El cementerio de Paterna vivió el pasado sábado el emotivo acto de entrega de los restos de una veintena de personas que fueron fusiladas por el franquismo y que han luchado contra el olvido en una fosa común. Entre ellas se encontraba Enrique Fuster Gilabert, que ya ha regresado al cementerio de Dénia tras recibir durante el día de ayer un homenaje junto al resto de represaliados de la comarca.
Más de 80 años han tenido que pasar, pero Enrique Fuster ya descansa en Dénia junto a su familia. Durante este fin de semana, la familia de Fuster ha recuperado sus restos para por fin darle sepultura en su pueblo, donde ahora se ha reencontrado con su mujer en el cementerio de la capital de la Marina Alta.
Durante el sábado 6 de noviembre se llevó a cabo en el cementerio de Paterna la entrega de los restos de veinte represaliados durante los primeros meses del franquismo. Todos ellos permanecían en una fosa común en ese mismo lugar, la Fosa 115, donde se encontraban un centenar de cuerpos. Las pruebas de ADN, no obstante, solo han permitido identificar a 21. Entre ellos estaba el de Enrique Fuster, quien fue secretario de la CNT y por lo cual fue asesinado por la dictadura. «Una vida segada por la única causa de su ideología, por ser político y secretario de un sindicato, que defendía y reivindicaba la abolición del trabajo a precio hecho, los alquileres abusivos, la jornada de 8 horas, el trabajo de la mujer y el salario mínimo, lo que hoy en día es el derecho laboral español regulado por la constitución», clamaba su nieta durante el acto de memoria de las víctimas del franquismo en la Marina Alta que se realizó también este fin de semana, el domingo, en Dénia.
Enrique Fuster Gilabert fue encarcelado en la prisión de València y fusilado el 8 de marzo de 1940 en el cementerio de Paterna. Tenía 32 años. Este sábado sus familiares recuperaron sus restos al tratarse de uno de los 21 cuerpos de la fosa cuyo ADN ha sido identificados. Todo ello tras una larga labor a cargo de ArqueoAntro que emprendió la Asociación de Familiares de la Fosa 115 de Paterna, logrando identificar a una veintena de cuerpos tras más de dos años de trabajo. Gracias a que permanece con vida una de sus hijas, siendo la familiar más cercana, las pruebas de ADN permitieron que uno de los identificados fuera Enrique Fuster.
En Dénia se realizaba al día siguiente el acto tradicional del PSPV de homenaje a los 49 militantes republicados fusilados en el cementerio de la localidad en 1939, motivo por el cual se rindió homenaje también a este vecino que ahora vuelve con los suyos. «Hoy es un día especial también por otro motivo. Ayer estuve en Paterna viendo cómo entregaban los restos que se han podido identificar con el ADN de una de las fosas, la 115. De casi 100 personas exhumadas ahí solo se pudieron entregar a penas 20. Uno de ellos lo tenéis aquí, Enrique Fuster. No solamente los mataban aquí, los mataban donde les pillaban», señalaba el activista de la memoria histórica Matías Alonso durante el acto.
«Gracias a la memoria histórica hoy nuestro familiar, por fin, descansará en paz al lado de su mujer en el cementerio de Dénia, acompañado de sus hijos, nietos y otros familiares», expresó su nieta Mª Rosario Roselló Fuster a través de un discurso que leyó su prima Anros Fuster. «Deja de ser un anónimo y vuelve a la luz porque quien quedó atrapado por la oscuridad tiene un nombre: Enrique Fuster Gilabert».
«Hace falta una legislación valiente que apueste por la reparación real y la recuperación de la memoria sin miedo»
El secretario general de la agrupación local del PSPV-PSOE de Dénia, Vicent Grimalt, comparó durante el acto del domingo los trabajos actuales de exhumación de fosas con la apertura de la tumba de los fusilados al cementerio dianense, «cuando mi madre y otros familiares de los asesinatos movieron los hilos, que en aquellos años eran intocables, para que la fosa se abriera, para que se identificaron los difuntos, para que los que habían perdido personas estimadas las pudieran despedir con cierta dignidad». Y destacó «la determinación del médico Manuel Lattur y la compasión de un enterrador que depositó objetos personales de las personas que el régimen franquista quería condenar al olvido y que permitieron la recuperación de los nombres y apellidos de los fusilados».
Grimalt recordó este episodio para reivindicar que «la justicia, incluso la que tiene que reparar la irreparable muerte, y la recuperación de la memoria histórica, no puede depender de la buena voluntad y la tenacidad de los que también son víctimas de la represión». «Todavía son muchas, demasiadas, las voces que claman por no remover el pasado. Como si las personas que todavía estamos aquí, hijos, nietos, sobrinos, tataranietos de los ajusticiados, no fuéramos PRESENTE». La futura Ley de Memoria Democrática, señaló con esperanza, «culminará este largo y costoso proceso hacia la aceptación de un triste y cruel pasado, el nuestro, y hacia la reconciliación honesta».
Las investigaciones alrededor de los hechos ocurridos en el cementerio de Dénia, anunció, «son las que han permitido completar el trabajo iniciado con buena voluntad y bondad por una familiar, un médico, un enterrador… y descubrir, por ejemplo, que el listado inicial finalmente consta de 49 nombres y apellidos de personas que, ahora sí, sabemos con certeza que perdieron aquí la vida, y aquí yacen, por la barbarie de la represión».
Tampoco faltaron a la cita anual Rosa Avellà, secretaria de Memoria Histórica del PSPV en la Marina Alta, y el ya mencionado Matías Alonso, coordinador del Grupo Recuperación de la Memoria Histórica. Avellà recordó las poblaciones de origen de los fusilados, Pego, Xaló, Pedreguer, Teulada, el Verger, Dénia, Ondara y Sagra, e insistió que «la recuperación de la memoria histórica es la alternativa al silencio y las víctimas tienen derecho a una reparación integral».
Por su parte, Matías Alonso agradeció los presentes «haber resistido» y mantener el homenaje, «a pesar de que algunas sillas ya están vacías». Recordó también la inocencia y las «manos limpias de sangre» de las personas que fueron fusiladas y la política represora de ‘tierra quemada’ que aplicaban las tropas franquistas al entrar en un nuevo territorio.
El acto se cerró, como siempre, con la lectura de los nombres y apellidos de las 49 víctimas, listado al cual se añadió este año, como número 50, Enrique Fuster. A continuación, las persones participantes ofrendaron claveles rojos sobre la tumba de los homenajeados.









