A solo dos días del pleno de investidura, Rafa Carrió ha salido al paso de los rumores para dejar las cosas claras antes de asumir el bastón de mando en Dénia. Durante el mismo pleno en el que ha anunciado la renuncia a su sueldo de alcalde, Carrió ha presentado el modelo de gobierno que persigue. El líder de Compromís quiere enfriar el ambiente político. Asegura que el relevo en la alcaldía «no es ninguna sorpresa ni ninguna improvisación». Frente a quienes intentan dibujar el cambio como un movimiento extraño o un asalto de última hora al despacho principal del ayuntamiento, Carrió recuerda que se trata simplemente de cumplir la palabra dada y ejecutar el pacto firmado con el PSPV hace tres años.
La transición, que se materializará este sábado, llega respaldada por la estabilidad que ambas formaciones han mantenido durante toda la legislatura. El futuro primer edil ha puesto en valor el trabajo compartido y la lealtad institucional, aprovechando además para cerrar filas con su socio de gobierno. En este sentido, ha tenido un gesto explícito hacia el alcalde saliente, Vicent Grimalt, a quien ha agradecido públicamente sus años de servicio y dedicación al frente del consistorio.
Gobernar sin trincheras: la llamada al consenso de Carrió
El mensaje principal de esta comparecencia no iba dirigido únicamente a sus socios, sino de forma muy directa a los bancos de la oposición. Carrió ha dejado claro que no tiene ninguna intención de pasar el resto de la legislatura en un cuerpo a cuerpo diario. «No aspiro a ser solo el alcalde de los que piensan como yo o de los que me han votado», ha señalado con firmeza. Con esta declaración de intenciones, el portavoz valencianista tiende la mano al resto de partidos y les lanza una invitación para la votación del sábado: quien crea que puede hacer un buen papel tiene las puertas abiertas para apoyarlo, y quien decida votar en contra, al menos que mantenga una postura constructiva.
Para el bloque de Compromís, la transformación de Dénia no puede ser el logro exclusivo de una sola sigla ni de una única persona. El éxito real depende de los empleados públicos, de las asociaciones vecinales y del tejido social de la localidad. Por eso, la confrontación permanente no entra en los planes del nuevo ejecutivo, que prefiere apostar por el diálogo para desatascar los temas clave de la ciudad.
Los grandes proyectos que están por encima de las siglas
A pesar de las lógicas diferencias ideológicas entre las distintas formaciones de la corporación municipal, existen retos urgentes que no admiten disputas partidistas. Carrió ha puesto sobre la mesa cuestiones que considera prioritarias y que afectan de forma directa al día a día de los vecinos, como las grandes infraestructuras pendientes, el empleo y las oportunidades reales para los jóvenes, o las mejoras en los barrios.






