La regulación de las viviendas turísticas volvió a protagonizar un acalorado debate político en Dénia durante el pleno ordinario celebrado en la tarde de ayer, jueves. Con posturas claramente enfrentadas entre los grupos municipales, el consistorio aprobó, con los votos favorables del PSPV y Compromís, la prórroga de la suspensión cautelar de los certificados de compatibilidad urbanística para nuevos alojamientos turísticos en el casco urbano. Gent de Dénia y Vox optaron por la abstención, mientras que el Partido Popular votó en contra.
La medida fue aplicada inicialmente en agosto de 2024 como respuesta al crecimiento del alquiler turístico en zonas residenciales, y ya contemplaba su posible extensión. Afecta a barrios del centro histórico y zonas consolidadas donde, según el equipo de gobierno, es necesario evitar la saturación de este tipo de usos para garantizar la convivencia y preservar el acceso a la vivienda habitual.
El gobierno local justifica la medida como necesaria para frenar tensiones
La portavoz del PSPV y concejala de Urbanismo, Maria Josep Ripoll, defendió la prórroga como un «instrumento necesario para regular» un fenómeno que, dijo, puede generar «conflictos de convivencia» en barrios habitados mayoritariamente por familias trabajadoras. «No se trata de demonizar la vivienda turística», subrayó, «sino de limitar la proliferación en zonas de viviendas permanentes». «No podemos consentir que Dénia se convierta en un parque temático», insistió Ripoll.
Ripoll añadió que la medida permitirá continuar trabajando en una normativa específica, y recordó que desde abril es obligatorio que los propietarios cuenten con la autorización de las comunidades de vecinos para operar como vivienda turística. También señaló que el Plan General reserva del 30 % de vivienda protegida en nuevas promociones, y anunció que el Ayuntamiento ya ha aprobado una partida de ayudas a la rehabilitación de viviendas.
Oposición: retrasos, inseguridad jurídica y falta de gestión
Desde la oposición, los reproches se centraron en la inacción del gobierno local durante el último año. Mario Vidal, portavoz de Gent de Dénia, lamentó que, pese a haber apoyado la suspensión inicial, no se haya avanzado en la redacción de una normativa que regule el alquiler turístico. «Tendrían que haber regulado ya en este año y no lo han hecho», reclamó, insistiendo: «No sigan con más suspensiones cautelares. Eso crea inseguridad jurídica».
Vidal recordó que su formación no se opone a la regulación del turismo, pero exigió diligencia. «Hubiésemos apoyado esta prórroga si hubiésemos visto que están en ello, pero así no la vamos a apoyar del todo.».
El concejal del Partido Popular, Carlos Barona, fue especialmente crítico con la prórroga, que calificó como «una estrategia política» basada en «buscar un enemigo: la vivienda turística». A su juicio, la suspensión vulnera el derecho a la propiedad y bloquea la entrada de viviendas al mercado, generando un efecto contrario al deseado. «Si una persona no puede poner su vivienda en el mercado turístico, la retiene. Eso no ayuda a aumentar la oferta de vivienda habitual, como pretenden», explicó.
Barona pidió al gobierno que encargue un nuevo estudio técnico, actualizando los datos del informe elaborado por la Universidad de Alicante, dado que, según reveló, «se han dado de baja más de 800 licencias turísticas» en el último año. El popular propuso que analizaran zona por zona para permitir nuevas altas si en algunos barrios ya no se alcanza el límite de saturación.
Asimismo, vinculó la falta de oferta de vivienda no al turismo, sino a la ausencia de construcción nueva y de vivienda pública. «En la última década Dénia ha ganado 5.000 habitantes y no se han construido ni 2.000 viviendas entre 2011 y 2021. Para Barona ese sería el verdadero problema, no las viviendas turísticas, «que son parte del motor económico de esta ciudad».
Choque de modelos y falta de consenso político
El debate evidenció un profundo desacuerdo entre los modelos urbanos que defienden gobierno y oposición. Mientras Ripoll insistía en que «la clave está en regular donde hay conflicto y proteger la convivencia», Barona reclamaba dejar de «criminalizar el turismo» y apostar por soluciones estructurales. «No es sensato cerrar a cal y canto el centro urbano cuando se vive del turismo», zanjó.
El alcalde, Vicent Grimalt (PSPV), salió al paso de las críticas asegurando que se están siguiendo los procedimientos necesarios y que el consistorio ya ha trasladado a la Generalitat los datos sobre las licencias caducadas. Explicó que la semana anterior participó junto con el vicealcalde, Rafa Carrió, en una reunión en Valencia con altos cargos de la Generalitat Valenciana, entre ellos el secretario autonómico de Turismo, el director general, la subdirectora general y técnicos especializados en vivienda.
Durante el encuentro, se analizaron los datos recientes relativos a las viviendas turísticas en Dénia, incluyendo un informe que detectó la caducidad de numerosos certificados de compatibilidad urbanística. Grimalt destacó que, aunque la Generalitat está supervisando esta situación, la competencia plena sigue en manos del Ayuntamiento, y cualquier medida debe pasar por la corporación local.
El alcalde rechazó con rotundidad que la falta de vivienda en la ciudad sea consecuencia directa de las viviendas turísticas, afirmando que «la falta de vivienda no es responsabilidad de las viviendas turísticas ni del parque de vivienda habitual». Asimismo, subrayó que las acusaciones que sitúan a este sector como el principal causante del problema de acceso a la vivienda carecen de fundamento y pidió evitar simplificaciones que ignoran el contexto económico y social.
Retraso en la declaración de zona tensionada
Grimalt también se refirió al retraso en la declaración de zona tensionada para aplicar medidas especiales en áreas con alta presión inmobiliaria. Indicó que, pese a los acuerdos plenarios que instaban a la Generalitat a declarar Dénia como zona tensionada, todavía no se ha recibido respuesta oficial ni se ha materializado esta medida. Aseguran estar a la espera, y piden celeridad a la Generalitat para dar respuesta a este requerimiento.
Finalmente, el alcalde defendió la postura del equipo de gobierno local, que mantiene la suspensión cautelar de nuevas licencias turísticas mientras se trabaja en una ordenanza específica para regular este tipo de alojamientos. Recordó que el objetivo principal es «garantizar la convivencia en los barrios y proteger a las familias residentes, sin renunciar a la importancia del turismo como motor económico».
La moción fue finalmente aprobada con mayoría simple. La prórroga entra en vigor de forma inmediata y se mantendrá hasta que se apruebe una normativa específica para regular la implantación de viviendas turísticas en Dénia. Mientras tanto, el debate político sobre el modelo de ciudad y el equilibrio entre turismo y derecho a la vivienda continúa abierto.










No volem ser Benidorm. No volem ser Magaluf. No volem ser Lloret. No volem ser Marina d’Or.
A vore si la dreta i qui els mana i paga entenen d’una vegada que Dénia vol seguir sent Dénia.
No passareu.
No passareu jaja menudo trasnochado eres Juanito.
Joan,me dá que vives del cuento.
Vamos que cobras,pero trabajar muy poco.
Cuéntame que industria tiene Dénia si desaparece el turismo.
Me dá que eres de la cuerda de los progres proges .
Y la culpa de la derecha.
Sigue durmiendo la siesta
Bien dicho Queremos que vuelva Denia como antes que se podía vivir,alquilar y etc
Me preocupa mucha el precio de la vivienda… imposible comprar, porque demasiado caro 🫰…
Las viviendas tienen precio muy alta para comprar y también para alquilar.
Hay las viviendas que están destruidas, el no tiene unos muros o no solo techo. Posiblemente necesiten nuevo ley para construir más fácil y menos caro. 🫰
Y también me parece que derecho quería diferente programas de crédito.
Cierto!
«se han dado de baja más de 800 licencias turísticas» ????Y???? Pues ahora tenemos otras 800 ILEGALES. Desde luego no se que “Mantra” tiene este Ayuntamiento y sus oponentes, pero el de ABANDONO A SUS CIUDADANOS Y MALA PROPAGANDA. Dedicaros a otra cosa