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“Ni un kilómetro más”: la historia de Antoni Ruiz, perseguido por ser homosexual, que encontró en Dénia un refugio cerca de casa

28 de junio de 2020 - 07:17

Hoy se conmemora el Día del Orgullo para defender los derechos y recordar la lucha del colectivo LGTBI. Con ese motivo, en el ayuntamiento, la biblioteca y el centre social de Dénia ondea estos días el arcoíris, como muestra de apoyo a las personas que durante años han sido perseguidas por su orientación sexual.

Porque hoy en día cuesta creerlo, pero a muchos españoles se les consideró delincuentes por amar a aquellos que realmente amaban, y no a los que la sociedad decía que debían amar. Y muchos no convivieron únicamente con una exclusión o marginación, sino que las represalias les marcaron de por vida.

Uno de estos casos, del que se hizo eco El Periódico en 2018 y Cuatro en 2019, fue el del valenciano Antoni Ruiz i Saiz, que tuvo que refugiarse en Dénia tras sufrir en sus carnes la ley franquista de peligrosidad social en 1976, cuando ésta aún estaba en vigor.

Antoni Ruiz, tras confesar a su madre que era homosexual, fue encarcelado durante varios meses, donde sufrió violaciones por parte de presos con el consentimiento e incluso la incitación de agentes de la Policía Armada. Después de su confesión, la madre pidió consejo a una monja, siendo ella la que le denunció a la Brigada Criminal de València. "Con este puedes hacer lo que quieras, que es maricón", comenta en una entrevista que dijo un agente a un compañero de calabozo. Tenía entonces 17 años.

Una vez fuera de la prisión, le obligaron a mantener una distancia de 100 kilómetros de su casa, València, durante un año. El destino que eligió para el destierro fue Dénia, "a los 100 kilómetros juntos, ni uno más".

Fue acogido por familiares que se encontraban residiendo en la capital de la Marina Alta. "Estuve trabajando con mi tío, que era de derechas pero me dijo que tenía que ser yo y que no me preocupara. Cuando pasó el año, volví a València y empecé mi lucha por los derechos LGTBI", comenta Ruiz a El Periódico.

Ahora bien, el regreso no fue sencillo ya que la sociedad le cerró todas las puertas para conseguir un empleo digno, abocándolo a ejercer la prostitución, algo a lo que, según cuenta, se veían obligados muchos homosexuales en aquel momento al no encontrar otro modo de seguir con sus vidas.

Pero los años pasaron y las cosas fueron cambiando. Antoni Ruiz llegó a presidir la Asociación de ExPresos Sociales y, junto al desaparecido Pedro Zerolo, lideró el movimiento social que logró la petición de perdón del Estado e indemnizaciones a los perseguidos por la dictadura.

La homosexualidad se consideró delito en España hasta 1978, pero aún después muchos españoles fueron perseguidos y sancionados por escándalo público. En 2004 se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo que fue clave, junto a la ley de memoria histórica, para que todos aquellos que sufrieron lo mismo que Antoni Ruiz pudieran cerrar con su pasado para poder mirar a un futuro más esperanzador.

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