El sector agrario de Dénia atraviesa una etapa crítica marcada por el envejecimiento de sus trabajadores, la falta de relevo generacional, la escasa formación técnica y una alarmante masculinización. A pesar del protagonismo histórico de cultivos como los cítricos y la viña, los datos evidencian una agricultura que se desvanece entre el abandono de tierras y la presión urbanística.
Un dominio casi absoluto de los cítricos
Según los últimos datos del Institut Valencià d’Estadística, Dénia mantiene su vocación citrícola: el 62,7 % de la superficie agrícola cultivada —651 hectáreas— corresponde a cítricos, seguidos por la viña con un 12,1 % (126 hectáreas) y los cereales para grano con un 11,9 % (124 hectáreas). Sin embargo, el resto de cultivos presenta cifras testimoniales o prácticamente inexistentes. No hay registro de superficie dedicada a viveros, flores, cultivos industriales, leguminosas o forrajes.
La diversidad productiva es limitada, y los huertos familiares apenas alcanzan las 30 hectáreas (2,9 % del total), un reflejo de una agricultura residual que se resiste a desaparecer, pero sin lograr captar nuevas generaciones.
Una actividad sin jóvenes y sin mujeres
Los datos demográficos del Observatori Marina Alta revelan un escenario aún más preocupante: el 67,73 % de las personas agricultoras en Dénia tienen más de 65 años. No se registra ni un solo menor de 25 años trabajando en el campo, y apenas un 0,71 % tiene entre 25 y 34 años. La franja de 35 a 44 años representa solo un 4,26 %.
Este envejecimiento estructural deja al descubierto la falta de incentivos para la incorporación de jóvenes, lo que compromete gravemente la sostenibilidad futura del sector agrícola en la ciudad.
La actividad agraria en Dénia también está fuertemente masculinizada: el 78,01 % de los trabajadores del campo son hombres, el porcentaje más alto de toda la Marina Alta. Este desequilibrio de género refleja patrones arraigados y poco inclusivos, que limitan el acceso de mujeres a un sector ya de por sí poco atractivo para las nuevas generaciones.
Baja formación y abandono de tierras
En cuanto a la formación, predomina la experiencia práctica: un 69,15 % de los agricultores tiene únicamente experiencia agraria, sin formación reglada. Solo un 3,19 % cuenta con estudios universitarios o superiores relacionados con el sector, lo que limita la incorporación de nuevas técnicas, prácticas sostenibles o digitalización de procesos.
Además, Dénia presenta una elevada proporción de cultivos leñosos respecto al total de su superficie agraria, y una presencia muy limitada de cultivos herbáceos, pastos y huertos familiares. Esto refleja una alta especialización productiva y una poca diversificación, lo que hace al sistema agrícola local especialmente vulnerable a cambios climáticos, plagas o caídas de precios.
El crecimiento urbano y turístico también ha desplazado a la agricultura del paisaje cotidiano de Dénia. La presión inmobiliaria y la rentabilidad del sector servicios frente al primario han propiciado el abandono progresivo de parcelas y el envejecimiento del mosaico agrario.
¿Hay futuro para el campo dianense?
La situación actual plantea un desafío mayúsculo para las políticas públicas locales y autonómicas. Sin incentivos reales para los jóvenes, sin planes de formación específicos y sin medidas de conciliación o igualdad de género, la agricultura de Dénia corre el riesgo de desaparecer por completo en una o dos décadas.
La reconversión hacia modelos sostenibles, la puesta en valor del producto local, la integración con la gastronomía y el turismo, o la incorporación de tecnologías agrarias podrían ser algunas vías para revitalizar el sector. Sin embargo, el tiempo corre en contra.
La agricultura en Dénia es hoy un patrimonio en vías de extinción. Aunque los cítricos y la viña aún resisten, lo hacen en manos de una población cada vez más envejecida, mayoritariamente masculina y sin recambio generacional. De no mediar un giro radical en las políticas agrarias y de desarrollo rural, el campo dianense podría pasar a ser, muy pronto, tan solo un recuerdo.








Otro de los motores tradicionales de la economía Dianense que se viene abajo.
Es lo que tiene el “turismo sostenible”
El campo muere sin cuidados comido por la mala hierba y escarbado por los Jabalíes a la espera de que la presión turística y el beneplácito del Ayuntamiento permitan construir más bloques de apartamentos.
Al final, uva de California, tomate de Marruecos, naranja de la China, olivas de Andalucía, almendra de ni se sabe dónde y gamba del Atlántico, formarán parte del inútil y costoso proyecto “El Bancalet” como atractivo gastronómico turístico.
Muere el campo, muere la pesca, muere la artesanía..
Que nos queda?
Y por cuanto tiempo?
No morirá también el turismo gracias a este abandono?
Háganselo ver señores Políticos
Mientras tanto les recomiendo un paseo por la Vía Verde, por el Mongó o por los campos de la Xara o Jesús Pobre,
Esa es nuestra imagen.
El futuro de Denia está en la calle.
Denia necesita servicios no agricultores.
Ya has vuelto de nuevo para comentarios….
La agricultura de Denia te futur… sempre que es canvie el xip. S’han terminat els temps de tindre un monocultiu de taronja i que vinga un intermediari i et pague dignament. Som minifundistes en un mercat global on el producte de Sudafrica es molt mes barat per les condicions d’allà. Aleshores, no podem produir a escala ni generar valor per als intermediaris. Pero… volem generar valor per als intermediaris? No, volem generar valor per al nostre poble. Aixina que hem d’anar a cicle curt de comercialització i cultiu diversificat. Es la unica eixida
Una vez más, un desastre. Es indignante que personas como nosotros, con 42 años, interesados en cultivar y mantener vivas las tradiciones, no tengamos acceso al huerto urbano, reservado exclusivamente para jubilados. Si intentas comprar un trozo de tierra para trabajarla, los precios son inasumibles por culpa de la especulación urbanística. Al final se te quitan las ganas de todo. Naces en Dénia, quieres quedarte, hacer las cosas bien, pero si no eres extranjero con dinero, aquí no hay forma de sacar nada adelante.
El abandono de la citricultura por falta de ayudas y abandono de l sector debido a precios irrisorios que desincentiva el dedicarse a está actividad. La naranja que sigue siendo un tesoro al final viene de otros países por el abandono de nuestros políticos y los de Europa que parece que juegan a favor del enemigo. La situación actual a mí parecer es de abandono por parte de quien tiene el deber de velar por este sector económico, es decir, el gobierno corrupto y criminal que padecemos que va a arruinar lo poco que queda.
sabeis donde hay tambien mucha masculinizacion?
descargando camiones, asfaltando autopistas en agosto en sevilla, en una petrolera o en el gran sol
En la mina, o en el ejercito tambien