“Es el día más feliz de mi vida”. Un emocionado Pepe Torró, rodeado de muchísima gente que no quiso perderse la oportunidad de volver a verle en acción y colaborar al mismo tiempo con Cáritas, dirigió el tráfico como si el tiempo no hubiera pasado.
Desde las 10 de la mañana y hasta las 13 horas, la peana y la sombrilla que antaño le acompañaban en su día a día llamaron la atención de todas y cada una de las personas que pasaron por el cruce de la C/ La Vía con la C/ Diana. Bajo la peana pasaron más de 1.000 kilos de comida que fueron retirando poco a poco los voluntarios de Juniors para trasladar en furgoneta a la sede de Cáritas. Pero no solo comida, porque mucha gente se animó a llevar también juguetes y dulces navideños para colaborar con las familias más desfavorecidas.
Además se unieron a la solidaridad del momento varios colegios como el Maristas, cuyos alumnos y profesores se acercaron a donar sus alimentos, y entidades como el Custom Club Miracels, la asociación Amics del 600 o el Automóvil Club, promotor de la idea, que además de donar alimentos, enriquecieron el espectáculo de la mañana y se dejaron dirigir por el mítico Torró.















