Esquina a oscuras, escaparates vacíos y una estampa a la que va a costar acostumbrarse. Esta semana, Calzados Mayordomo ha bajado definitivamente la persiana en Dénia tras décadas despachando calzado desde uno de los rincones más transitados de la ciudad. Quienes pasaron estos últimos días por allí vieron cómo las estanterías se iban quedando desnudas en una liquidación final que ya anticipaba lo inevitable: otro comercio de siempre que dice adiós.
La tienda ocupaba un enclave estratégico. Abierta en la mitad alta de la calle Diana, desplegando su fachada hacia Quevedo y La Vía, su enorme escaparate acristalado abrazaba tres calles a la vez, muy cerca de puntos neurálgicos como Marqués de Campo. No era un establecimiento cualquiera. Su propia arquitectura obligaba a trabajar de un modo que rozaba lo insólito en estos tiempos: casi todo el género se exponía hacia la acera y los empleados debían asomarse literalmente al interior del escaparate para coger el par que solicitaba el transeúnte. Una escena cotidiana que formó parte del paisaje urbano durante años.
No es un hecho aislado. La clausura de Mayordomo supone el segundo cierre de una zapatería histórica en el centro de Dénia en un periodo muy breve. Se suma así a la desaparición a finales de enero de Calzados Ramón Marsal, negocio abierto desde 1968 en la calle Campo cuyo local acabó ocupado por una nueva zapatería. El tejido comercial de proximidad vuelve a encajar un duro golpe en pleno casco urbano.
Un punto de encuentro en la calle Diana
Ubicado en un edificio construido hacia 1986 según los datos del catastro, el espacio de Calzados Mayordomo trascendía la mera venta al pormenor. Su entrada porcheada funcionaba de manera natural como refugio improvisado cuando apretaba la lluvia.
Tras certificar su clausura provisional y completar la venta de stock, las luces se han apagado definitivamente este último fin de semana. El local ha quedado totalmente diáfano. Para vecinos y peatones habituales resulta difícil imaginar esa mítica esquina acristalada albergando algo que no sean zapatos, pero la persiana ya ha quedado echada.








Ahora pondrán un chino de m@