El Ayuntamiento de Dénia ha informado de nuevos actos vandálicos en la estación provisional de autobuses. Según ha trasladado el consistorio, los destrozos se han concentrado en los aseos, donde se ha producido la rotura de la puerta y se ha vaciado un extintor en el interior.
Una instalación mínima y expuesta
La estación, instalada como solución temporal, está formada por contenedores prefabricados y apenas cuenta con espacios interiores: el aseo es prácticamente el único recinto cerrado, ya que el resto del área funciona al aire libre, más similar a una parada de paso que a una terminal de autobuses convencional.
Un problema que se repite
La infraestructura arrastra polémica desde hace años. Aunque nació como instalación provisional, la estación sigue operativa desde 2018 y, a día de hoy, no existe un proyecto tangible que apunte a un traslado a una ubicación definitiva a corto plazo.
No es la primera vez que los aseos se convierten en el foco de estos incidentes. Hace unos años, el Ayuntamiento decidió clausurarlos durante varios meses por la reiteración de actos vandálicos, y no fue hasta finales de 2023 cuando se reabrieron al público.






¡aquí hay que empezar a poner orden, señores!
Lo primero, hacer una estación de autobuses digna para una ciudad tan «creativa», que tenemos una estación tercermundista , y han estado tantos años en el poder psoe y compromis y no han fet res.
Totalmente de acuerdo. Este Excmo. Tiene una Desidia…
Lo lógico es pensar que estos actos, son producto de personas incivilizadas, que habitaron las cavernas y que viven como ratas en casas totalmente destrozadas e inhabitables, como han dejado los aseos de la estación.
Yo creo que lo mejor es cerrar la estación de autobuses, servicios y a cambio poner unas banderitas de colorines y paseos de cebra igual
Ahora le llaman progresismo
Pero que critican de tercermundista o de incivilizados, si todo el pueblo está que da pena. Pero se creen que esto es una súper ciudad con el cuento de “ ciudad creativa” de que ? Venga, salir del nido y abrir los ojos que los tienen comidos de la pelota.