Quienes pasaron la noche a pie de arena en Dénia presenciaron un evento inédito en el litoral. Sin previo aviso y con muy poco tiempo de diferencia, los dos nidos de tortuga boba custodiados en la costa comenzaron a activarse casi a la vez. El despliegue movilizó a técnicos y voluntarios de Eucrante en una jornada intensa para acompañar a cerca de 140 pequeñas crías en su primer viaje al mar.
No suele ocurrir algo así. De hecho, los equipos de coordinación confirman que es la primera vez que se registra una eclosión simultánea en esta zona de la comarca. La tensión fue constante en el campamento de custodia, con la atención dividida entre dos puntos distantes de la playa.
Dos nidos activos al mismo tiempo
El primero de los espacios, bautizado por los equipos como el nido de Mona, llevaba varios días mostrando señales de movimiento subterráneo. Se intuía el momento. Finalmente, en plena madrugada, las pequeñas tortugas empezaron a asomarse a la superficie hasta sumar casi setenta ejemplares.
La verdadera sorpresa saltó con el nido de Diana. Ahí no hubo margen de aviso. Sin dar señales previas, la tierra cedió y las primeras cabezas asomaron de golpe. La cascada fue constante. En este segundo punto salieron alrededor de otras setenta crías, rozando un 90% de éxito en el nacimiento de las puestas.
Y cuando parecía que todo estaba resuelto y las primeras 140 tortugas nadaban mar adentro, el nido de Mona guardaba un remate imprevisto. Una hora después del primer grupo, otras seis tortugas rompieron el suelo de la playa y completaron la lista acompañadas por los voluntarios del turno de noche.








