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Punt Estudi y el cartel de la Festa Major de Dénia: «¿Cómo vamos a preguntarle a la IA qué son las Fiestas de Dénia si nosotros las hemos vivido?»

J. Justo Moncho

Periodista
24 de mayo de 2026 - 08:01

El cartel de la Festa Major de Dénia de este año no es solo un papel pegado en una pared; es, en realidad, un pedazo de calle. Lo ha parido Punt Estudi con la intención de que nos paremos un segundo a mirar de verdad, sin las prisas que nos impone el día a día. Han huido de lo fácil, de lo que sale dándole a un botón de una máquina, para regalarnos una obra que respira y que se siente vibrar en cada esquina. En cada trazo se nota que conocen el terreno que pisan y el sentimiento de un pueblo que vive para su semana grande.

Para entender cómo se gestó este «caos armónico», nos hemos sentado con Ramón Mut, diseñador del estudio, y Sonia Micó, Project Manager. Ambos representan la visión de Punt Estudi en un proyecto que busca reivindicar el valor de la intuición humana frente a la frialdad de la inteligencia artificial. Desde la Glorieta hasta la cima del Montgó, el cartel se despliega como un mapa de vivencias donde los dianenses se miran y, por fin, se reconocen de verdad.

PREGUNTA. Una cosa que, personalmente, me gusta de este cartel es que, además de ser bonito para cualquiera, huye un poco de la promoción meramente turística. Una persona que se pare delante, que sea de Dénia, verá reflejadas muchísimas cosas con las que ha crecido dentro de las Fiestas. Como que está más pensado en la gente de aquí, ¿no?

SONIA MICÓ. Sí, bueno, precisamente lo que queríamos era que el cartel fuera como una persona más que está en la calle, que conoce el comboi de esos días, que sabe cómo empezar a disfrutar de todos los momentos bonitos que hay en la fiesta. La fiesta la hace la gente que es de Dénia, que es de la zona, e invita a más gente a venir de fuera y a acogerla; pero al final, ese cartel tiene que ser como una persona más que sabe lo que es estar allí dentro, salir a bailar, estar todo el día en la calle, vivir la tradición, que la conoce, la enfatiza y que quiere ser parte, quiere que se mantenga y quiere también disfrutarla y compartirla. Así que queríamos que tuviera esa perspectiva de todo lo que vive la gente de aquí esos días, que es muy variado, es muy diverso, tiene mucha historia y también es muy divertido.

RAMÓN MUT. Sí, y como hemos comentado en alguna ocasión, es un cartel que se disfruta en dos fases, ¿no? Una primera fase que tiene unas letras muy dinámicas, muy llamativas con ese color naranja tan vibrante que se ve a primera vista, que ya te capta la atención, y es el primer reclamo; y una vez te acercas a ver lo que pasa, te vas dando cuenta de que está todo lleno de ilustraciones, de dibujitos que están representando las diferentes escenas, los diferentes sentimientos, las diferentes situaciones que se viven durante las Fiestas. Y eso sí que a la gente que sabe lo que es y que puede reconocer esos momentos y esas ilustraciones, sí que le puede llamar la atención.

SONIA MICÓ. Claro, al final la fiesta es bullicio. Y nosotros dijimos: si la calle es bullicio, que creativamente también sea bullicio.

P. Claro, si lo explicáis y no veo el cartel, suena muy cargado. Porque realmente el cartel está muy cargado, pero al mismo tiempo no es cargante. ¿Cómo se consigue ese equilibrio? Porque parece complicado. No hay casi espacios libres, no hay aire, y no molesta.

R. La idea era que no quedara ningún espacio vacío. Claro, ahí es donde viene una de las discusiones más fuertes que tuvimos aquí en el estudio a la hora de trabajar los colores. Si te fijas, en el cartel solo hay dos colores. Tenemos el naranja de las letras, que es un naranja muy vibrante y muy vivo, que es el primer reclamo que estábamos comentando, y después el resto del cartel es como un pattern, una textura que lo llena todo. Es como una sábana que, según te vas acercando, vas viendo esos detalles, pero está todo en el mismo color. Parece que todo sea muy homogéneo, ¿no? La idea también era un poco esa: que el sentimiento general de la fiesta sea una cosa colectiva. Y si te paras a mirarlo bien, sí que ves los detalles y los matices, y ves cada momento de las Fiestas.

S. Yo sumo a la idea de Ramón que, más allá del gráfico que está evidentemente muy pensado, tampoco resulta resulta farragoso porque es coherente. Una cosa en la que nos basamos fue en desgranar el programa, ver cuáles eran las teclas de la fiesta e intentar representarlas y que la gente viera lo que pasa de verdad. Por eso creo que no es estridente, porque tú ves referentes que conoces, que te son habituales, y que sabes que tienen un empaquetado después en lo que es la semana de Fiestas. Sí, es como un caos, pero muy armónico. Es un caos donde te reconoces.

P. Hoy en día suena valiente apostar por algo que obligue a detenerse, en este caso ante el cartel, en un momento en que todo es consumo muy rápido, todo caduca en unos minutos, y vosotros queréis ya no que se detengan, sino que vuelvan a disfrutar de la obra. Es un poco arriesgado.

R. Correcto. Aquí es lo de las dos fases. Es un cartel que invita a pararte, a hacer zoom. Tiene un primer golpe que sí que ves «Festes de Dénia», pero después tiene el momento de pararte, de recrearte, de ir mirando, de compartir y comentar: «Ostras, ¿has visto esto?, ¿has visto la charanga?, ¿has visto no sé qué?». También es un cartel muy versátil, porque las letras son dinámicas y flexibles, y se pueden cambiar de diferentes distribuciones a la hora de aplicar la imagen. La gente, cuando tenga el abanico, por ejemplo, podrá ir mirando las diferentes ilustraciones.

S. Nosotros al final lo que queríamos transmitir es complicidad con la gente. Y también como estudio creativo que está despegando en la zona, porque llevamos poquito tiempo, para nosotros era la mejor forma de decir que la tecnología también puede tener intuición y sentir un poco. Porque ahora lo asociamos todo a algoritmos, a la IA. Lo asociamos todo a ir rápido, a la productividad como valor, y también hay valor cuando paras, cuando miras, cuando buscas el detalle. Y entonces ahí encuentras seguridad. Es un poco una reflexión que queríamos que tuviera el cartel. Sí, queríamos que tuviera un poquito de valor humano. ¿Cómo vamos a preguntarle a la IA de qué van las Fiestas de Dénia si nosotros las hemos vivido? Claro, más bonito que eso y más ciencia que esa no hay ninguna.

P. ¿Qué hay de los descartes? ¿Cómo os dais cuenta de que esta es la del «sí, lo tenemos»?

S. Bueno, primero hubo una selección, evidentemente. Una búsqueda muy amplia de qué se había hecho, y siempre se había reducido la fiesta a un elemento. La fiesta acababa siendo una pieza grande en un cartel muy minimalista, y dijimos: «Xé, la calle aquí no para. En Fiestas pasan muchas cosas». Cuando se hace un programa se piensa en todas las edades, es muy diverso, cambia cada año… ¿Cómo es posible que todo esto acabe siempre en una única figura? Se están perdiendo muchas cosas, vamos a contarlas. Igual que sale la vida a la calle, saquemos al gráfico.

R. Sí, y después también la imagen, la estética que gastamos para el cartel. Hemos visto que en la mayoría de carteles la gente también iba un poquito más sofisticada, yendo a buscarse cosas más frías y que no transmitían tanto esa espontaneidad y ese sentimiento que queríamos aportar nosotros. No queríamos basarnos tanto en hacer algo superartístico, sino hacer algo más espontáneo, más nuestro. ¡Movimiento! Al final esto va de movimiento, va de bailar, va de reír, va de jaleo… Queríamos que fuera de aquí, que la gente lo mirara y respirara fiesta. Respirara alegría.

R. También ha sido un ejercicio que nos ha venido bien porque para el resto de proyectos que llevamos adelante sí que tenemos que ser pulcros, tenemos que ser rectos, tenemos que ser muy profesionales y muy sofisticados, y aquí… como que hemos soltado la rienda y nos hemos divertido bastante trabajando en este proyecto.

P. Porque realmente esto es el hijo de muchas manos. ¿Cómo es ha sido el proceso de trabajo en el estudio?

S. Bueno, básicamente siempre solemos montar como un equipo en función de la necesidad. En este caso es un proyecto en el que tiene que estar todo el equipo creativo unido. Y creo que lo bueno que tenemos en Punt es que somos personas que cada una sabe destacar de una forma muy diferente, y cuando las juntas es brutal. Además, somos un popurrí también de gente joven de la zona, muchos de Dénia, pero otros tantos muy repartidos por la comarca, y que cada uno ha vivido cosas muy diferentes. Cuento esto porque creo que está muy ligado a cómo es este cartel. Al sentarse todo el equipo creativo, cada uno basándose en lo que ha vivido, en lo que cree… reflexionamos juntos.

R. Sí, hay muchas cosas en las que estamos de acuerdo y que nos cuesta relativamente poco ir hacia un camino de la mano. Hay muchísimas cosas en las que tenemos personalidades diferentes, y eso también está chulísimo. Ver el resultado final y decir: «Ostras, qué razón tenía este». No se lo diremos nunca pero tenía mucha razón (ríe).

P. En este cartel no hay inteligencia artificial. ¿Qué pensáis que todavía hoy aporta el trabajo manual que no pueda aportar una maquinita?

S. ¡Es un lujo! Es un lujo lo del trabajo manual.

R. La IA a día de hoy la veo como una herramienta potentísima a la que le podemos sacar muchísimo partido los creativos, pero si detrás de la IA no hay nada más, pues al final el producto final es una basura. Yo ahora quería hacer un poco de oposición a la IA. Y por eso este proyecto ahora tiene más valor: coger un lápiz, coger un bloc, ponerse a hacer bocetos rápidos, ponerse a dibujar… Tiene muchísimo más valor ahora que hace cinco o seis años.

S. ¿Cómo vamos a hablar de una pieza cercana, que la gente reconozca, si le hemos tenido que explicar a una IA lo que es la fiesta de Dénia siendo nosotros de aquí? ¿Qué sentido tiene? Estaría vacío.

R. Si la IA tiene que acabar con nosotros, por lo menos moriremos con las botas puestas.

P. ¿A día de hoy diríais que el trabajo de una IA está a la altura? Porque veo carteles, de ayuntamientos incluso, hechos con IA descaradamente, y la sensación que da es que somos mucho más conformistas con el resultado cuando lo generan estas herramientas.

R. Yo creo que estamos en el proceso de empezar a convivir con la IA. Nosotros la gastamos muchísimo también para nuestros proyectos, pero la gastamos como un apoyo. Estamos en ese proceso de saber gastarla con conocimiento.

S. Yo veo un análisis más global a nivel sociedad, del imperativo de soluciones rápidas que no tienen detrás bagaje. Ese run-run de que quiero una solución rápida que posiblemente no sea sostenible, que realmente no me represente… ¿Quiere ser Punt un estudio que da soluciones rápidas sin personalidad? Pues no. Al final también somos fieles a ese tipo de público que viene buscando una cosa diferente. También nos pasa que viene gente con soluciones rápidas que se ha sacado en la IA y nos dice: «¿Y yo ahora qué hago con esto?». Y tenemos que decirle: «Escucha, es que esto no funciona, no tiene recorrido».

P. Estaba mirando de nuevo el cartel, y la estética de ese segundo plano tiene un aire un poco de cómic. ¿Cómo decidís esa estética del dibujo?

R. Partiendo de que aquí somos diversos ilustradores, mi estilo es un estilo que tiene sus limitaciones. Yo no destaco por ser un ilustrado muy metódico. Entonces, mi manera de explotarlo es hacer cosas más expresivas. Dibujos rápidos, tipo boceto, «sketch»… y es lo que le da un poco de gracia. Que son dibujos con más carácter que técnica. Dibujos sin demasiada precisión que reflejan muy bien esos momentos que a veces están difusos en la memoria.

P. ¿Qué elementos se pueden encontrar? ¿Qué puede ver la gente que se detenga?

S. Bueno, pues puedes ver desde fuegos artificiales a explosiones de color, explosiones de música. Tenemos gastronomía, charanga, baile, fiesta… Las carrozas tienen que estar ahí. En el apartado tradicional, el botijo, las copas… hay elementos también que hacen referencia a la gastronomía autóctona. Y la base del cartel es la Glorieta, que es el punto de partida de la fiesta. El cartel arranca donde empieza la fiesta.

R. Sí, si te fijas en la estructura del cartel, abajo del todo, donde están los quintos ahí bailando, es en el corazón de Dénia, en la Glorieta. Y en la parte de arriba, coronando el cartel, tenemos el Montgó y tenemos el Castell, que son los dos elementos que se ven desde fuera, para que la gente de los alrededores de Dénia lo reconozca enseguida. No hemos puesto en ningún sitio la playa, por ejemplo. La playa no forma parte de las Fiestas. Aquí estamos hablando del comboi, el jaleo y disfrutar.

P. Y como estudio de Dénia, ¿qué supone poder hacer el cartel de las fiestas de tu pueblo?

S. ¡Pues mucha ilusión! Respeto también, porque al final estás diciéndole a la gente: «Tus fiestas este año se representan de esta manera». Queremos que sepan que aquí internamente el proceso se ha seguido con mucha ilusión. Nos hemos querido poner la camiseta, meternos en la charanga y decir: «Esto va así». Punt Estudi hará un año ahora en verano como tal, y para nosotros estar en esta fiesta es una alegría enorme.

R. Este proyecto concretamente es el que nos liga un poco a aquí. Poder hacer este trabajo ha sido decir que nosotros estamos aquí, que somos de Dénia.

S. Como en la Festa Major de Dénia todo el mundo se abre en canal, el sentimiento es compartido y dices: «¡uau, qué reto!». Al final, en una fiesta siempre hay opiniones muy diferentes, muchas formas diferentes de vivirla. Hay gente que se queda, gente que se va. Gente que va a todo y gente que dice «ojalá durara solo dos días». Pero desde todo el respeto intentamos que la gente esté a gusto, que nos conozca y diga: nos gusta cómo nos ve y cómo habla de nosotros este estudio.

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