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La caótica plantà del monumento que derivó en las Fallas de Dénia: 75 años de «La bola del món»

13 de marzo de 2022 - 08:00

La próxima semana Dénia volverá a celebrar sus Fallas tras dos años de obligado parón por la pandemia. No obstante, este 2022 resurge la flama en un fecha de lo más especial, pues se cumplen 75 años desde que se plantó la semilla que desembocaría en la actual fiesta que paraliza durante días la ciudad.

El 1947 fue un año muy importante para el mundo fallero de Dénia, pues fue en el que la Penya del Tio Pep levantó su monumento. Ahora bien, pese a que se considera la primera falla de la capital de la Marina Alta, lo cierto es que ya se habían plantado y quemado ninots desde décadas antes en distintas calles de la ciudad, pero de forma anecdótica y no tan organizado como en el caso en cuestión. De hecho, ese mismo 1947 en Les Roques, concretamente en la calle Olivera, dos vecinos plantaron un monumento más humilde.

El empujón valenciano

Durante el ejercicio del 46-47, una comisión de València hizo despertar de nuevo el interés dianense por la famosa fiesta. Ésta, a la que pertenecían las calles Sueca-Alcoi-Dénia de la capital valenciana, decidió nombrar presidentes honoríficos a los ayuntamientos de esas tres ciudades, organizando celebraciones con el fin de recaudar dinero. Fue lo que animó a la Penya del Tio Pep a dar el paso definitivo para formalizar las fiestas en Dénia.

La Penya del Tio Pep estaba compuesta por un grupo de vecinos, la mayoría de ellos llamados Josep (o Pep), los cuales decidieron en 1946 que al año siguiente levantarían un monumento en el centro de Dénia para recuperar la celebración fallera. La tarea de la creación de la falla se la encargaron a Francisco Crespo El Malagueño con el fin de plantarla en marzo de 1947.

Marzo de 1947

Llegó la esperada semana con todo dispuesto para que la fiesta fallera se contagiare entre los vecinos. La idea era ambiciosa, pero tuvieron mucho acierto a la hora de desempeñarla. Para empezar, el 17 de marzo se anunció que Teresita Carrió Alemany sería la Reina Fallera de ese año, una figura que no existía hasta la fecha, contando con además con su propia corte de cuatro damas de honor.

Pero no fue hasta la tarde del día 18 que Dénia pudo ver la esperada falla. A las 19:00 se empezó a montar el monumento en la Plaça del Mercat, lo que es hoy la Glorieta del País Valencià.

Ésta se bautizó como «La bola del món» no tenía mucho que ver con las actuales fallas de la ciudad, de mayor envergadura, aunque sí fue lo bastante grande como para diferenciarse de lo vivido en el municipio hasta el momento. En el centro de ésta, protagonizando la obra, había un enorme globo terráqueo que le dio nombre.

Un monumento que todo lo inició

Pese a las visibles diferencias con los diseños actuales, el espíritu ya era entonces muy similar al de hoy en día. La crítica local estaba bien presente, siendo el monumento especialmente ácido al hacer público la falta de escrúpulos de ciertos comerciantes. No obstante, los materiales y la experiencia poco se parecían a los de ahora, lo que dio un buen susto a la peña que con tanta ilusión esperaba ese 18 de marzo.

«La bola del món» solo duró plantada e intacta pocas horas. Una racha de viento, de esas con las que han convivido las comisiones de Marqués de Campo tantos años, se llevó gran parte del monumento por delante. El viento estuvo a punto de hacer la tarea encomendada a las llamas, pero todavía dejó bastantes ninots como para la noche de Sant Josep celebrar una gran cremà.

El encendido de la mecha

Vista la repercusión que tuvo la fiesta, se realizó una reunión en un bar de la ciudad entre componentes de la Penya del Tio Pep y vecinos de distintos barrios de Dénia con el fin de expandir el interés y hacer que corriera la pólvora por todo el municipio. En esa misma reunión se decidió crear lo que hoy se conoce como la Junta Local Fallera y se formalizó la división de Dénia en 4 distritos: Centro, Marítimo, Oeste y Roques.

No fue la última falla de la peña, repitiendo el éxito al año siguiente, ni fue el primer monumento que vio Dénia, como decíamos al principio. Eso sí, fue la que encendió la mecha de una fiesta que poco a poco fue creciendo, con algunas interrupciones, hasta lo que es hoy, aunque eso es otra historia.

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