El partido Podem Dénia ha expresado su preocupación por el proyecto de construcción de una zona de ocio en la zona portuaria del Raset, Tamarindos, que contempla la concesión de casi 7.000 metros cuadrados durante 30 años, con un canon anual de 30.000 euros. Según la formación, la ubicación elegida es clave para el ecosistema local, cada vez más frágil debido a decisiones urbanísticas previas que, a su juicio, no han protegido adecuadamente el patrimonio natural.
En su comunicado, Podem Dénia ha subrayado que el desarrollo «representa una clara priorización del crecimiento económico sobre la conservación del medio ambiente» y ha advertido sobre los riesgos asociados a la erosión de dunas y vegetación costera, especialmente ante la previsión de temporales severos en el Mediterráneo. Además, el partido ha señalado que el proyecto podría afectar directamente a la flora y fauna locales, que dependen de un ecosistema saludable para su supervivencia.
Alternativas sostenibles y diversificación económica
Podem Dénia ha hecho un llamamiento a las autoridades para que busquen alternativas de desarrollo sostenible que combinen el beneficio económico con la protección ambiental, resaltando la importancia de la responsabilidad social en las decisiones urbanísticas y la consideración de los impactos a largo plazo sobre la comunidad y el entorno natural.
El partido también ha advertido sobre la creciente saturación turística en la ciudad, que según sus análisis afecta a residentes y visitantes durante la temporada alta, provocando problemas de convivencia y presión sobre los servicios e infraestructuras. Por ello, Podem Dénia ha defendido la necesidad de diversificar la economía local, promoviendo pequeñas y medianas empresas que complementen un turismo sostenible y respetuoso, sin comprometer la calidad de vida de la población.
La postura de Podem se une a las muestras de rechazo de vecinos y el ejecutivo local
La crítica de Podem Dénia se suma a la de otras fuerzas políticas del Ayuntamiento, como PSPV y Compromís, así como a las protestas vecinales que ya han tenido lugar, como la del domingo, o que están previstas para las próximas semanas. Estas movilizaciones han incluido manifestaciones en la zona del Raset y una recogida de firmas en contra del proyecto.






