OPINIÓN
Cada movimiento municipal en el tablero del urbanismo en Dénia tiene inmediatamente como respuesta un guirigay en el que promotores, partidos de derecha e, incluso, la Conselleria intentan convencernos de que son ellos los que deben decidir el futuro de nuestra ciudad, un futuro de hormigón y especulación. Entre amenazas, intentos de presión y una sospechosa connivencia entre la administración autonómica y especuladores locales, la hoja de ruta en materia urbanística que se impuso con la aprobación, hace tres años ya, del Plan General Estructural avanza sin pausa ante la rabiosa frustración de aquellos que estaban acostumbrados a ‘gobernar’ del ‘urban’ planeamiento.
La semana pasada tuvimos un nuevo ejemplo… El anuncio de la aprobación de la exposición al público del Plan Especial Alqueries (el del Bosque de Diana) desató un estado de nerviosismo en los concejales y concejalas de la derecha, más preocupados por los intereses de los propietarios de parte de los terrenos afectados por ese Plan especial que por la oportunidad de futuro que frenará la acumulación de agua en el barrio de París Pedrera.
El primer tiro en el pie… Lo que se pega un partido con ambición de gobernar una ciudad que, al mismo tiempo, quiere dejar indefensa ante el galopante cambio climático. El Partido Popular fue el más beligerante en contra de ese instrumento de planeamiento, que ya estaba previsto en el Plan General y que, por supuesto, tiene igualmente prevista la fórmula para compensar a la propiedad de los terrenos con un permuta en la zona de la futura ronda norte de acceso al puerto.
También la pasada semana, un conocido especulador urbanístico fue el portavoz en prensa de la Conselleria a la hora de anunciar un recurso de la Dirección General de Urbanismo contra la Ordenanza municipal de aprovechamiento urbanístico.
¿De verdad es esto lo que queremos? ¿Gobiernos ‘gobernados’ por intereses particulares?
Sorprende la poca vergüenza de este gesto, que muestra a las claras quién dicta a la Generalitat el próximo movimiento en contra de las normas urbanísticas dianenses. Y sorprende que Conselleria, una vez más, se arriesgue a ser acusada de presunta prevaricación por la interferencia en las competencias locales al dictado de un promotor.
Aunque asistimos a la ‘secuela’ de los acuerdos urbanísticos con particulares a espaldas del ayuntamiento, tumbados por el Tribunal Superior de Justicia; y en la injerencia en el desarrollo de la ronda perimetral con la amenaza de un plan especial a medida de los promotores y con las edificabilidades que ellos piden para hacer más caja.
El segundo tiro al pie… Lo que se pegará el sector del urbanismo en Dénia si sigue consintiendo en que esta partida se juegue con trampas y malas artes, cuyo objetivo es volver a la situación de inseguridad jurídica que ha regido durante décadas el planeamiento urbanístico en nuestra ciudad.
«La propiedad privada está por encima de cualquier otro derecho», oímos sentenciar a un concejal en el Pleno de inicio de la tramitación del Plan Especial Alqueries. ¿También por encima del derecho de los dianenses y dianenses a tener un futuro?
El Plan General Estructural hace compatibles esos dos derechos. Dejémonos de frases grandilocuentes que sólo esconden intereses particulares y, como representantes de la ciudadanía, trabajamos de verdad para la Dénia del futuro.







Una vergüenza que el bosque de Diana no esté en marcha desde el año pasado, políticos incompetentes sinvergüenzas
Solo una cosa ,se a construido mas apartamentos con Paqui Viciano y Grimalt que con Sastre,Chornet,Crespo,Sebastiá ,Marsal juntos ,nunca sabremos el dinero que han manejado en licencias.
Solo una cosa ,se a construido mas apartamentos con Paqui Viciano y Grimalt que con Sastre,Chornet,Crespo,Sebastiá y Marsal juntos ,nunca sabremos el dinero que han manejado en licencias.
La idea de hacer una zona humeda en el bosque de Diana es excelente. Una verdadera y grande zona verde que además protegera la ciudad y con vista al Montgo enfrente. Si dejamos hacer los especuladores y constructores hasta sobre la punta del Montgo pondrían su hormigón y si fuera necesario lo llevarían en helicóptero y harían esos horrores que vemos en Calpe y Benidorm.
Totalmente de acuerdo contigo Paco, lo malo es cómo hacer comprender qué no se trata de construir y construir, cómo si no hubiera un mañana, ya está bien de ceder ante el lobby inmobiliario, dice él ayuntamiento, qué si es muy fuerte, qué si ejerce mucha presión, qué se plante el ayuntamiento, frente a él. Es el propio Ayuntamiento el qué concede las licencias de obras, pues qué pare de concederlas, qué haga repetar su intención de tener un turismo de calidad y vistas al futuro. No hay recursos para ése crecimiento desmedido y especulativo, en favor de las constructoras e intereses particulares. Qué defienda el Ayuntamiento los intereses de los ciudadanos de Denia, qué si ya hemos llegado a la cifra de mas de 50.000, habitantes en temporada baja. No se sabe la cantidad a la qué se pueda llegar en la temporada turística de verano, y otras fechas de máximo turismo. Debe ser una cifra astronómica y desmedida, imposible de soportar con los medios actuales. Qué se ponga fín a esos intereses particulares, desmedidos, qué impiden disfrutar de la ciudad fantástica y estupenda de Denia y su comarca y poblaciones qué la componen, con la qué tanto se les llena la boca sobre ciudad gastronómica, cultural, idílica, qué en realidad se hace insoportable en muchos meses del año. Basta ya de hormigón, asfalto, contaminación acústica, lumínica, visual y de otros tipos, qué no hacen más qué desmejorar. empeorar la calidad del proyecto turístico qué debe primar, como tantas veces se ha dicho, sobre los intereses económicos, especulativos, crecimiento desmedido qué no hace más qué degradar y empeorar la vida, la residencia en un lugar emblemático y atractivo. Qué se lleve a cabo un planteamiento racional e intigente, por parte del equipo de gobierno. Dando igual la ideología qué compartan, qué velen y se preocupen por lo importante, qué se mejore lo ya conseguido, qué se frene ése afán desmedido del más y más y más, ya está bien con lo qué tenemos y es imposible de soportar. Ya han destruido y acabado con la preciosa e importante zona de las Marinas y ahora vienen a por Las Rotas. Impidamos su construcción desmedida y de masificación, ocupémonos y mantengamos lo qué ya tenemos, qué no es poca la tarea qué ello supone. Pero claro todo esto es una utopía, una irrealidad inconseguible, el equipo de gobierno se ve, qué no está en esa realidad , en ése bienestar y mantenimiento de ése interés ideal e inteligente, sólo se preocupa, de esa sin razón, por ése afán del más y más. Qué nunca hay bastante, más incomodidad, más deterioro, más recaudación. Ya está bien hombre, y qué los qué se supone qué deben velar por la racionalidad y bienestar del turismo en Denia,lo lleven acabo, basta ya de abusos e incompetencia en su posibilidad de mejorar y cuidar lo qué se supone qué es su competencia. En fin como decía, una utopía, un mundo paralelo qué no quieren comprender, llevar a cabo, en fin lamentable, aunque también es cierto qué se deben considerar y apreciar sus acciones positivas y mejoras, qué también las hacen, pero lamentablemente muchas menos qué las negativas, no deseadas y decepciónantes. En fín, lástima no poder estar a la altura de muchos otros proyectos turísticos cómo los hay en tantos otros lugares. Tanto nacionales cómo extranjeros.
En fin una lástima, qué esto sean los tiempos modernos, de mejoras y adelantos.