Marqués de Campo perderá mañana uno de esos comercios que daban sentido a la expresión «de toda la vida». Una tienda que no se medía solo por lo que vendía, sino por el trato cercano, la conversación sin prisa y esa costumbre tan de Dénia de entrar y sentirse conocido. Su despedida llega en un momento en el que la calle principal vuelve a cambiar de piel: mientras el ocio nocturno gana terreno también en el horario diurno y las franquicias de comida rápida se abren paso, los negocios históricos van bajando la persiana, uno tras otro.
El establecimiento que cierra es Calzados Marsal, histórico comercio de calzado y complementos abierto en 1968. El cierre se ha anunciado este viernes a través de un comunicado en redes sociales, cargado de agradecimientos y memoria. Hablan de un comercio «de los de antes», de puertas abiertas, calidad y cercanía, y dedican palabras muy sentidas a quienes han sostenido el día a día durante décadas: clientes fieles, trabajadoras, proveedores y, especialmente, la familia que lo levantó.
El mensaje pone el acento en la relación con su clientela: los clientes de siempre, esos que volvían «en las buenas y en las malas» y a quienes «ya sabíamos vuestro número de pie». También reivindican una forma de hacer comercio basada en la durabilidad: «aquí siempre se apostó por la calidad», recuerdan.
Un comercio construido con personas
En el texto hay un capítulo destacado para las trabajadoras, algunas durante décadas y otras durante generaciones, a las que agradecen dedicación, lealtad y cariño. Y no falta el reconocimiento a los proveedores, con quienes aseguran haber compartido años, crisis y aprendizajes, siempre desde una manera de entender el trabajo basada en el respeto y el trato cercano.
La despedida se convierte también en un pequeño homenaje familiar. El comunicado recuerda a quienes iniciaron el camino: el abuelo Ramón Marsal y Tonica, que levantaron el negocio «desde el esfuerzo diario» y cuidando «al cliente como a un amigo». También aparecen otros nombres clave de la saga, como el tío Paco y, de forma muy especial, Marina, a quien atribuyen el espíritu de la tienda con dedicación, bondad y un trabajo incansable que muchos clientes aún recuerdan.
Marqués de Campo cambia… y pierde historia
El cierre no es un caso aislado. Marqués de Campo vive desde hace tiempo una transformación acelerada: suben persianas nuevos formatos pensados para el consumo rápido y el turismo de paso, mientras desaparecen tiendas que formaban parte del paisaje cotidiano. Hace unos meses fue una heladería; ahora le toca a un comercio que, desde hace más de medio siglo, era referencia para muchas familias.
La sensación, cada vez más extendida entre quienes pasean a diario por el centro, es que la calle principal pierde diversidad comercial y gana un cierto monocultivo: más restauración, más ocio y más rotación; menos comercio tradicional y menos vida de barrio. No es solo nostalgia: cuando se va un negocio de décadas, no se va únicamente un rótulo, se va una forma de comprar y de relacionarse.
No obstante, el cierre de Calzados Marsal no supondrá en esta ocasión un cambio completamente disruptivo en el tejido comercial de Marqués de Campo. Según ha podido saber este medio, el local volverá a acoger una zapatería, que acometerá una reforma integral del espacio con la intención de abrir antes del verano. Un relevo que, al menos en parte, mantendrá el vínculo del establecimiento con el calzado, aunque bajo una nueva etapa y un nuevo proyecto.
Último día y despedida en persona
En su mensaje, la familia anuncia que mañana será el último día y anima a la ciudadanía a pasar, no solo para aprovechar lo que queda en la tienda, sino «para veros, hablar, despedirnos y daros las gracias en persona».
También invitan a compartir recuerdos, fotos o historias: «esta tienda siempre fue de todos», concluyen. Una frase que resume bien lo que se pierde cuando un comercio así baja la persiana en la calle más emblemática de Dénia.








El tiempo lo mata todo amigo paco tu ya has cumplido gracias.
Pues mucha tristeza desde luego, zapatos de calidad y originales, que no se encontraban en ninguna parte de Denia. Ni en su alrededor.
En cambio florecen tiendas de calidad mediocre.
De verdad es lo que queremos para Denia, tiendas para turistas, restaurantes para también este turismo ‘
Desde luego de que manera Denia pierde su alma y la vende a la mediocridad.