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Descubren en una vivienda de Dénia el cuerpo de un hombre descuartizado por sus padres en 1993 y tapado por una escalera hasta hoy

J. Justo Moncho

Periodista
05 de junio de 2026 - 10:11

El espantoso caso del cadáver oculto en pleno centro de Dénia ha tomado un rumbo radicalmente distinto y mucho más complejo de lo que se pensaba. Las primeras informaciones apuntaban a la confesión tardía de un padre arrepentido en su lecho de muerte. Sin embargo, los datos destapados por el diario Levante-EMV revelan una realidad mucho más fría. No fue un remordimiento de última hora, sino un estudiado cálculo legal lo que rompió tres décadas de silencio en el barrio de Les Roques.

La víctima de esta historia es Juan, a quien todos llamaban «Juanete». Tenía 27 años cuando desapareció del mapa en agosto de 1993. Durante años, sus hermanos preguntaron por él y solo obtuvieron respuestas vagas de sus padres. Ahora la verdad ha estallado de la peor manera. El joven no murió por causas naturales ni fue enterrado entero; presuntamente, su madre lo mató a puñaladas por la espalda durante una pelea familiar y su padre lo descuartizó para poder ocultarlo bajo el suelo de la vivienda.

¿Por qué se sabe todo esto ahora, en 2026? La clave está en el Código Penal. Mari Luz, una de las hermanas que presenció el crimen de joven, soltó la lengua las pasadas Navidades. Pero no lo hizo al azar. Supuestamente, se asesoró antes con abogados y confirmó lo que buscaba: el delito había prescrito en agosto de 2013, justo al cumplirse los 20 años de límite que marca la ley española si nadie ha abierto una causa judicial previa. Al verse completamente a salvo de la cárcel, aireó el secreto, dejando a la mayor parte de la familia en un estado de shock absoluto.

La historia penal terminó ahí, pero el calvario para los parientes de Juan acaba de empezar. Al acudir al Juzgado de Instrucción número 2 de Dénia para denunciar el asunto, la respuesta de la jueza fue un jarro de agua fría. Con la ley en la mano, decretó el archivo inmediato de la causa por prescripción. Al no haber delito activo, el Estado no puede gastar recursos públicos en excavaciones ni personarse en la vivienda. La solución penal que dio el juzgado a los hermanos fue insólita: si querían recuperar los huesos de su hermano, debían costear ellos mismos las obras y convencer a la actual inquilina de la casa.

Picar el suelo por cuenta propia

Los familiares no se lo pensaron. Contrataron albañiles, asumieron los presupuestos y entraron a picar el subsuelo de la vivienda de la calle Hospital. La casualidad añade un punto extra de sordidez al caso: los padres de Juan dejaron la vivienda en el año 2000, justo tras poner una denuncia falsa por desaparición para callar a los hijos. La dueña real de la casa reformó el inmueble y colocó una escalera interior justo encima del antiguo corral, viviendo allí veinticinco años sin sospechar que pisaba un cadáver.

El trabajo de los operarios dio resultado el pasado martes, cuando aparecieron los primeros fragmentos óseos de una pierna. Al haber restos humanos de por medio, la Policía Científica acudió al lugar el miércoles para hacerse cargo de los huesos custodiados. Ahora, el laboratorio de la Jefatura Superior de València analiza las muestras biológicas tomadas a la madre y a un hermano de Juan para cruzar el ADN.

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Deja un comentario
  1. Piqueras dice:

    Hola que habrá por ahi que no se sepan.

    Terrible, apocalíptico

  2. Josef dice:

    Wie in einem Horrorfilm …