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La revolucionaria y la religiosa: la confusión que podría estar tras la supervivencia al franquismo de una plaza de Dénia

J. Justo Moncho

Periodista
20 de enero de 2025 - 09:55

Los cambios de regímenes políticos en un país suelen conllevar abruptas transformaciones de la noche a la mañana. Algunas que alteran para siempre las vidas y situaciones de los ciudadanos, otras más bien simbólicas. Un ejemplo de estas últimas fue la figurada bandera que plantaron los primeros gobernantes del franquismo en el callejero de Dénia para celebrar, y dejar clara, su victoria. Hicieron desaparecer nombres de muchas calles y plazas ligados a figuras e ideales republicanos, para sustituirlos por otros más acordes a los valores franquistas. No obstante, inexplicablemente hubo una plaza que cumplía todo para sufrir el rebautismo y pasó desapercibida para las nuevas autoridades, manteniendo el nombre de una revolucionaria hasta nuestros días tras sobrevivir a la dictadura.

Un día cruzabas la plaza Mayor (actual plaça de la Constitució), al siguiente lo hacías por la plaza de los Caídos. Un día recorrías Marqués de Campo, al siguiente la calle del Generalísimo. Un día comprabas en la plaza del Mercado (actual Glorieta del País Valencià), al siguiente en la plaza de Cristo Rey. Y así en más de una decena de puntos clave de la ciudad, cuyas placas fueron sustituidas por otras más franquistas.

El nuevo callejero

Fue uno de los primeros acuerdos de la recién estrenada Comisión Gestora, que presidía Juan Devesa Giménez, el 3 de abril de 1939. Firmaron la anulación de los rótulos de calles que se aprobaron desde el 12 de abril de 1931, cuando ganaron las elecciones de Dénia los republicanos y socialistas. De esa forma desaparecieron los nombres que se usaron durante casi una década, algunos de ellos tan arraigados ya que se mantuvieron como títulos no oficiales pero usados de forma coloquial. De este modo se mantuvo vivo, en la intimidad, parte del callejero republicano, llegando a rescatarse muchos de estos rótulos una vez volvió la democracia.

Pero, como decíamos, hubo una plaza en Baix la Mar que se libró de estos cambios de nomenclatura y se impuso al franquismo. Lo tenía todo para ser víctima de la anulación de rótulos, pues homenajeaba a una revolucionaria mitificada por la República, y no se trataba de una plaza pequeña que pudiera olvidarse fácilmente. Fue, siguió siendo y es la plaza Mariana Pineda.

La religiosa y la revolucionaria

Mariana Pineda fue una heroína española del siglo XIX, nacida el 1 de septiembre de 1804 en Granada. Es conocida por su lucha a favor de la libertad y contra la monarquía absolutista de Fernando VII. Su vida se convirtió en un símbolo del liberalismo en España. Pero parece que la Comisión Gestora no se enteró. «Puede ser por olvido o por ignorancia», apuntaba el desaparecido periodista Vicent Balaguer, que mencionaba este suceso en su libro Dénia a la postguerra: vivències i documents.

Balaguer recuperaba un hecho anecdótico que podría explicar, y así lo sugiere también el investigador Joan Ivars Cervera en su libro Els noms de lloc i de persona de Dénia, el porqué de que la plaza mantuviera su placa. Contaba que en el ayuntamiento se preguntó una vez por Mariana Pineda a un miembro del ejecutivo o cercano a este, y que la confundieron con Sor Mariana de San Simeón, una religiosa agustina nacida en el municipio. Un error, el de confundir a la religiosa con la revolucionaria, que podría haber salvado durante tantas décadas la placa en honor a Mariana Pineda.

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Clasificado en: Cultura, Historia, callejero, franquismo
Deja un comentario
  1. Progre dice:

    Pero que esperas de nuestros dirigentes? Cultura? Trabajo? Gestión para la ciudadanía? …….
    Sólo les interesa que sus bolsillos no se vean mermados.
    Viva la progresia!!!!!!!!!!!!!