Con el verano y la Fase 2 a la vuelta de la esquina, las administraciones se han apresurado a establecer las medidas de seguridad con las que se podrá volver a disfrutar de la playa sin riesgo de contagio. En el caso de Dénia supone un gran esfuerzo controlar sus 20 kilómetros de costa, por lo que el Ayuntamiento lleva días trabajando en su proyecto que por fin ha visto la luz.
Para acondicionar la playa dianense y poder decir a vecinos y visitantes que es seguro venir a bañarse a nuestro pueblo, el consistorio invertirá 3.000 euros en cartelería y señalización para informar a los usuarios de los límites de cada zona. Porque la nueva normalidad llega con fronteras.
A partir del 20 de junio, fecha en la que arranca la temporada de vigilancia, todo el que acuda a la playa se encontrará con un lugar fragmentado donde quedará delimitado su uso dependiendo de en qué parte se encuentre. La costa, siempre que se pueda, estará dividida en tres corredores: el primero, en la orilla del agua, para pasear y entrar y salir del agua, el segundo para descansar, echar la toalla y tomar el sol, y el tercero, el más alejado del agua, para el uso de los servicios de ocio y restauración o para la práctica de deporte. Además, en el caso del corredor de descanso se deberá cumplir la distancia de seguridad con el resto de usuarios, por lo que no se podrá colocar la toalla donde se quiera.
Para garantizar que se cumple el correcto uso de los corredores, el Ayuntamiento contratará a 12 sensibilizadores, mediante Cruz Roja (a los que se sumarán otros 2 en temporada alta), e invertirá 30.000 euros para la contratación de refuerzo policial, el cual se apoyará también en el dron, la herramienta más recomendada para controlar masificaciones en las costas.







Ahora se parcelan y en poco tiempo se cobrará por ir a la playa