El calendario marcaba el jueves 13 de julio de 1988. Aquella mañana, quienes habían elegido la playa de la Marineta Cassiana para combatir el calor no solo se llevaron el salitre en la piel, sino también una anécdota grabada en la memoria para el resto de sus vidas. No todos los días se presencia cómo un autobús de línea desafía las leyes de la gravedad para terminar engullido por las aguas del puerto de Dénia. Todo formaba parte de un engranaje mucho mayor: el rodaje de una superproducción norteamericana que pretendía seguir la estela de las grandes comedias de humor absurdo de la época.
La película, titulada originalmente «For Better or For Worse» (aunque finalmente se comercializó como Honeymoon Academy o, en su versión española para vídeo, Una espía en mi alcoba), trajo a nuestras costas a figuras que hoy son iconos de la cultura pop. Kim Cattrall, años antes de alcanzar la fama mundial con Sexo en Nueva York, y Robert Hays, el inolvidable piloto de la obra maestra de las spoof movies, Aterriza como puedas, eran los protagonistas de esta trama de espionaje y enredos matrimoniales que eligió Dénia y Xàbia como telón de fondo para sus escenas más arriesgadas.
Acción desenfrenada entre el Montgó y el mar
El guion de la cinta presentaba a una pareja de recién casados cuya luna de miel en la «soleada España» se complicaba debido a la profesión secreta de ella: agente del gobierno. Lo que debía ser un viaje de placer se transformaba en una huida constante de criminales y falsificadores de dinero. Para dar vida a este despliegue visual, el director Gene Quintano no escatimó en recursos, buscando localizaciones que ofrecieran tanto belleza visual como posibilidades logísticas para la acción pura.
La producción no estuvo exenta de contratiempos antes de aterrizar en tierras alicantinas. Originalmente, el papel principal iba a ser interpretado por Paul Reiser, pero tras cuatro semanas de rodaje, el actor sufrió una grave lesión en la pierna que obligó a reiniciar el trabajo desde cero con Robert Hays. Este cambio de planes trajo consigo una energía renovada que se trasladó a las calles de Xàbia, donde la persecución del autobús comenzó a cobrar forma. Los vecinos de la localidad pudieron ver cómo el vehículo circulaba a velocidades de vértigo por la Plaça de l’Església, el Tangó y la sinuosa carretera de Les Planes, que conecta ambos municipios bajo la silueta del Montgó.
En uno de los momentos más tensos capturados por las cámaras, el autobús fue lanzado por un barranco en la zona de Les Planes, una secuencia que en el montaje final se enlazaría directamente con el gran salto en el puerto dianense. El trabajo de los técnicos españoles y la colaboración de la Policía Municipal y los bomberos de ambas ciudades fueron fundamentales para que el caos controlado no derivara en un incidente real.
Un vuelo con destino al fondo del puerto
El clímax de esta odisea mecánica tuvo lugar en la escollera sur del puerto de Dénia. Para que el autobús pudiera «volar», se contó con la pericia de Alain Petit, uno de los especialistas en escenas de riesgo más reputados del mundo. Petit diseñó y supervisó la construcción de una rampa específica sobre la escollera, calculada milimétricamente para que el vehículo ganara el impulso necesario antes de precipitarse al Mediterráneo.
Según recogen Toni Reig y Miquel Crespo en su obra Dénia, ciutat de cine, la escena «revistió bastante peligrosidad, por cuanto Alain Petit y el resto de especialistas que le acompañaban podían sufrir algún percance». El rodaje, que estaba previsto para la tarde anterior, tuvo que posponerse debido a complicaciones técnicas de última hora, aumentando la expectación entre los curiosos que se agolpaban en las inmediaciones de la Marineta Cassiana. Finalmente, sobre las 12:30 horas de aquel jueves, el motor rugió, el autobús encaró la rampa y el estruendo del vehículo golpeando el agua marcó el fin de la jornada más cinematográfica de aquel verano.
A pesar del despliegue de medios y la participación de estrellas internacionales, Honeymoon Academy nunca llegó a estrenarse en las salas de cine españolas. Los habitantes de la Marina Alta tuvieron que esperar a la llegada del mercado del vídeo doméstico para ver su costa convertida en un escenario de acción al más puro estilo de Hollywood bajo el título de Una espía en mi alcoba. En Estados Unidos, la cinta se publicitó aprovechando el tirón de la saga Loca Academia de Policía, ya que compartían productor, Paul Maslansky, y varios actores secundarios que habían pasado por la famosa franquicia.
Aquel autobús que terminó en el fondo del puerto no fue solo un residuo de una ficción pasajera, sino el testimonio de una época en la que Dénia y Xàbia demostraron ser capaces de albergar cualquier historia, por disparatada que fuera.








