Hace apenas dos meses, el anuncio sonaba a giro histórico en la política de vivienda municipal. Hoy el escenario es completamente distinto. El equipo de gobierno de Dénia, formado por PSPV y Compromís, ha sacado adelante la nueva ordenanza de viviendas de uso turístico, pero lo ha hecho tras dar un paso atrás en la medida estrella que presentó a bombo y platillo a principios de junio: se elimina el veto total a los pisos vacacionales en las zonas residenciales.
Aquel 2 de junio, la concejala de Urbanismo, Maria Josep Ripoll, comparecía en solitario para dar una noticia de gran calado. Prometía blindar el casco urbano y los barrios de residencia habitual prohibiendo nuevas licencias turísticas para forzar el trasvase de inmuebles al alquiler de larga temporada. El anuncio generó un intenso entusiasmo entre los simpatizantes del pacto de gobierno y se celebró en redes sociales como un triunfo sobre la especulación inmobiliaria. Sin embargo, tras la fase de alegaciones y la presión ejercida por particulares y colectivos del sector turístico, la postura del ejecutivo municipal se ha vuelto mucho más permisiva.
De la prohibición drástica a la manga ancha
La normativa definitiva ha quedado aprobada con los únicos votos a favor de PSPV y Compromís, dejando por el camino el borrador restrictivo. La ordenanza resultante esquiva los cierres tajantes y permitirá la apertura de alojamientos vacacionales en edificios donde conviven vecinos todo el año, una posibilidad que en el plan original quedaba totalmente descartada. Además, otorga mayor margen de maniobra para implantar estos negocios tanto en la franja litoral como en el casco antiguo.
El contraste con la hemeroteca de hace ocho semanas es evidente. La propia Ripoll llegó a afirmar durante aquella presentación que con la regulación se conseguiría que «alrededor de 300 viviendas que ahora son de uso turístico se pongan en alquiler y den solución habitacional a quien lo necesita». En sus propios canales institucionales el mensaje no dejaba espacio a las dudas: «En los barrios de residencia permanente no se podrán hacer nuevas viviendas y las que hay tendrán que desaparecer». Finalmente, no ocurrirá ni lo uno ni lo otro.
Tampoco queda rastro de la rotundidad empleada por sus socios de gobierno. Rafa Carrió, portavoz de Compromís, edil de Vivienda y actual alcalde, defendía en junio que «los barrios no pueden ser hoteles» y que urgía poner límites antes de que la población local se viera obligada a marcharse. «No tiene sentido que nuestros hijos e hijas sientan que deben irse de Dénia. Queremos una ciudad turística, pero también que las familias tengan posibilidad de quedarse», expresaba en un vídeo difundido por la formación valencianista para respaldar una restricción que ahora se diluye.
PSPV y Compromís ayer fueron los únicos en dar su voto para las rectificaciones a favor de la vivienda turística.
Frustración e incertidumbre entre el vecindario
La reculada ha encendido los ánimos entre los residentes que habitan Dénia durante todo el año. Entre las familias del municipio se instala la sensación de que el Ayuntamiento ha terminado priorizando el rédito económico del modelo turístico sobre la tranquilidad, la calidad de vida y el acceso a un techo asequible para la población local.
El malestar va más allá del incumplimiento de la promesa inicial. Al permitir que los pisos turísticos sigan proliferando en bloques residenciales, la convivencia diaria vuelve a estar en riesgo por el ajetreo continuo de maletas, las entradas a deshora y el ruido nocturno. Un escenario que, sumado a la rentabilidad del alquiler vacacional, aleja todavía más las opciones de encontrar viviendas de alquiler tradicional a precios asumibles en la ciudad.







Una más de la Sra Ripoll avalada por un Alcalde sin carácter para hacer lo que tiene que hacer.
Promesas incumplidas y regulaciones en contra de los Ciudadanos, una prueba más de lo que les importa el pueblo y sus habitantes.
Un paso más para expulsar a los Dianenses de su ciudad y convertirla en un parque temático temporal.
Cuanto habrán embolsado por esto?
Es vergonzoso y ya da asco