FOTOGRACÍAS: Tino Calvo, Clickarlitos, M. Pons y Juan Villegas
La expectación rozaba el máximo histórico en Dénia, pero el cielo tenía otros planes. Miles de personas abarrotaron ayer el litoral dianense con la promesa de contemplar un eclipse solar casi total del 99,9%, aunque una tormenta inesperada acabó por aguar la cita astronómica en la Marina Alta, dejando sensaciones encontradas y un repentino bajón de temperaturas en pleno atardecer.
La jornada arrancó con ambiente de gran acontecimiento. Las carreteras de acceso a la costa registraron retenciones considerables desde media tarde, especialmente en la carretera de Les Marines. Sillas desplegables, hamacas, neveras y miles de gafas de protección homologadas poblaron la arena. Nadie quería perderse el momento. La escollera norte, el área de Marge Roig y l’Almadrava se convirtieron en auténticos miradores improvisados.
Mientras tanto, la prudencia obligó a blindar el entorno natural. La activación del nivel 3 de preemergencia por riesgo de incendios forestales mantuvo el parque natural del Montgó completamente cerrado al público. Un amplio dispositivo de la Policía Local, apoyado por drones y varias patrullas de la Policía Nacional, veló para evitar accesos a la montaña y coordinar la seguridad en los puntos más concurridos del litoral.
Un colapso en la costa y la sombra de una tormenta de interior
Las miradas buscaban ese primer contacto del disco solar previsto para las 19:39 horas. La AEMET ya había avisado de la presencia de mantos delgados, pero el verdadero obstáculo llegó desde más lejos. Un núcleo tormentoso formado en el interior de Albacete avanzó de forma progresiva hasta colocarse de lleno en la trayectoria exacta del Sol.
Esa franja encapotada tapó la estrella durante prácticamente todo el desarrollo del fenómeno. La frustración crecía a medida que corrían los minutos y la luz solar permanecía oculta tras el muro de nubes. Sin embargo, el fenómeno no pasó completamente inadvertido.
Un apagón repentino y unos minutos de penumbra
El reloj marcaba las 20:33 horas cuando se alcanzó el pico máximo. De repente, la luz diurna sufrió un corte brusco. La temperatura descendió de golpe en la playa y la penumbra cubrió la ciudad durante unos minutos que arrancaron los aplausos del público congregado. La Luna llegó a ocultar casi la totalidad del Sol antes de su retiro definitivo, dejando una atmósfera verdaderamente singular.














































