Max Rademacher tiene solo 5 años, pero ya puede autodenominarse descubridor de piezas históricas. Y es que, mientras Max disfrutaba con sus padres de una ruta por el Parque Natural del Montgó, encontró una pequeña moneda de bronce que llevó, junto a sus padres al Castillo para conocer de qué se trataba.
El arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, confirmó que se trataba de un pequeño bronce, denominado AE3, del emperador Constantius II, del siglo IV d.C. Gisbert les informó que en el lugar del hallazgo ya habían aparecido otras piezas que confirman el uso de la cueva como santuario.
Max y su familia recibirán por parte del departamento de cultura un dossier sobre la pieza descubierta junto a una invitación al pequeño Rademacher para que visite el próximo año, durante sus vacaciones en Dénia, las dependencias y almacenes del Museo Arqueológico.







