La noche de Dénia ya no es lo que era, y los pocos rincones que resistían al envate del turismo de masas van apagando sus luces de forma definitiva. El mítico pub Tema, todo un emblema de la movida de los años ochenta, ha vuelto a cerrar sus puertas. Apenas ha durado un año el intento de los nuevos propietarios por mantener vivo el legado del local. Hoy, los carteles de «se vende» vuelven a lucir en la fachada de la calle Patricio Ferrándiz, certificando el final de una era que muchos recuerdan con nostalgia.
Más de cuatro décadas de historia no se borran fácilmente de la memoria. Todo empezó allá por 1985. Un jovencísimo Paco Gomar, con solo 19 años, se lio la manta a la cabeza para abrir el bar La Isla. Apenas dos años más tarde, el local pasó a llamarse Tema, convirtiéndose en una parada obligatoria de la madrugada dianense. No era un pub cualquiera, de esos clónicos que abundan ahora. Tenía una personalidad arrolladora, a contracorriente de las franquicias. Su patio interior, el imponente mural de un barco pirata navegando por mares imaginarios pintado por el artista Daniel García, y aquellas charlas interminables forjaron la identidad de un local irrepetible.
El último reducto de una Dénia que se marchaba a pie
Hubo un tiempo en que salir de juerga por Dénia implicaba recorrer sus calles a pie, saltando de bar en bar. Eran los ochenta, una época más gamberra, quizás más ingenua, pero sin la masificación actual. El Tema convivió con nombres que hoy despiertan oleadas de recuerdos. Casi todos han ido cayendo con los años. Sin ir más lejos, el Magerit, un local de Mariana Pineda con un espíritu similar y una terraza igual de acogedora, cerró en 2015 y ahora no es más que otro de tantos negocios hosteleros enfocados al visitante que se han adueñado de Baix la Mar.
Gomar y los hosteleros de su quinta fueron unos visionarios. Vieron claro el potencial de la noche urbana mucho antes de que se construyeran las zonas de ocio de Les Marines. El Tema se mantuvo firme, esquivando los circuitos masivos. Era una mezcla extraña, un sitio donde lo mismo te jugabas los cuartos en su legendario billar del piso superior que arreglabas el mundo en una terraza donde se juntaba gente de todo pelaje. Pasaban cosas buenas y no tan buenas, claro. Al fin y al cabo, era un bar muy vivo.
Un relevo frustrado en poco más de doce meses
La alarma saltó en mayo de 2025, cuando su fundador decidió que ya era hora de jubilarse y traspasó el negocio. Había cierta esperanza entre los clientes habituales; los nuevos gestores asumieron el timón con la intención de continuar la historia en el mismo punto donde Paco la había dejado. Querían respetar esa filosofía de bar de siempre, ajeno a las postales turísticas impostadas. Sin embargo, los tiempos cambian demasiado rápido y sostener un negocio con esa esencia es cada vez más complicado. La persiana ha vuelto a bajarse antes de lo esperado.
Con este nuevo cierre, la Dénia más auténtica pierde otra pieza fundamental de su fisonomía nocturna. Ya solo quedan contados locales que mantengan esa resistencia identitaria y conozcan de verdad a sus clientes por el nombre. El Tema, por desgracia, ya forma parte del baúl de los recuerdos de una ciudad que devora su propio pasado a un ritmo frenético.






