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Dénia lanza la campaña «La diversidad rompe barreras» contra la LGTBIfobia

J. Justo Moncho

Periodista
14 de mayo de 2026 - 13:23

La Concejalía de Igualdad y Diversidad del Ayuntamiento de Dénia ha lanzado una nueva campaña, denominada «La diversidad rompe barreras», con motivo del Día Internacional contra la LGTBIfobia, que se conmemora el próximo 17 de mayo. La iniciativa, que se presentó el 14 de mayo de 2026, busca sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia del respeto, la inclusión y la defensa de los derechos de las personas LGTBIQ+, combatiendo los prejuicios, estereotipos, discriminación y odio. Para ello, se ha colgado una pancarta con los colores de la diversidad en la fachada del consistorio dianense y se ha iniciado una difusión en redes sociales con ilustraciones de Anna Gisbert.

Objetivos y mensaje de la iniciativa

El concejal de Diversidad, Javier Scotto, destaca que con esta campaña «denunciamos las barreras, obstáculos y discriminación a la que se enfrenta el colectivo». La imagen diseñada por la ilustradora Anna Gisbert simboliza la fuerza de la diversidad, enviando «un mensaje para que todas aquellas personas que sufren discriminación y odio sepan que no están solas, que formamos parte de una colectividad, de una red de resiliencia».

Dénia se une a la conmemoración internacional

Esta campaña sirve de antesala a la celebración del 28J, Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, calificado como «una fecha clave para continuar avanzando en visibilidad, derechos y convivencia». El Ayuntamiento de Dénia subraya que es «tarea de todos y todas lograr el progreso social, acabar con los márgenes sociales y no dejar a nadie atrás».

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  1. pedro dice:

    Dénia y la política de escaparate: cuando la propaganda ideológica sustituye a los problemas reales
    El Ayuntamiento de Dénia vuelve a demostrar cuál es una de sus grandes prioridades políticas: la construcción constante de campañas simbólicas, mensajes ideológicos y operaciones de imagen cuidadosamente diseñadas para ocupar titulares y reforzar determinados relatos políticos, mientras muchos de los problemas reales del municipio continúan esperando soluciones urgentes.
    La nueva campaña presentada por la Concejalía de Igualdad y Diversidad bajo el lema “La diversidad rompe barreras” vuelve a situarse dentro de esa estrategia política basada en la emocionalización permanente, el marketing institucional y la apropiación ideológica de determinadas causas sociales. Porque detrás del lenguaje aparentemente amable, inclusivo y consensual del comunicado oficial, aparece nuevamente una forma de hacer política donde el Ayuntamiento parece más preocupado por proyectar una determinada imagen ideológica que por resolver muchas de las dificultades cotidianas que afectan directamente a los vecinos de Dénia.
    Y conviene dejar una cosa clara desde el principio: absolutamente nadie debería sufrir discriminación, insultos, agresiones o marginación por su orientación sexual o identidad personal. Eso es algo que en una sociedad democrática madura debería ser evidente y compartido por cualquier ciudadano decente. El problema aparece cuando determinadas instituciones convierten constantemente cuestiones sociales complejas en instrumentos de propaganda política y en herramientas de construcción ideológica permanente.
    Porque el comunicado del Ayuntamiento no se limita a defender el respeto o la convivencia. Va mucho más allá. Utiliza un lenguaje profundamente cargado de activismo político y victimismo colectivo, construyendo un marco ideológico donde toda discrepancia parece automáticamente asociada al “odio”, los “prejuicios” o la “discriminación”. Y ahí es donde empieza uno de los grandes problemas del discurso institucional actual.
    Cada vez más ciudadanos perciben que determinadas concejalías y organismos públicos han dejado de actuar desde la neutralidad institucional para convertirse en auténticas plataformas de activismo ideológico financiadas con dinero público. Pancartas oficiales, campañas emocionales, mensajes simbólicos, hashtags, ilustraciones militantes y una presencia constante de determinadas agendas identitarias en la comunicación institucional mientras otras sensibilidades sociales nunca reciben el mismo nivel de atención ni de promoción pública.
    Resulta especialmente significativo el tono casi doctrinal del mensaje oficial cuando habla de “red de resiliencia”, “márgenes sociales” o “no dejar a nadie atrás”. Expresiones que parecen sacadas directamente del lenguaje político de determinados sectores ideológicos contemporáneos y que reflejan cómo la comunicación institucional ha ido abandonando progresivamente el lenguaje neutral para adoptar un discurso claramente alineado con corrientes culturales y políticas muy concretas.
    Mientras tanto, muchos vecinos observan con creciente cansancio cómo el Ayuntamiento multiplica campañas simbólicas y declaraciones grandilocuentes mientras siguen existiendo problemas muchísimo más urgentes y tangibles: dificultades de acceso a la vivienda, saturación turística, inseguridad, deterioro urbano, presión urbanística, colapso de infraestructuras, problemas de limpieza, tráfico, falta de aparcamiento y servicios públicos claramente insuficientes para una ciudad que soporta una enorme presión poblacional durante buena parte del año.
    Pero esas cuestiones rara vez reciben el mismo despliegue propagandístico, la misma intensidad emocional ni la misma maquinaria de comunicación institucional.
    Además, existe una sensación creciente de que determinadas administraciones han convertido la política identitaria en una herramienta permanente de división social. Todo debe etiquetarse, clasificarse y reinterpretarse desde parámetros ideológicos: diversidad, género, identidades, colectivos, sensibilización, resiliencia, discursos oficiales… como si la función principal de un ayuntamiento ya no fuera gestionar eficazmente una ciudad, sino actuar como agente de reeducación cultural de la sociedad.
    Y eso empieza a generar rechazo incluso entre personas que defienden plenamente el respeto y la convivencia.
    Porque una cosa es defender derechos individuales y otra muy distinta utilizar constantemente las instituciones públicas como plataformas de militancia ideológica. Una cosa es proteger a cualquier persona frente a la discriminación y otra transformar cada fecha simbólica en una operación política de visibilidad institucional cuidadosamente diseñada para reforzar un determinado relato cultural.
    La pancarta colgada en la fachada del Ayuntamiento y toda la campaña asociada reflejan precisamente esa tendencia moderna de convertir las instituciones en escenarios de posicionamiento ideológico permanente. Y muchos ciudadanos empiezan a preguntarse si todos los vecinos de Dénia se sienten realmente representados por esa utilización política de los espacios públicos institucionales.
    Porque el Ayuntamiento debería pertenecer a todos los ciudadanos, no únicamente a quienes comparten una determinada visión ideológica del mundo.
    El verdadero progreso social no consiste en llenar fachadas de símbolos ni redes sociales de campañas emocionales. Consiste en garantizar convivencia, libertad, respeto mutuo y neutralidad institucional. Y precisamente esa neutralidad es lo que muchos vecinos consideran que se está perdiendo progresivamente en numerosas administraciones locales convertidas cada vez más en plataformas de activismo político-cultural.

  2. Scrotto dice:

    Qué tiempos aquellos en los que los enfermos mentales estaban en los manicomios…

    Viva el progreso! Fri fri fri palestain!

  3. Milagros dice:

    Humo…estos venden humo. TRANVIA RAPIDO DENIA…GANDIA…PLAN PLAYAS SIN ALGAS CON UN OLOR NAUSEABUNDO….NO AL TIMO DEL AGUA aqualia….menudo contubernio tiene con el Ayuntamiento…haber quien roba y tima más y desde aquí MI AGRADECIMIENTO A EL PERSONAL FISICO DE DENIA EN AQUALIA …LO MEJOR DE DENIA SUS CIUDADANOS lo peor SUS POLITICOS

  4. Holger dice:

    Wunderbar, dass auch Dénia die Vielfalt feiert und sich gegen dumme Diskriminierung engagiert. Spanien ist überhaupt ein Land, in dem man sich wohlfühlen kann, auch wenn man in Bezug auf manches nicht zur Mehrheitsgesellschaft gehört.