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Un libro publicado por una mujer en la pandemia de 1918

23 de abril de 2020 - 03:55

Artículo de Juan Bta. Codina Bas

Vamos a presentar un libro publicado en 1918, pero cuyo origen se sitúa tres años antes cuando la escritora comenzó a recorrer estas costas y paisajes de la Marina de Alicante en un paseo un tanto penoso, nos dice la autora, que iniciado cuando el ferrocarril para la Marina no se mencionaba siquiera, al concluir dicho ferrocarril es un hecho.

Firma el libro Narciso del Prado y tiene un prólogo de Eduardo López Chavarri quien en su comienzo nos crea confusión, ya que sus dos primeras líneas son ¿Cómo resistir ante los ruego de una dama que os pide un prólogo para un libro? Y sigue: Quiere su autora que conozcas la región llamada de la Marina de Alicante. Estamos hablando del libro Costas y paisajes de la Marina de Alicante. Esta contradicción con el nombre que sugiere ser su autor un varón y el femenino que emplea el prologuista lo desvelaremos más adelante, pero ahora queremos señalar un dato relativo al momento de su aparición.

La época. Se publicó en 1918, el año en que gran parte del mundo estaba invadida por una pandemia que llevaba el nombre de gripe española y el de la cucaracha. Su nombre fue debido a que si los países inmersos en la primera guerra mundial censuraban las noticias sobre la gripe para no desmoralizar a las tropas, en España al ser un país neutral sí que fue objeto de mucha información por lo que de ahí el que se conociera como la gripe española, cuando de española no tenía nada, y por otro lado la consideración de que dicha gripe se extendía con la misma facilidad que las cucarachas o que dichos insectos la propagaran. Precisamente en ese año y creo, en mi apreciación que no fue premeditada, pero si casual, que en una época que la civilización estaba inmersa en un panorama desolador, la aparición de este librito de pequeño tamaño era concebido como una joya para elevar el ánimo del lector mostrando los bellos paisajes, no de los pueblos, de la costa que se extiende desde Denia a Alicante, en un viaje realizado por una mujer donde se aprecian emociones y sensibilidades propias de la mujer.

No es lugar en este momento hablar de aquella pandemia aunque si señalaremos que en la revista de Higiene y Tuberculosis que dirigía el dianense Dr. José Chabás decía que ataca principalmente a los adultos sanos (la mayoría entre los 20 y 40 años), respeta a los ancianos y es poco grave para los niños. En España dejó al menos 260.000 muertos.

En Xàbia la gripe también debió notarse ya que en nuestras anotaciones de los años 1917, 1918 y 1919 se puede apreciar la incidencia de fallecidos en los tres últimos meses del año y se aprecia el mayor número en 1918.

1917

  • Octubre: 8
  • Noviembre: 10
  • Diciembre: 9

1918

  • Octubre: 27
  • Noviembre: 14
  • Diciembre: 8

1919

  • Octubre: 8
  • Noviembre: 13
  • Diciembre: 12

Una vez dicho esto vamos a centrarnos en el propio libro.

El Libro. En este Día del Libro que no tendrá celebración a causa de la COVID-19 es bueno hablar del libro que apareció en aquella pandemia de 1918.

Cuando apareció este libro la autora tenía 73 años. En este libro se da a conocer la Marina de Alicante, “…sus bellas costas, sus rincones deliciosos, los lugares bravíos, o apacibles, o austeros, o amables, de esa contornada tan poética… Es preciso tener el alma llena de aquel íntimo amor a la patria natal, para nutrirse conmovido por los infinitos “momentos” sentimentales que el país puede sugerirnos, y para querer comunicar con generoso impulso a las demás gentes todas las dichosas emociones que antes sintiéramos…”.

El contenido del libro abarca la región que va desde el Mongó hasta la propia ciudad de Alicante deteniéndose principalmente en Jávea (tres capítulos dedicados a su término), para pasar a Teulada y Moraira (tres capítulos más), Benisa, Ifach, Bernia, Fontilles, Altea, Benidorm, Villajoyosa, Guadalest, Busot concluyendo en la propia capital de la provincia como habíamos dicho. Pero en la descripción que realiza no desea entrar “en detalles referentes a los pueblos, porque su objeto es tan sólo describir paisajes y marinas”.

La autora que siempre utiliza su lenguaje como si de un autor se tratara, subió al Mongó (sin ‘t’ cuenta: “descansemos un instante, que hay que cobrar alientos y ánimo para ascender a la elevada cumbre del Mongó… Tres horas penosas coronan nuestros esfuerzos… subes, lector, agarrándote a breñas, a matorrales, pinchándote con aliagas, resbalando por pedregosas y pendientes sendas, apoyándote en salientes picos, sudando, anhelosa la respiración, emocionada el alma y encantados los ojos.”

Y cuando describe la rada de Jávea lo hace de la siguiente forma: “Un vasto semicírculo que termina en el Cabo de San Martín, nos muestra la más hermosa rada que tal vez hay en el litoral de Levante, en España. Es verdaderamente grandiosa… La ancha y hermosa rada de aguas siempre en calma… aguas como inmenso espejo que retratan los cabos en ellas… produciendo un conjunto altamente poético para el artista; de tranquila y dulce meditación para el filósofo; de risueña gracia y grata impresión para el amante de lo bello”.

Finalizan estos capítulos dedicados a Jávea con las siguientes palabras: “Te he descrito lo que mis ojos vieron, … te he mostrado lo bello; de ahí a más, se calla; reconcentrémonos los dos; miremos el solitario paisaje con los ojos del alma; soñemos y remontémonos a lo sublime...”.

Este libro rompe con todo lo escrito por varones y se aprecia la sensibilidad femenina y aún sus conocimientos musicales a flor de piel, como cuando describe la ‘gruta dels orguens’: “el fenómeno acústico se oye con delectación; es en pequeño, una imitación de la fantástica gruta de Fingal, en Escocia… Mendelssohn compuso una bella sinfonía, inspirado por los rumores de la célebre gruta.”

La autora. Bajo el pseudónimo de Narciso del Prado se esconde Paulina Ibarra Blasco. En una época que escribir una mujer parecía que podía perjudicar en su prestigio al esposo, que además era abogado, músico y escritor, eligió este apelativo aludiendo a una florecilla que crece con este nombre en los prados, principalmente en el Alto Pirineo, el narcissus pseudonarcissus, una de las múltiples variedades de la familia de las amarilidáceas y con origen en la zona mediterránea, a la vez que tenía una connotación varonil con reminiscencias mitológicas.

No podía sobresalir so pena de socavar el esquema que seguía el mundo social. Pero además, cuando leemos el libro, la autora trata de ocultar plenamente su condición de mujer, porque posiblemente si este libro, el lector hubiera sabido, aunque se dice en el prólogo, que estaba escrito por una mujer, el índice de lectores hubiera sido mucho menor y los prejuicios latentes sobre lo que escribía una mujer, le fueran desfavorables. Esta ocultación de su femineidad lo hace, de forma consciente, con la utilización de los pronombres personales en género masculino.

Además, Paulina juego con cierta ambigüedad en este sentido cuando en su novelita “Un Librepensador” publicada en 1914, lleva la siguiente dedicatoria: “A Ricardo Benavent y Feliu. Acepta este recuerdo que con toda la efusión de su alma te ofrece tu inseparable y fiel amigo Narciso del Prado.” Además de esta novelita, Paulina publicó en 1910 una obrita teatral Un puñado de serpentinas: cuadrito de costumbres regionales y en 1917 publicó un libro “Artículos morales” además de numerosos artículos en diversos medios.

En este mismo año de la pandemia de la gripe, en junio de 1918, el Centro de Cultura Valenciana la nombró Directora Correspondiente, identíficándola con su nombre propio, pseudónimo y actividad, pues la prensa decía: Paulina de Ibarra de Benavent (Narciso del Prado), escritora, en Benissa. Entregó un trabajo que no hemos encontrado pero que seguro pudo consultar Francesc Martínez Martínez para sus libros de derecho consuetudinario.

Debió nacer hacia 1845 y antes de 1899 estaba casada con Ricardo Benavent Feliu, que hunde sus raíces en Benissa donde tiene su casa pairal, si bien el matrimonio no tuvo descendencia. “Se trata, pues, según las noticias, de una amable pareja que discurre por el mundo en perfecto acuerdo y mutua correspondencia de aficiones y gustos, haciéndose grata la vida en pos de lo bueno y lo bello…” decía una publicación de la época.

Para completar el panorama vamos a hablar de su esposo, Ricardo Benavent Feliu que publicó en 1899 Un paseo por Europa Central y Meridional en dos gruesos volúmenes. Dedica esta obra a su esposa y nos interesa recordar la dedicatoria que aparece al comienzo. “A mi esposa. Sería notoriamente olvidadizo, y hasta pecaría de ingrato, si no te dedicara, mi querida Paulina, este libro, que debe su existencia a tus incesantes y solícitos ruegos. Tu has sido la causa de resolverme a consignar todas mis impresiones, recibidas en una serie de siete viajes; tú, la que me has dado alientos para recoger mis recuerdos, a fin de que no se perdieran en el olvido de los años, y para triunfar en la ardua empresa, para mí, de componer un libro, cuando tan solo me he ensayado, hasta el presente en artículos sobre arte. He aquí mi trabajo terminado. Acógelo, pues, como debido a tu constante empeño; que él te dé la prueba de mi afecto entrañable, y, tenla muy segura, de ser tú la inspiradora de todos mis impulsos y de todas mis concepciones. Tu esposo.”

Además publicó en 1903 publicó El arte, consideraciones estéticas sobre las bellas artes en general y especialmente sobre la música. Siguiendo la cronología publicó en 1913 Las catedrales de España principales (románicas y góticas): ensayo crítico y descriptivo precedido de un estudio sobre el poder expresivo de la arquitectura y de un cuadro comprensivo de las manifestaciones artísticas. En 1920 sale a la luz Historia crítico-filosófica del arte arquitectónico desde las civilizaciones más remotas hasta la presente y en su continua evolución.

Fue un consumado pianista llegando a interpretar ochenta y tantas piezas de concierto, incluidas las nueve sinfonías de Bethoven, sin partitura En este campo dejó escrita una Misa en honor a la Purísima Xiqueta a voces mixtas y orquesta. En 1920 ingresó como Director artista en el Centro de Cultura Valenciana siendo presentado por Francisco Martínez Martínez.

Paulina Ibarra figura en el libro de Carmen Ramírez Gómez Mujeres escritoras en la prensa andaluza del siglo XX (1900-1950) así como en el Diccionario Biográfico Javiense Abreviado mientras de Ricardo Benavent Feliu hay referencias en el libro editado en Berlín por Antón Mansch: Mundo intelectual. Galería de contemporáneos en el terreno de Artes y Ciencias y en el Diccionario de la Música Valenciana dirigido por Emilio Casares Rodicio.

Solo resta impulsar a que la obrita de Paulina de la que hemos hablado sea reproducida en facsímil para poderla disfrutar en la actualidad cuando se concluya la pandemia al tiempo que servirá para proporcionar trabajo a alguna imprenta en momentos de precariedad laboral.

En pleno confinamiento por la covid-19, en el Dia del libro. 23 de abril de 2020.

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