Dénia ha conmemorado el 8M, Día Internacional de la Mujer, con un acto central destinado a poner nombre y apellidos al talento científico de la ciudad. A través de un emotivo reconocimiento a doce mujeres vinculadas a la medicina y la investigación, se ha buscado combatir el histórico olvido que ha sufrido la mujer en este ámbito, enviando un mensaje de aliento a las niñas que aspiran a desarrollar su carrera en disciplinas técnicas y sanitarias.
La nómina de homenajeadas incluye figuras de ayer y de hoy. La doctora en Medicina María Hervás Moncho (1894-1963), representada por su sobrina nieta Regina Monsalve Mayans, encabezó un listado que completan la doctora Andrea Cabrera Pastor, Marta González Monfort, la doctora Paula Jiménez Gómez, la doctora Ana Monfort Vengut, la doctora Paula Mut Arbona, la doctora Anna Adam Artigues, la doctora Mar Giner Calabuig, la doctora Cristina Marí Carmona, Cristina Marco Sánchez, la doctora Lucía Torres Fernández y Ana Toribio González. Algunas de ellas asistieron al acto de forma presencial, mientras que otras, que desarrollan sus carreras en el extranjero, estuvieron representadas por sus familiares.
Todas estas profesionales, nacidas en Dénia y coetáneas a excepción de María Hervás, comparten una trayectoria marcada por la curiosidad científica y la pasión por su trabajo. Sin embargo, también coinciden en haber enfrentado barreras comunes, como la invisibilidad o el denominado «efecto Matilda», un fenómeno histórico por el cual las contribuciones de las mujeres en la ciencia han sido frecuentemente ignoradas o atribuidas a sus compañeros varones.
Contra la invisibilidad y los obstáculos del sistema
La doctora Paula Mut Arbona, encargada de tomar la palabra en representación de sus compañeras, incidió en la importancia de crear referentes reales. «No se puede soñar con lo que no se ve», afirmó con rotundidad, destacando que detrás de cada avance científico existen años de trabajo silencioso que, en el caso de las mujeres, han carecido de la proyección pública necesaria. El acto sirvió para posicionar a Dénia como una ciudad que apuesta por visibilizar estas trayectorias para que las futuras generaciones sepan que pueden alcanzar cualquier meta.
Desde la concejalía de Igualdad, Javier Scotto remarcó que este homenaje es independiente de los hallazgos concretos o el éxito académico. Según el edil, se reconoce el valor del camino escogido pese a los obstáculos que impone la estructura social. «Han conseguido transformar el mundo del conocimiento con su esfuerzo, dedicación y sacrificio, e incluso a través del exilio, al tener que abandonar su tierra y sus raíces por la búsqueda del saber», señaló.
Reivindicación de la conciliación y la estabilidad
El discurso de las homenajeadas también puso el foco en las dificultades para compaginar la vida personal y profesional. En este sentido, Mut Arbona manifestó que la ciencia no debería exigir actos de heroísmo individual para lograr la conciliación familiar. La investigadora reclamó estructuras sólidas que permitan que el talento se quede en el país y pueda desarrollar una vida plena, advirtiendo de que el futuro de una sociedad depende directamente de cómo cuida a su comunidad científica.
El acto, que fue conducido por la bióloga Eva Cuesta, integrante de Big Van Ciencia, cerró con un recuerdo especial a María Hervás. Como una de las pioneras licenciadas en Medicina en la Universitat de València, su figura fue ensalzada como el primer paso de un camino que hoy continúan recorriendo las mujeres de Dénia, enfrentándose todavía a retos como la infrafinanciación y la precariedad en el sector de la investigación.






