Dénia se acostó anoche con una sensación compartida: la de haber pasado una de esas tardes largas, de las que se viven con el oído atento al siguiente golpe de viento y al ulular constante de sirenas. Hoy el panorama es bien distinto —cielo gris, amenaza de alguna lluvia débil y calma—, pero ayer el viento fue el gran protagonista, empujando a la ciudad a una sucesión de emergencias pocas veces vista.
Desde primera hora del día el municipio estaba en alerta naranja, con parques, espacios públicos y zonas deportivas cerradas de manera preventiva. Nadie imaginaba, sin embargo, hasta qué punto la tarde se iba a complicar.
El viento empieza a mandar (13:00 – 14:30)
A partir de las 13:00 horas, el Consorcio Provincial de Bomberos comienza a registrar un aluvión de avisos en toda la provincia. Dénia destaca pronto entre los municipios más afectados. Caídas de árboles, ramas arrancadas, cascotes desprendidos de fachadas… El viento, con rachas cercanas a los 100 km/h, no da tregua.
En Dénia, los primeros problemas serios se concentran en les Marines. A las 13:57 horas, varias palmeras caen sobre la calzada frente a la urbanización Las Olas, invadiendo carriles de circulación. No será un hecho aislado: la carretera de les Marines se convertirá durante la tarde en uno de los puntos más vigilados.
Pocos minutos después, a las 14:04, el viento pone en jaque la zona de la feria del Assagador de Sant Pere. Un gran armazón de hierro con paneles se desprende y queda invadiendo la vía pública. La calle se corta de inmediato y dos dotaciones de bomberos trabajan durante casi dos horas para asegurar la estructura, en una imagen que resume bien el tono de la jornada: calles acordonadas y trabajos contrarreloj.
Mientras tanto, los avisos se suceden: otra palmera caída en les Marines, ramas arrancadas en la avenida Joan Fuster, incidencias que no causan daños personales pero que obligan a intervenir una y otra vez.
La ciudad se organiza (15:00 – 16:00)
Con la tarde ya claramente desbordada, el Ayuntamiento activa el CECOPAL a las 15:00 horas, centralizando la coordinación de todos los servicios de emergencia. A partir de ese momento, el mensaje es claro: priorizar la seguridad.
Se anuncian cortes y desvíos de tráfico, especialmente en Ausiàs March, Consolat del Mar, Assagador de Sant Pere y la carretera de les Marines. Urbaser inicia la revisión de contenedores para asegurar anclajes, conscientes de que cualquier objeto mal fijado puede salir despedido.
Una de las decisiones más visibles llega a las 15:53 horas: orden de retirada inmediata de todas las terrazas de bares y restaurantes. Policía Local recorre calles y plazas pidiendo la retirada de mobiliario urbano. Las imágenes de mesas y sillas apiladas a toda prisa se repiten por toda la ciudad.
Al mismo tiempo, se refuerza la vigilancia: Protección Civil se despliega por la zona del Montgó, Policía Nacional cubre les Rotes y la Policía Local revisa la Xara, Jesús Pobre y les Marines. Dénia entra definitivamente en modo contención.
Cascotes, ramas y algún susto (16:00 – 17:30)
A partir de las 16:00 horas, el viento no afloja y los avisos se vuelven más delicados. En Patricio Ferrándiz, frente a una oficina de Mapfre, comienzan a caer cascotes desde una fachada. Durante unos minutos, el susto es mayúsculo: se teme que una joven haya resultado herida, aunque finalmente se confirma que no sufre lesiones.
Poco después se repiten los desprendimientos en la calle Cop, en la plaza de la Constitución y en la avenida del Montgó, donde una patrulla accede a un tercer piso para retirar cristales rotos que amenazaban con caer a la vía pública.
La tarde deja también imágenes de antenas arrancadas, una de ellas colgando peligrosamente desde un tercer piso tras causar daños en varios balcones, y de vehículos afectados por cascotes.
En Ausiàs March y de nuevo en les Marines, las palmeras vuelven a caer, obligando a cortar calles y carriles una y otra vez hasta la llegada de los bomberos. A las 17:44, un pino inclinado a 45 grados sobre un cableado eléctrico en el Camí Cova de l’Aigua se suma a la lista de riesgos.
En medio de todo ello, el Ayuntamiento decide suspender las actividades de las Aulas de la Tercera Edad, evitando desplazamientos innecesarios en una tarde claramente peligrosa.
Una provincia saturada… y una noche en calma
Mientras Dénia vive su jornada más complicada, el Consorcio Provincial de Bomberos actualiza cifras que impresionan: de las 52 incidencias iniciales se pasa a 144 intervenciones, y ya entrada la noche se superan las 260 llamadas, con un balance provisional que alcanzará más de 400 intervenciones en toda la provincia antes de las 22:00 horas.
Pese a todo, hay un dato que se repite como un alivio constante: no constan heridos, según los servicios de bomberos.
Y casi de forma tan brusca como llegó, el viento se retira. A partir de las 22:00 horas, la noche transcurre con apenas llamadas y sin nuevas incidencias relevantes. Hoy, desde la medianoche hasta primera hora de la mañana, no se han registrado avisos por viento fuerte.
Otro día: vuelta a la normalidad
Esta mañana, con la calma ya instalada, el Ayuntamiento ha levantado la restricción sobre las terrazas y la hostelería ha podido retomar la actividad con normalidad, siempre con prudencia.
Lo de ayer fue una tarde de tensión, de coordinación constante y de trabajo silencioso de policías, bomberos, protección civil y servicios municipales. Una de las jornadas más duras que se recuerdan por viento en Dénia, saldada, afortunadamente, sin daños personales y con una ciudad que hoy vuelve a respirar tranquila.











