Una entrada desde el patio de butacas a cargo de un cuarteto improvisado dio paso a sonidos que aún perduran en mi memoria de trompetas explosivas, saxos tiernos, guitarra melódica, y todo un número de instrumentos de viento.
Posteriormente se incorporó la voz de la Big Band y llenó el escenario con su humor y su mejor hacer con las cuerdas vocales y su sensibilidad, para posteriormente invitar, y como dijo el director, aunar como antaño, la música y el baile en directo, una pareja que nos deleitaron con chachachás y boleros.
Prefiero centrarme un tema anecdótico, por que el jazz solo lo disfrutamos los que asistimos, pero es triste que teniendo un big band de calidad en Denia, no estuviera abarrotado el centro social.
Ya es el segundo año que acudo a verles y me encuentro con la ausencia de la prensa local apoyando, una pobre iluminación y eso si muchísimas ganas por parte de la banda.
Espero que la tercera vez que asista a escucharles se encuentren arropados como deben y que se valore lo que se tiene en casa y que debieran actuar día si y día también para disfrutar a tope de ellos.
Txin (un amante del jazz)















Así fué,un verdadeo deleite,y completamente de acuerdo en todo lo demàs también.
Muy interesante
woow