Ha pasado un día desde que el temporal asociado a la borrasca Harry llegara a Dénia y dejara su huella en la costa. Hoy, el mar ya no tiene nada que ver con el de ayer: la imagen es distinta, con menos violencia a simple vista, pero está lejos de estar en calma. Y, de hecho, la AEMET mantiene la vigilancia para mañana con dos avisos amarillos que afectarán al litoral norte de Alicante, donde se encuadra la costa dianense.
Uno de ellos es por viento, con rachas máximas de 70 km/h (componente oeste) entre las 04:00 y las 17:59 horas. El otro aviso es por fenómenos costeros, también de nivel amarillo, activo entre las 00:00 y las 08:59 horas, con viento de componente oeste y olas de hasta 3 metros mar adentro.
Un paseo por la costa para medir el golpe del temporal
Con el mar todavía removido, hemos recorrido varias playas de Dénia para comprobar de cerca qué queda tras el paso de Harry. Y la sensación es clara: la arena ha vuelto a retroceder en algunos puntos y el litoral ha cambiado de cara en apenas 24 horas.
En algunos tramos, el agua ha engullido nuevamente la arena, dejando una línea de costa más estrecha y, en otros, el Mediterráneo llega a mostrarse tan cerca que prácticamente desemboca en la carretera de Les Marines. La imagen impresiona porque no hace falta que el mar salte a la calzada para sentirlo encima: basta con ver cómo el margen entre agua y asfalto se reduce a mínimos.
Les Deveses aguanta… y Blay Beach sigue sin arena
En Les Deveses, la arena regenerada ha retrocedido en algunos puntos. No es un derrumbe total, pero sí un recordatorio de lo frágil que es el equilibrio cuando entra un episodio de mar fuerte: lo que hoy está, mañana se mueve.
En el entorno de Blay Beach, el panorama vuelve a ser el de siempre, pero más crudo: no hay arena. Y no es algo nuevo. Como ya se veía antes del temporal, esa batalla se perdió hace tiempo. El temporal solo deja más a la vista lo que ya estaba ahí: escombros, piedras y charcos que parecen lagunas, con un paisaje que resulta difícil de asumir para quien recuerda esa zona con playa.
La estampa, en conjunto, es desalentadora. Y lo es más porque todavía es pronto para saber hasta dónde llegan las consecuencias reales y qué margen hay para hablar de recuperación. Hoy, la costa de Dénia sigue en modo supervivencia: el mar afloja, sí, pero la calma aún no ha llegado.





























Es bueno ver que la posidonia vuelve a funcionar perfectamente para proteger la costa!!!!
malo 😈