Hace 50, 60, o 70 años la forma de jugar de los niños y niñas era con productos basados en estereotipos de género, materiales de los productos duraderos y un contexto histórico donde la situación política inestable estaba presente. El Museo del Juguete de Dénia sirve como recuerdo de esto. ¿En qué medida ha cambiado la forma de jugar de los más pequeños en la actualidad?
Una mirada al pasado
El Museo del Juguete de Dénia refleja las costumbres y retrata los valores del siglo pasado. La discriminación por género era el principal problema del siglo XX a la hora de jugar y se puede observar en las vitrinas del museo. Un niño debía jugar a “juegos de chicos” y una niña a “juegos de chicas”.
La ideología conservadora, especialmente durante el régimen franquista, obligaba a que ellas estuviesen sometidas a los juegos que implicasen tareas del hogar: cocinitas, cuidado de bebés, planchado… Y también estaban presentes las muñecas. Mientras, los niños pasaban el tiempo con soldados, juguetes de transportes o el futbolín.
Se trataba de una forma de establecer, a partir de determinados juguetes según el género, el rol que iban a desempeñar en la sociedad en el futuro.
Asimismo, los anuncios de juguetes hasta hace poco se basaban en estos estereotipos y existían, por tanto, los juguetes dirigidos únicamente a las niñas y los juguetes dirigidos a niños.
Por otra parte, la temática bélica también estaba presente, reflejando en los juguetes de los niños las diferentes guerras que habían tenido lugar en el siglo XX.
Situación actual en cuanto al sexismo
Hoy en día es más común ver a cualquier niño, independientemente del género, jugando con cualquier juguete, pero no se trata de la norma general. En una investigación realizada por la Universidad de Vigo en 2017, los resultados evidenciaron que todavía se perpetúan los roles de género en los más pequeños.
Las niñas (del total de 35 juguetes que solicitaban en la carta de los Reyes Magos para este estudio) pedían el 20 % de ellos tradicionalmente considerados “masculinos”, el 43 % eran tradicionalmente “femeninos” y el 37 % restante de carácter neutro.
En cuanto a los niños, del total de 31 juguetes demandados en su carta, ninguno de ellos podría clasificarse como “tradicionalmente femenino”. El resultado fue que el 77,4 % de los juguetes que piden son “masculinos” y el 22,6 %, neutros.
Por tanto, de los años 50 a la actualidad, se ha mejorado en cuanto a la imposición de los roles de género a la hora de jugar, pero no demasiado.
El papel de los anuncios
Según el último estudio de la Asociación de Usuarios de la Comunicación, «el tratamiento de niños y niñas en la publicidad de juguetes es cada vez más igualitario e inclusivo». Un 57,6 % de los anuncios cuentan con presencia conjunta de niñas y niños, frente a un 35,1 % en 2021, por lo que se aprecia una tendencia positiva.
Una de las causas es el Código de Autorregulación de la Publicidad Infantil de Juguetes en materia de sexismo, aplicado desde 2022, por el que, entre otras obligaciones, los anunciantes deben evitar la asociación exclusiva de juguetes que reproduzcan roles. Asimismo, este código no permiten tampoco las asociaciones de colores en los productos (rosa para chicas y azul para chicos).
Otra de las razones por las que se podría deber el cambio es que la mayoría de personas en España (el 53 %) se identifica como feminista, según un estudio realizado por Ipsos en 2023. De esta forma, las empresas se adaptan al mercado.
En la investigación de la Asociación de Usuarios de la Comunicación también destacan que se observa una tendencia positiva sobre todo en el caso de las niñas, «cuya presencia y protagonismo se extiende prácticamente al conjunto de tipologías de juguetes anunciados». Sin embargo, no se da igual en los varones.
«En el caso de la imagen de los niños, sí cabe señalar un tratamiento más rígido y estereotipado y una mayor resistencia a visualizar su presencia y protagonismo en relación con juguetes considerados tradicionalmente como ‘de niñas’. Así ocurre sobre todo con la publicidad relacionada con la estética, la moda y los complementos (70 % de presencia exclusiva de niñas), publicidad relativa al entorno doméstico y familiar (75 %) o de muñecas/os (67,0 %)», explican en el estudio.
Ecologismo, nuevo factor clave
En el Museo del Juguete de Dénia también se puede observar la diferencia en los materiales que se usaban antiguamente para la fabricación de los juguetes: la madera era el elemento predominante en los juguetes hasta que el plástico irrumpió en la escena de la fabricación.
Actualmente, el 90 % de todos los juguetes están hechos de plástico, informan desde la web de Circula el Plástico. «Puede ser un material muy duradero, pero a menudo es frágil, y los juguetes rotos son los primeros en tirarse», explican.
A esto hay que sumar que ahora muchos de los juguetes son electrónicos, por lo que también se incorporan otros materiales que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente al desechar el producto.
Sin embargo, el 32 % de las familias afirma tener en cuenta la sostenibilidad «siempre» o «casi siempre» a la hora de comprar juguetes, según confirma un estudio del Instituto Tecnológico del producto infantil y de ocio–AIJU.
Además, según este informe, a la hora de comprar juguetes, la sostenibilidad es uno de los 10 factores más importantes: ocupa el puesto número 7, siendo una característica relevante para el 24 % de los encuestados.
El auge de los juegos inteligentes
¿Dónde queda la imaginación?, se preguntarán algunos. Como se puede observar en la muestra del Museo de Dénia, los juguetes inteligentes brillaban por su ausencia en los años 50 o 60. Hoy en día, por el contrario, estos productos son los que más llaman la atención de los niños y cada vez son más comunes en plena era de la tecnología.
El tamaño del mercado de juguetes inteligentes se estima en 34,52 mil millones de dólares en 2024 y se espera que alcance los 109,98 mil millones de dólares en 2029, creciendo a una tasa compuesta anual del 26,08 % durante al menos 5 años. La industria del juguete inteligente ha llegado para quedarse.
Por tanto, ¿han cambiado las formas de jugar? En cierta medida sí: nuevos juguetes inteligentes, más contaminantes y con un sesgo por géneros menor que el siglo pasado.












