de los reyes Felipe III y Margarita de Austria en Dénia. El rey estuvo dos veces en 1599 y una a principios de 1604. Un suceso muy concreto permite concluir que el rey, ante la adversidad, tuvo que ser trasladado a través de aquel portal en silla, dado que lo abrupto del lugar imposibilitaba otra manera de acceder.

La documentación refiere la repentina enfermedad real debido a una insolación ocurrida tras un día de pesca de atunes en Xàbia, durante la segunda estancia en Dénia:

«Sucedió que aquel día hizo excesivo calor, y como el sol reberberaba en el agua hizo daño a S. M., y así volvió a Dénia con calentura; al cual subieron en silla a la fortaleza donde se han aposentado, porque el sitio es enriscado, y si no es de aquella manera no se puede subir a ella».

La fiebre obligó al traslado del rey en silla a través de una muy escarpada puerta ante la presencia de quien quisiera estar atento, para escarnio del monarca. El anfitrión, el duque de Lerma, marqués de Dénia, decretó, en consecuencia, la construcción de un pasadizo de madera que Felipe III ya utilizaría durante la estancia de 1604: «Vio S.M. un pasadizo que el Duque había mandado hacer muy largo, para bajar cubierto desde la fortaleza hasta la costa de la mar», que conectaba con una escalera cubierta por la que se accedía a la fortaleza. El duque emulaba así los estrechos corredores elevados sobre arcos que enlazaban sus palacios de Lerma y Valladolid con las iglesias y conventos de la ciudad, construidos al modo italiano y conformes al gusto de los Austria. Parece evidente que el rey utilizaba aquella puerta dado que durante las obras que Lerma desarrolló en el castillo entre 1616 y 1618, se compraron clavos para fijar el cerrojo de «la porta del peu de la scala que baxa del castell al mar per on a de baxar sa magestat».

El documento gráfico más antiguo que incluye el portal es la Perspectiva de Dénia de 1575 de Vespasiano Gonzaga, virrey de Valencia, donde el acceso está presente conectado al camí de la Mar que atravesaba el raval mariner hasta el embarcadero o puente de madera. El otro documento de excepción es el lienzo de Vicent Mestre, realizado durante los primeros meses de 1613, sobre el embarque de los moriscos en el puerto de Dénia, donde una larga fila de soldados se dirige a la parte alta de la fortaleza tras acceder a ella por esta puerta.

El proyecto de recuperación arqueológica

Con la finalidad de recuperar la bateria de la Mar y el portal dels Reis o dels Socors, así como de crear una rampa para hacer accesible el Verger Baix, el Àrea d’Arqueologia i Museus del Ajuntament de Dénia solicitó en 2019 una subvención dentro del programa 1.5% Cultural del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana para la conservación del patrimonio arquitectónico.

El desarrollo del proyecto, que ha contado con la autorización de la Direcció General de Patrimoni, tras una rehabilitación intensiva de la Bateria de la Mar tuvo que hacer una parada técnica ante las dificultades sobrevenidas durante el proceso de recuperación de la torre del Galliner, así como la imposibilidad manifiesta de hacer una rampa accesible de conexión con el Verger Baix. La potencia de los escombros retirados provocó una fuerte pendiente necesitada de soluciones técnicas más exigentes que las contempladas en el Proyecto de Ejecución inicial. La elaboración de un nuevo proyecto adaptado a las nuevas circunstancias topográficas ha prolongado en el tiempo la solución de los inconvenientes.

Durante la fase inicial de ejecución de las obras, la puerta dels Reis o dels Socors fue liberada del potente estrato de aterramiento que la había mantenido oculta más de un siglo. El portal se sitúa en el extremo más oriental del lienzo meridional de la muralla, al abrigo de la torre del Galliner al norte y de una torre, a la que denominamos “torre del portal dels Socors”, que a escasos metros al sur lo vigila y protege. Este lienzo meridional de muralla remata en un extremo redondeado, “el mirador”, que articula un portal doble: uno de acceso a la fortaleza, al que eventualmente llamamos “portal dels Reis”, y uno de acceso a la villa, al que designamos, también a efectos descriptivos, “portal dels Socors”. A su vez, el mirador remata sobre un espacio, a modo de distribuidor, donde se reúnen los portales mencionados y la puerta de acceso al Verger, circunstancia que dota del máximo interés a esta atalaya, el mirador, que, sin capacidad ofensiva, presenta un alto valor estratégico al controlar los tres accesos, además del puente de madera y la entrada al puerto.


El portal dels Reis. Portal d’accés a la fortalesa

El portal se apoya sobre el extremo redondeado del mirador, provisto de una gruesa escarpa o talud que se eleva aproximadamente hasta un 40% de la altura total. La puerta presents un arco de medio punto que da paso a una breve bóveda rebajada de la que solo se conserva el arranque. El portal se abre a un camino delimitado por un paramento que se prolonga, a partir de la jamba, hasta cerrar el espacio al apoyarse en el recinto del Verger. El camino está flanqueado por un paramento de escasa altura cuya funcionalidad es vencer el fuerte desnivel existente en dirección a la villa hacia el oeste.

La intervención arqueológica ha puesto al descubierto un umbral de piedra caliza en conexión con un pavimento que consideramos fundacionales, esto es, que pertenecen a la constitución prístina de la fortaleza en época islámica. No obstante, la ausencia de esratigrafía arqueológica y el derribo casi total de las estructuras impide concretar una cronología clara para la reforma o construcción del portal en época Moderna.

Sin embargo, el contexto arquitectónico permite poner la construcción del portal en relación con la serie de reformas ejecutadas en el frente meridional de la fortaleza con anterioridad a 1575. Se trata de la construcción de una serie de elementos defensivos o de actualización de las estructuras, ya presentes en la Perspectiva de Dénia, tales como el baluard y la torre del Verger y, en especial para el caso que nos ocupa, la torre del Portal dels Socors y la torre del Galliner. De estos elementos, la torre del Verger nos aporta un dato fundamental extrapolable al conjunto: la piedra fundacional mediante la cual conocemos que fue construida en el año 1539 por el maestro de obras Onofre Miralles. Son torres de planta semicircular, fuertemente ataluzadas, con un bocel que delimita el talud de la parte vertical, construidas con un lenguaje anticuado respecto a la nueva arquitectura defensiva abaluartada.


El portal dels Socors. Portal d’accés a la vila

Aprobado el Proyecto de Acceso al Verger Baix desde la puerta de la villa vieja, se iniciaron las obras de desescombro de un potente depósito de tierras que pusieron al descubierto un conjunto muy destacado de estructuras. Esta circunstancia exigió una nueva parada técnica y una adaptación del proyecto para hacer accesible y poner en valor el excepcional complejo portalero.

Desde el portal dels Reis el camino da un giro de 180º para dar acceso a la vila del Castell en dirección oeste por el carrer d’Avall, de manera que ambos portales pivotan sobre el mirador. El trazado del carrer d’Avall ha sido posible determinarlo a partir de la cartografía histórica ejecutada durante la Guerra de Successió. No obstante, documentación anterior (Llibre de misses de 1520 y Capbreu R. Chulbi de 1525) pone de manifiesto que el tramo final de este carrer d’Avall en conexión con esta puerta era lo carrer vulgarment dit de la Mar.

Así, el portal dels Reis y el portal dels Socors constituyen una unidad de acceso al recinto fortificado y a la villa desde el sureste. La articulación de un portal doble refuerza la capacidad de defensa de la fortaleza y de la villa, y su ubicación al abrigo del mirador permite una mejor protección. Dada la pervivencia en ambos accesos de determinados elementos, el conjunto debe adscribirse estructuralmente a la fase islámica de la fortaleza, a pesar de que la traza actual debe ponerse en relación con la adecuación del frente marítimo a lo largo del siglo XVI.

El camino que conduce desde el portal dels Reis al portal dels Socors presenta una fuerte pendiente salvada por una escalera de peldaños leves con un banco para sentarse junto a la puerta, tallados sobre la piedra del castillo. La escalera se abre a un complejo portal que, a pesar de presentar un estado de conservación muy deficiente, reviste el máximo interés dada su destacada arquitectura y ante el desconocimiento de su existencia, no detectada a través de las fuentes documentales.

Hallazgos estructurales e influencias islámicas

El tramo de escaleras llega hasta la puerta de entrada a la villa. En la base de las dos jambas se encuentran sendos paramentos de sillarejos almohadillados de piedra tosca, que repiten la metrología y parámetros presentes en la torre del Mig, fábrica detectada también en determinadas estructuras exhumadas en la esplanada del Palau con continuidad a lo largo del Verger Alt hasta enlazar con la referida torre del Mig. Esta tipología de paramentos, y de acuerdo con los materiales arqueológicos asociados, la datamos de manera preliminar en el siglo XI. Esta circunstancia refuerza que los dos portales anexos ya formaban parte estructural de la fortaleza islámica. En el portal dels Socors, las jambas presentan fuertes huellas de fuego, tal vez como evidencia de que este sector fue gravemente bombardeado a lo largo de las guerras de Successió y del Francés.

La puerta, de traza islámica, tal vez estaba coronada con un arco de herradura, con una anchura que no sobrepasa los 1,70 metros. El umbral propiamente dicho está constituido mediante grandes bloques de piedra y dos quicios (pollegueres) que cuentan con vestigios de hierro correspondientes a los ejes de rotación de una puerta de dos hojas. A partir del umbral, se abre un pasillo cuyo paramento meridional es la propia muralla, el mirador, un grueso paramento de 1,50 metros de anchura, constituido con tapiales que incorporan lechadas de mortero de cal —tàpia reial— y que conservan algunos de los mechinales de andamio. El paramento de la muralla se asienta sobre la roca que se recorta en forma de banco y es de indudable tipología islámica. Este paramento, fuertemente degradado, ha sido consolidado y restituido siguiendo la tipología y metrología de los tapiales.

El pasillo, de planta acodada, queda configurado con un paramento paralelo a la muralla que delimita un espacio que va de 3,00 a 4,50 metros de anchura. Este muro presenta fuertes capas de enlucido superpuestas, con trazos indeterminados de graffiti pintados e incisos. El paramento se apoya sobre la roca que también se recorta en forma de banco. El pasillo sostiene una construcción superior, como ponen de manifiesto dos ménsulas enfrentadas, de sustentación de la jácena donde apoyaría el viguerío. Las ménsulas cuentan con un arco infrayacente, de reforzamiento estructural, del que solo se conservan los arranques. El ámbito presenta un pavimento empedrado delimitado por encintados de tosca, ahora protegido por un entramado de acero.

El oratorio y los graffitis históricos

El pasillo, de 7,30 metros de longitud, remata con un arco rebajado de grandes sillares del que solo quedan en pie las jambas con los salmeres. Del relleno que ocultaba el acceso se han recuperado la clave y las dovelas, de manera que es viable la restitución. Detrás del arco se ubica un oratorio, una capilla pequeña perpendicular a la muralla. Centrado en el paramento del fondo de la capilla, sobre la propia muralla, se abre una hornacina rectangular para el alojamiento de un retablo. Debajo de la hornacina se alza un altar de mampostería con los ángulos reforzados con sillarejos de tosca. La superficie del altar se encuentra recubierta con baldosas de barro, las mismas que cubren el suelo. Un escalón separa la capilla de lo carrer de la Mar, para dar cabida a un gran desagüe que discurre por el subsuelo hasta perforar la muralla. La destacada capacidad de este canal está determinada por su disposición en la parte baja de una calle (d’Avall) y un entorno que cuenta con una pendiente fuertemente pronunciada.

La capilla es de dimensiones reducidas (2,00 x 2,10 m), con planta de tendencia trapezoidal, levemente más estrecha en la pared del fondo sobre la que recae el altar, tal vez un artificio con la finalidad de dotarla de mayor sensación de amplitud. A día de hoy no conocemos datos documentales en torno a la arquitectura de la capilla, la fecha de construcción o la advocación. La capacidad del oratorio no permite más que el uso simultáneo de una o dos personas, de manera que necesidades espirituales más complejas tendrían que ser satisfechas en la església de la vila, un templo de traza gótica dispuesto a occidente y a una cota más elevada del promontorio. Estos oratorios, además de ofrecer protección al centro urbano, desarrollaban la función de parroquia subsidiaria, poniendo las devociones al fácil alcance de los ciudadanos. Así, el paso muy frecuente por parte de los habitantes de la villa fomentaría la sacralización del espacio bajo la advocación, tal vez, de la Mare de Déu dels Socors, en relación directa con el nombre del portal.

Los paramentos que delimitan la capilla presentan, al menos, dos capas de enlucido, el más superficial de los cuales conserva diversos graffiti indeterminados entre los que destaca el que parece representar una nave con mástil y velamen. Los enlucidos están muy afectados por raíces y, al quedar a la intemperie, corrían el riesgo de desprenderse, circunstancia que propició un proceso de consolidación realizado bajo el procedimiento de obras de emergencia que ha abarcado todo el complejo estructural. El proceso ha incorporado la limpieza y consolidación de los enlucidos mediante inyección de adhesivos acrílicos o paraloid, además de mortero de consolidación y resina de arcilla para reforzamiento estructural. El proceso se ha completado con la creación de archivos digitales con el objetivo de realizar modelados tridimensionales.

Reformas y destrucción durante la Guerra de Successió

Sobre la fachada meridional del oratorio se apoya una escalera con diez peldaños. La escalera se encaja entre el paramento del oratorio y uno paralelo correspondiente a una manzana de viviendas de la villa que cuenta con un acceso enmarcado con un arco de medio punto, cegado para construir la escalera. La escalera permite el acceso al paso de ronda de la muralla, así como a los ámbitos de la primera planta del portal. Se conserva en un estado excelente. Necesariamente, el acceso a la muralla antes de construirse la escalera tendría que producirse por el interior de la vivienda, circunstancia por la cual esta podría identificarse con un cuerpo de guardia o casa del portalero, con visibilidad directa sobre todo el complejo. Por las circunstancias descritas, oratorio y escalera corresponden a una fase de reforma del portal.

Tanto la capilla como la escalera se encuentran dentro de un segundo tramo de pasillo, de 4,20 m de longitud, delimitado por un gran arco rebajado que completa esta estructura. Es de destacar que las jambas del arco están desbastadas en forma de tajamar, en especial la meridional, con el objetivo de disminuir la resistencia que oponen al gran caudal de agua que al llover bajaría por los carrers d’Amunt i d’Avall, y que pone de relevancia y justifica la gran caja del desagüe que discurre por debajo del oratorio.

La destrucción y ruina de este complejo portalero tendría que producirse durante o a consecuencia de la Guerra de Successió, tal y como se ha documentado que ocurrió con las casas de la villa. Pero la utilidad del acceso a la fortaleza aconsejaría el mantenimiento de la puerta inferior, el portal dels Reis. Así, es muy probable que el derrumbe total del portal dels Reis ocurriera poco antes de 1928, como parece averiguarse a través del material fotográfico de que se dispone. La desaparición definitiva del portal posibilitó la construcción de casas apoyadas sobre el paramento de la propia muralla, cuya existencia hace impracticable la completa recuperación del portal, lo que implicaría el derribo del segmento de casas que discurren por la parte elevada del carrer de Foramur.

Finalizado el proyecto, el portal dels Socors ha quedado comunicado con el portal dels Reis y con el Verger Baix mediante una larga pasarela de tramex, que salva la fuerte pendiente con una disposición escalonada y que a la vez preserva las estructuras. Se da así por finalizada la intervención, de la cual queda pendiente la rehabilitación del portal dels Reis y de la torre del Galliner.


El contexto histórico: la defensa del litoral

En los últimos dos años hemos inaugurado dos sedes museográficas y una exposición en el Museu Arqueològic d’Alacant —MARQ—. Estos proyectos hacen especial incidencia en el carácter litoral de nuestro territorio y en la importancia del puerto y del mar para el establecimiento de relaciones comerciales y culturales a lo largo del devenir histórico. Pero el mar es también motivo de exposición a peligros, entraña riesgos y del mar proceden irrupciones no siempre protagonizadas por elementos conciliadores.

Así, en una posición geográfica tan expuesta, durante el siglo XVI se producen incursiones de la piratería berberisca espoleada por el imperio otomano. Se desarrolla, como consecuencia, un sistema de defensa litoral articulado, una nueva arquitectura militar que ensaya y se adapta a una nueva poliorcética renacentista fundamentada en el uso de la pólvora y la artillería. Todo este proceso constructivo desarrolla el levantamiento de torres y fortines que jalonan la costa y que constituyen una parte de nuestro patrimonio visual e histórico, de gran calado identitario, vinculado al mar y a la referida vigilancia costera.

Dénia parte de una fortificación importante de época islámica que, no obstante, no constituía un sistema defensivo organizado que sí alcanzarán las nuevas construcciones. La capacidad del castillo, que se erige como un complejo sistema defensivo y ofensivo, en este contexto se implementa con la reconstrucción de la derruida torre del Raset, ocurrida entre 1575 y 1612, y la construcción de la torre del Palmar o de l’Almadrava al norte y con la torre de l’Aiguadolç o torre del Gerro al sur, conectada visualmente con el Castell y con un control total hasta el cap de sant Antoni para la defensa de posiciones estratégicas tales como la surgencia de agua dulce y la cantera de tosca de la cova Tallada.

Ambas torres fueron construidas bajo el reinado de Felipe II a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI. Al mismo tiempo, el Castell es objeto de grandes reformas que fortifican el frente marítimo con más control sobre el puerto, con torres como la del Verger, del Galliner y la de la torre del portal dels Socors, grandes, macizas, con escarpa o talud, adaptadas a la nueva artillería, que flanquean y defienden nuestros portales y justifican su remodelación en este período tan decisivo.

Evolución urbana y el desarrollo del Raval

De manera paralela se consolida el núcleo urbano fuertemente condicionado por la estructura desarrollada durante los siglos del Islam. En 1308 se crea la villa en el interior del Castell, mientras que la antigua y gran medina se parte en dos mitades: la oriental se entregó al abandono y la occidental se transforma en un arrabal pujante, el raval de Terra. Con razón hay muchos motivos para considerar que la formación de este arrabal es simultánea a la propia constitución de la villa del castillo y que muy pronto estuvo plenamente consolidado. Los documentos lo ponen de manifiesto de manera reiterada.

Durante la revuelta de las Germanies, las personas notables residen en el arrabal, cabe suponer que en residencias suntuosas susceptibles de ser cedidas al virrey de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza, que se ve en la tesitura de tener que refugiarse en Dénia en 1521. El arrabal y no la villa es sede de las instituciones, y así encontramos el pòsit del forment, la casa del delme o el hospital, ya implantados hacia la mitad del siglo XV. Por otra parte, la elocuencia de la cartografía histórica, como la Perspectiva de Dénia, no permite dudas: en 1575 la estructura urbana de la villa medieval estaba plenamente consolidada.

Determinadas intervenciones arquitectónicas y arqueológicas en el centro histórico han puesto al descubierto las huellas de este desarrollo del raval con casas que exhiben arcos de medio punto enmascarados en fachadas cubiertas por enlucidos que los ocultan, edificios que albergan bellas lonjas levantadas con piedra tosca o un recientemente descubierto arco conopial, de tipología propiamente tardogótica.

Esta precocidad se ve espoleada por poderosos estímulos ejercidos desde el exterior, en relación con el puerto que posibilita acciones comerciales y de intercambio en connivencia con los sectores económicos más dinámicos y las corrientes ideológicas y estilísticas europeas. La evolución de determinados episodios como las Germanies, la intromisión de circunstancias como el incremento de ataques piratas o la propia inercia renacentista con el progreso de la artillería, favorecieron la adopción de nuevas arquitecturas defensivas que refuerzan la propuesta de construcción del complejo portalero de la mar antes de 1575, en sintonía con las obras de reforzamiento estructural y defensivo de la fortaleza del Castell y con la transformación arquitectónica del raval.

Dénia, mayo de 2026

  • Texto: Massu Sentí. Museu Arqueològic de la Ciutat de Dénia
  • Dibujos: Miquel Ortolà Guinnot. Museu Arqueològic de la Ciutat de Dénia
  • Fotos: Museu Arqueològic de la Ciutat de Dénia
Nota técnica

El Proyecto de Ejecución inicial estuvo a cargo de los arquitectos Julián Esteban Chapapría y Elisa Moliner Cantos y contó con la realización de EMR (Estudio Métodos de la Restauración). El segundo Proyecto ha sido dirigido por los arquitectos José Manuel Herrero Moreno y Javier Esparza Beltrán y realizado por ARPA PATRIMONIO. Agradecemos a los arqueólogos Marco Aurelio Esquembre Bebia, Adrià Esquembre Sellés, Juan de Dios Boronat Soler y David Arazola Soler el trabajo realizado y la colaboración.

Nota de difusión

El Museu Arqueològic de la Ciutat de Dénia inicia una campaña de visitas guiadas para descubrir los portales y el Verger Baix, ámbitos que han sido objeto de restauración. Se realizarán todos los sábados y domingos de junio a las 11:00 horas. Punto de Encuentro: Castell de Dénia, junto al quiosco expendedor de tickets. Se recomienda la inscripción previa en el teléfono 966420260 en horario de 9:00 a 14:00 horas.

Fuentes consultadas

  • Ivars, 1995. Els noms de lloc i de persona de Dénia
  • Campos, 2019. Bienes y espacios de privanza en el castillo y palacio del duque de Lerma en Dénia
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