La noticia ha corrido rápido por las calles de Jesús Pobre y los pasillos del IES Historiador Chabàs. Este lunes se ha confirmado el fallecimiento de Tono Fornés, una de las figuras más completas y queridas de la intelectualidad local. La EATIM de Jesús Pobre, donde el escritor pasó sus últimos años disfrutando de largas caminatas por el término, ha sido la encargada de comunicar la pérdida de quien fuera mucho más que un vecino: fue la voz que supo explicar nuestro mar a través de la biología y la lírica.
Para aquellos que quieran darle el último adiós, la familia ha informado de que el acompañamiento se realizará en el tanatorio de Dénia durante la jornada de hoy. El horario de visitas será desde las 12:00 hasta las 19:00 horas. Es una despedida necesaria para un hombre que dejó huella en generaciones de estudiantes y lectores.
Una vida dedicada a las aulas y al Mediterráneo
Nacido en Tetuán en 1955, Fornés aterrizó en estas tierras para convertirse en un pilar fundamental de la educación en Dénia. No era un profesor al uso. Catedrático de Ciencias Naturales, su pasión por el entorno le llevó a ser precursor de los estudios de Oceanografía en el instituto Historiador Chabàs, además de ejercer como profesor tutor en la UNED. Su formación era tan amplia como sus intereses: estudió biológicas, físicas y se adentró en la literatura griega antigua.
Pero Tono no se quedaba solo en la teoría de los libros de texto. Era un marinero experimentado. Esa conexión física con el agua, con los vientos y con la navegación marcó toda su trayectoria vital y profesional. No se puede entender su obra sin ese salitre que impregnaba tanto sus clases como sus poemas.
La palabra premiada y el rastro de Ausiàs March
En el ámbito literario, su nombre figura con letras de oro en las letras valencianas. Su poemario «Diapasó amerat» le valió el prestigioso Premi Vicent Andrés Estellés de poesía en 1986, dentro de los Premis Octubre. No fue un éxito aislado. A lo largo de las décadas, cultivó una obra sólida con títulos como «Vol de mans», «Periscopi» o «Vestigis», este último galardonado en Beniarjó con el premio Senyoriu d’Ausiàs March.
Su labor como divulgador y ensayista también fue clave para entender nuestra costa. Junto a Juan Gargallo firmó «De mar estant», una singladura necesaria para no olvidar el mundo marinero valenciano que se nos escapa entre los dedos. Más tarde, junto a Robert Archer, se sumergió en los versos de Ausiàs March para descifrar los rumbos y vientos que el poeta medieval dejó ocultos en su obra.






