Si caminas por el litoral de Les Rotes, existe un rincón donde la mitología y el salitre se dan la mano. Las playas de Dénia son famosas por su arena fina o sus aguas cristalinas, pero hay una roca que guarda una historia de lealtad tan potente que llegó a conmover al mismísimo dios del Olimpo.
Se trata de la Cala del Gosset, un pequeño paraíso de piedra que esconde un secreto visible solo para quienes conocen su leyenda.
Un naufragio bajo la furia del Olimpo
La historia nos remonta a los tiempos de Hemeroskopeión. Según la tradición oral, Selene, una joven de belleza extraordinaria, se enamoró de un apuesto marinero. Como suele ocurrir en las mejores tragedias clásicas, su amor no era bien visto por los dioses, especialmente por un Zeus celoso que no toleraba tal felicidad entre mortales. Desató una de sus famosas tormentas de rayos y viento. El mar se embraveció y la barca en la que se encontraban naufragó frente a los acantilados de Les Rotes.
Selene y su amado se hundieron bajo las aguas, pero no estaban solos. Con ellos viajaba su fiel perro, un animal que, lejos de nadar hacia la orilla para salvarse, se quedó en el punto exacto donde sus dueños habían desaparecido.
A pesar de la bravura de las olas, el perro de la pareja logró mantenerse a flote. Sin embargo, en lugar de nadar hacia la orilla para ponerse a salvo, el animal permaneció en el mismo punto donde sus dueños habían desaparecido, ladrando al mar y esperando un regreso que nunca se produciría.
El perro que Zeus hizo eterno
La lealtad del animal fue tan pura que Zeus, en un gesto de insólita compasión, decidió que aquel acto de amor no podía borrarse con el tiempo. Para evitar que el perro muriera de agotamiento o tristeza, el dios lo transformó en piedra, dejando su silueta fijada para siempre en la costa.
Es por eso que hoy, cuando visitamos esta zona de las playas de Dénia, podemos ver esa formación rocosa que da nombre a la cala. Es la figura de un perro que, siglos después, sigue vigilando el horizonte de la reserva marina, esperando a que el mar le devuelva lo que una vez le arrebató.
Un rincón mágico en Les Rotes
Hoy en día, la Cala del Gosset es uno de los puntos más fotografiados por los senderistas que recorren el final de la costa dianense en invierno. No hace falta que sea verano para disfrutar de este paraje; basta con acercarse, buscar la silueta petrificada y recordar que, según cuentan los antiguos, en Dénia hasta los dioses del Olimpo dejaron su huella.






En la playa de Les Arenetes no está el gosset de Selene, está en la cala del Gosset cerca del Trampolí.
Esa foto no corresponde a la Plaja del Gosset. Está entre el Pegolí y el Trampolí
No, el gosset no está en esa foto ni en esa cala.
El periodista no es de Denia o que?
Quizás él sea de Dénia, pero la IA de donde ha copiado el texto, no lo es…
Esa piedra no es el gosset
A esa cala siempre se le ha conocido como Les Arenetes, y esa piedra rocosa no tiene forma de perro. En cambio, el verdadero Gosset, en una cala entre el pegolí y trampolí, sí tiene la figura de un perro asomando y vigilando y que se perpetuó según veo en la leyenda que supongo debe de atribuirse a esa cala
Ese no es el gosset de Les Rotes!
Vaya documentado!
Haced el favor de eliminar esa noticia falsa.