El Arxiu Municipal de Dénia ha publicado un nuevo episodio de su serie divulgativa La Mirada de l’Arxiu, y esta vez nos traslada exactamente 600 años atrás, a uno de los momentos más convulsos y desconocidos de la historia local. Un tiempo de incertidumbre, luchas de poder y conflictos abiertos que marcaron el destino del antiguo comtat de Dénia.
Según recuerda el Arxiu, el 23 de noviembre de 1425 el procurador de l’infant Joan de Navarra tomó posesión del ducat de Gandia y del comtat de Dénia, territorios que regresaban a la Corona tras extinguirse el linaje de los ducs reials. Pero lejos de traer estabilidad, este cambio abrió la puerta a nuevas tensiones.
Cuando Dénia fue moneda de pago en guerras ajenas
En aquel momento, el rey Alfons V el Magnànim residía en Nápoles y había dejado el gobierno en manos de su hermano Joan. En plena guerra con Castilla, este último decidió utilizar propiedades de la Corona para pagar a los nobles castellanos que le apoyaban y lo habían perdido todo. Entre esos pagos en especie acabó entrando el comtat de Dénia, que quedó desmembrado y entregado para saldar deudas.
Así, en 1431, Dénia, Xàbia y el territorio ligado a la defensa del castell denier pasaron a manos de la familia castellana dels Sandoval. Pero el pueblo se negó rotundamente a reconocer al nuevo comte, encendiendo un conflicto que se prolongó durante décadas.
El castell de Dénia, «clau del regne», en manos peligrosas
Veinte años después, la situación se complicó aún más. En plena guerra entre las coronas de Aragón y Castilla, se consideraba que el castell de Dénia tenía un valor estratégico enorme: era «la clau del regne». Que estuviera controlado por castellanos era visto como un peligro mayúsculo.
La muerte del comte Diego de Sandoval sin dejar testamento añadió un nuevo caos. La poderosa ciutat de València aprovechó la ocasión para ocupar militarmente el castell, alegando la necesidad de proteger el territorio. La tensión era máxima.
Enfurecido, l’infant Joan intentó asaltar la vila y el castell, pero sin éxito. Todo apuntaba a una situación enquistada, y así habría seguido de no ser por un giro inesperado: la muerte de Alfons el Magnànim en 1458, que convirtió a Joan en Joan II, el nuevo rey. Con su ascenso al trono, parecía que el conflicto se decantaría claramente del lado castellano.
Sin embargo, València se mantuvo firme. La ciudad conservó el control del castell denier hasta 1477, resistiendo durante casi dos décadas más.







