Las tropas sarracenas volvieron a tomar la arena dianense en la noche de este jueves. Cientos de vecinos y turistas bordearon la escollera norte para no perderse el Desembarco Moro, uno de los momentos con mayor tirón de los Moros y Cristianos de Dénia. La expectación apretaba minutos antes de las ocho de la tarde. Nadie quería quedarse sin sitio cerca de Punta del Raset.
La puesta en escena combinó, como es habitual, dramatismo, combate y movimiento. Actores, danzarines y acróbatas arroparon la llegada de la comitiva de la media luna. En tierra aguardaban los cristianos, dispuestos a defender la playa. Hubo choque de espadas y discursos cruzados, pero la batalla terminó dando paso a los papeles. Ambos bandos rubricaron una tregua temporal que concede tres días de margen festivo antes de la rendición final.
De la plaça del Consell al mar: la evolución de un acto clave
Ver esta recreación sobre la arena parece lo habitual, pero no siempre funcionó así. El acto nació en 1981, justo un año después del arranque de la fiesta en la ciudad. Por aquel entonces se programaba por la mañana y en pleno día de Sant Roc. Aquellas jornadas resultaban interminables. En 1988 la Junta decidió pasar la cita a la tarde para ganar público, lo que obligó a recortar la duración de la batalla.
El escenario también dio bastantes vueltas. Durante décadas el barco atracaba en el puerto y las filaes marchaban hacia el casco urbano. La contienda se escenificaba en la plaça del Consell. Hubo que esperar a 2015 para trasladar el evento a la playa, debutando en la Marineta Cassiana antes de asentarse definitivamente en la escollera norte desde 2016.
Un solo desembarco y la fiesta tras el pacto
En los años noventa aún desembarcaban ambos bandos. Eso cambió en 1996, cuando se eliminó el desembarco cristiano para agilizar el programa y dar más peso a la representación mora. Se probó a recuperarlo en 2007, aunque la idea no terminó de cuajar entre los festeros.
Cerrado el acuerdo de paz provisional sobre la arena, la comitiva recogió las armas ficticias. Las filaes se trasladaron al aparcamiento de la estación para celebrar la tradicional Cena de la Tregua. La música tomó el relevo hasta bien entrada la madrugada, abriendo de par en par los días grandes de la fiesta en Dénia.













































































































