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El caso de Cecilia Aznar, «la asesina de la plancha»: un periodista y la ciudad de Dénia como clave para atrapar a la criminal

Paula Márquez Bonet

Periodista
02 de noviembre de 2024 - 09:00

El 22 de junio de 1902, en el número 45 de la calle Fuencarral de Madrid, se producía un asesinato a las 5 de la mañana: una criada mataba con 12 golpes en la cabeza con una plancha al dueño de la casa del 2º piso, el excéntrico Pascual Manuel Pastor Pérez, de 48 años. ¿El motivo? Quizá se acabó su paciencia ante las prácticas sexuales a las que Pastor la sometía o quizá quería hacerse con el estuche en el que había visto a su jefe guardar 12.000 pesetas el día anterior.

La asesina era una joven de apenas 23 años, Cecilia Aznar. La joven había quedado viuda tras poco de casarse y tenía un hijo pequeño que había dejado a cargo de sus padres. Tras volver a vivir con sus progenitores una temporada en Dénia, intentó labrarse un porvenir en Madrid. Un porvenir que acabó en crimen y fuga.

Este suceso la convertiría en el objetivo de todos los diarios, en especial de Blanco y Negro. Torcuato Luca de Tena, director de la publicación, mandó al redactor y fotógrafo Manuel Asenjo Pérez a Dénia, la ciudad que la vio crecer, con la intención de lograr hacerse con una imagen de la joven, ya que en Madrid no existía ninguna disponible para poder atraparla.

Comenzaba así una cuenta a contrarreloj para hacerse con el retrato antes que nadie y, por parte de las autoridades, para detener a la fugitiva.

Primeras pistas

Manuel Asenjo llega a Dénia en tren pocos días después de haberse producido el asesinato. Se hospeda en el Hotel Fornos, propiedad de Constancio Felipo, al cual le confiesa el motivo de su viaje. Este se ofrece a ayudarle y le lleva al lugar donde cree que podrá obtener más información: el balneario Diana, que había abierto en San Juan y era el punto de encuentro y ocio de la sociedad del momento.

Esa noche en el bar, tras preguntar a varias personas, dan con un grupo que la recuerda. Afirman que era conocida por su libertinaje sexual, por no pensar demasiado las cosas y que las únicas fotos que tienen de ella eran sin ropa, por lo que no se podían publicar. Además, afirmaban que solía frecuentar los cabarets de La Anxova y La Bombilla con la finalidad de hacerse con dinero fácil.

Este grupo también menciona que su padre la casó, cuando tenía 20 años, con Lluís Gomar, de Gandia, localidad a la que se trasladaron. El matrimonio tuvo un hijo, pero poco después el marido murió debido a una enfermedad y Cecilia volvía a Dénia con sus padres. Esas son las últimas noticias que tienen al respecto. Sin embargo, están seguros de que la joven había sido retratada en dos ocasiones en el municipio.

El rostro inalcanzable

Asenjo comienza entonces sus interrogatorios a los fotógrafos de Dénia: el primero a Antoni Belda (con su estudio en la calle Pare Pere) y después a los hermanos Marsal (su negocio estaba en la calle de la Mar). Ninguno tiene negativos de la fugitiva.

Llegado a ese punto, el periodista pide de nuevo ayuda a Felipo. Este encomienda a los mozos que trabajan para él que difundan la información dada por Asenjo: aquel dianense que lleve una fotografía de Cecilia será recompensado. Josep Cardona, director del periódico local El Clarín, también difunde la noticia.

Mientras, en Madrid, el juez instructor José María Ortega Morejón emite una orden de busca y captura el 3 de julio, dado el fracaso de las autoridades para dar con la fugitiva. La descripción que se exponía era que se trataba de una bella mujer de media estatura, pelo castaño claro, con porte desenvuelto y que llevaba mantilla. Fueron varias las detenciones que se produjeron por error, incluso a una monja que se había escapado del convento, ya que ninguna de ellas se trataba de Cecilia.

En Dénia hay más suerte. Un marinero con el nombre de Antoni Bisquert se presenta en el hotel Fornos buscando al periodista. Cuando están juntos, le cuenta que fue pareja de Cecilia tras la muerte de su marido y hasta que se produce el traslado de los padres de la joven a Pasaia por trabajo. Tras esto le lleva a la casa donde vivía la familia y tenía sus encuentros furtivos con ella. Por último, le ofrece la fotografía, y conocidos de la joven verifican que se trata de ella.

Asenjo informa a su jefe y parte hacia Madrid. Allí Luca de Tena se lleva la fotografía a Fuencarral 45 para corroborar de nuevo que los vecinos reconocen a la retratada y efectivamente así es. El redactor se convierte en uno de los beneficiarios de la recompensa ofrecida por la familia de Pastor.

Captura de Cecilia Aznar

Blanco y Negro saca entonces una edición extraordinaria que se agota en pocas horas. La imagen se extiende como la pólvora y llega, entre otros lugares de España, a Puigcerdà (localidad de Girona). Allí se había hecho popular una joven llamada Pepeta Sánchez, que se alojaba en la casa la Pascuala. Decía ser valenciana y parecía tener fondos sin límites.

En la tarde del 9 de julio, alguien llama a la puerta de Pepeta preguntando por Cecilia Aznar. Tras negar su presencia en la habitación, abre la puerta y, al ver al sargento Piernas Muñoz junto a dos guardias civiles, decide confesar.

Las autoridades habían llegado hasta su paradero debido a que el día anterior habían detenido a dos estafadores intentando huir en el puerto de Le Havre, Francesc Garreta y Jaume Iglesias, que habían engañado a Cecilia para que les diera 3.000 pesetas a cambio de ayudarla en su fuga. Sin embargo, la enviaron a Puigcerdà afirmando que desde allí podría escapar a Francia.

Cecilia es trasladada a Madrid y este proceso es seguido con expectación de los habitantes de las localidades por las que pasa en su camino hacia la capital.

El 13 de febrero de 1903 se le condena a pena de muerte por un delito de robo con homicidio. Poco duraría esta sentencia. Unas semanas después los jueces que llevan el caso piden por unanimidad el indulto y su condena pasa a cadena perpetua en la prisión de mujeres de Alcalá de Henares, donde le permiten criar a su hijo. Allí fue fotografiada por Asenjo, quien se convierte con el tiempo en el director artístico de Blanco y Negro.

Gracias a su buen comportamiento -a pesar de un intento de fuga en 1916-, tras 24 años de prisión, el 10 de octubre de 1925, se le concede la libertad. Ya con 45 años, Cecilia Aznar se traslada fuera de España, a Ceuta, donde vivirá con su hijo, destinado en la zona como soldado profesional.

Fuente

Esta historia real se recoge en el libro Històries de crims i criminals de la Marina Alta escrito por el periodista dianense Antoni Reig Pérez. Editado por Edicions 96 SL, recoge todo un estudio elaborado por Reig de algunos de los crímenes más llamativos ocurridos o protagonizados por personas de la comarca entre 1844 y 1932.

El escritor recibió el I Premio Antoni Lluis Carrió, de investigación y ensayo concedido por el Institut d`Estudis Comarcals de la Marina Alta con esta obra.

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  1. Javier ordines dice:

    Magnífica noticia de epoca